Cuando contar la historia te hace vivirla

Romanos, tercios españoles o medievales... todos ellos muestran la historia de una manera más viva

La Historia, tal y como la conocemos hoy en día la hemos aprendido gracias a libros, visitas a museos y demás actividades sobre diferentes épocas de la vida. Más allá de esos mecanismos, existe la recreación histórica, una forma diferente de aprender sobre nuestro pasado.

Esta actividad es una forma de viajar en el tiempo. Te hace vivir la historia como si te trasladaras de una época a otra. “La historia es algo vivo. Se puede leer un libro o ver una película, pero puede que tengan errores. La recreación es contarla de una manera más coherente”. Así lo define Gonzalo González, de la Asociación de Recreación Histórica Caballeros de Ulver.

Gonzalo González es el presidente de esta asociación, que lleva funcionando desde 2009 y que abarca desde el siglo IX hasta principios del siglo XVII, es decir, buena parte de la Edad Media y algo de la Edad Moderna: “Enseñamos la época de una manera diferente. Reconstruimos aquello de lo que tenemos testimonios o fuentes y procuramos que la gente aprenda historia viéndonos y escuchándonos”.

En la recreación, el rigor histórico es muy importante, y una de sus máximas es la investigación, ya que todos los años aparecen nuevas evidencias de tiempos pasados. “La recreación es bastante impresionante, pero requiere tiempo. No tenemos una guía de cómo eran en aquel entonces y es muy importante que investiguemos”, cuenta Iago Rodríguez, coordinador de Legio XI Claudia Pía Fidelis de España, que recrea la época del Imperio Romano centrándose en el siglo I d.C. y en algunas ocasiones en el siglo IV. Esta asociación surgió en julio del 2018, aunque muchos de sus integrantes proceden de otras asociaciones y llevan más años recreando. Por ejemplo, Iago lleva once años en actividad: “Tratamos de meternos en la mentalidad del soldado romano de esta legión lo máximo que podamos”.

Esto es esencial para entender la diferencia que hay entre el teatro y la recreación, ya que, al guardar una gran similitud, estos términos tienden a ser comparados. “La función real del teatro es el entretenimiento, mientras que en la recreación es la enseñanza empírica de la historia. Además, el teatro lleva un guion. Todo se encuentra premeditado y no tienen ningún rigor histórico, o es muy difícil que lo tengan”, analiza Jonathan Bar, máximo encargado de Fusiliers Chasseurs Madrid, que recrea el periodo Napoleónico entre 1790 y 1815.

Y no solo con el teatro, pues la recreación histórica también es comparada con una fiesta de disfraces. Alberto Puig, de la Asociación Histórica Cultural Tormenta Roja, formada en verano del 2018 y que comprende todo el periodo de la Guerra Fría, habla de los problemas que esta comparación supone: “A la recreación en España le dan por todos lados. Por un lado, el típico comentario del público general que nos ve como un conjunto de frikis disfrazados que van a hacer frikadas a los bosques. Desde el ámbito académico, también se piensan que esto es como una fiesta de disfraces porque no es nada científico”.

El mayor inconveniente, sin duda, es el de la financiación. Es complicado que ayuntamientos u otras instituciones financien estas asociaciones en base a lo anterior, que no terminan de ser tomadas en serio o que no lo ven como una inversión. En gran parte de los casos, todo lo que hacen sale de los bolsillos de los propios recreadores. O si piden algún artículo fuera de España o de la Unión Europea, como el caso de Tormenta Roja, se encuentran con aduanas y pueden encontrarse con que les falten cosas o, por otro lado, les caiga alguna sanción injusta. “Buscamos la satisfacción personal y nos importan mucho los detalles, pero no es una afición barata”, agrega Óscar Galansky, miembro de Northwest Paratroops, un grupo de recreación histórica fundado en 2016 que recrea a los paracaidistas de la División 101 de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, así como recorrer los lugares por los que pasaron en 1944. Por ejemplo, algunos miembros han estado en Normandía.

Los fallos también son perjudiciales para la recreación. Hay dos tipos de recreadores: aquellos que son más puristas y recrean siendo minuciosos con los detalles, y los denominados FARBS, que ya sea por desconocimiento o indiferencia, cuidan muy poco el rigor histórico. “La recreación es un hobbie, cada uno recrea a su manera. Aunque hay algunos que tratan de hacer de esto un tipo de juego de rol, otros tratan de teatralizar un hecho... Pero eso no es recreación como tal”, concluye Iago Rodríguez. Es muy importante estar involucrado en la época que se recrea, y claramente, hablando en todos los sentidos. “Ves a muchos que aparecen con un reloj digital e incluso con gafas. Esos errores estropean la recreación, así no te sumerges en la época”, manifiesta Alberto.

Por otro lado, es clave la edad. Por ejemplo, la media en Fuliers Chasseurs Madrid está entre los dieciocho y los treinta años, un rango bastante joven, debido a que su origen radica en la unión de un grupo de universitarios de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, y esto puede hacer que los vean como poco experimentados: “Es algo que nunca entenderé, porque importa más la intensidad de las cosas que se hacen que el tiempo”, lamenta Jonathan Bar.

Dentro del mundo de los recreadores, existen diferentes formas de trabajar por parte de las asociaciones. Charlas, exposiciones, entrenamientos... y el plato fuerte, los eventos. Aunque no siempre están abiertos al público, pues algunos prefieren hacerlos en el ámbito privado. Y todos ellos como tal son gratuitos. Es una diferencia más que guarda con los otros medios para aprender historia: nadie paga para ver qué hacían, como lo hacían o qué sucedía en una época anterior. Algo que, pese a sus trabas, puede jugar mucho a su favor. Para Iago Rodríguez, todas estas formas deben ser gratuitas: “La historia es algo que nos pertenece a todos. No creemos que haya que pagar una entrada para vernos”.

Decía Wilhelm Dilthey que para comprender una época no hay que estudiarla, sino vivirla. La recreación te lleva a ello. Y no solo desde el punto de vista militar, sino también desde lo civil. Los cinco sentidos se adentran en una realidad que va más allá de la representación de una parte del pasado.