Cine

¿Cuánto cuesta ganar un Oscar?

En los Oscar no gana la mejor película (que puede que también) sino la agencia de publicidad que se encargue de la promoción

Las estatuillas de los Oscar 2020 / Efe
Las estatuillas de los Oscar 2020 / Efe

El alma de Hollywood está llena de fajos de billetes como los que se lanzan en las películas de Scorsese, al que este año se le augura de nuevo que se quedará con la calderilla, y gracias. En los Oscar no gana la mejor película (que puede que también) sino la agencia de publicidad que se encargue de la promoción. Entre 5 y 15 millones de dólares se paga por una estatuilla, según apueste la productora.

Lo primero es contratar a uno de esos agentes que se mueven entre el celuloide como lobos en Wall Street. Por ejemplo, Bryna Rifkin, la responsable de que el año pasado el premio fuera para Olivia Colman por «La favorita» y dejara en la estacada (siete veces nominada y jamás premiada) a Glenn Close. A ella se econmendó también, entre otros, Marion Cotillard, que agarró el Oscar en 2007 por «La vida en rosa».

Harvey Weinstein, que ahora vive su propia película en los tribunales por depredador sexual que se mueve con andador para hacernos creer que más que semen lo que pasa es que se hace pis encima, fue uno de esos que no juegan de farol. Puso sus atributos sobre la mesa y se gastó 15 millones para que el filme del año fuera «Shakespeare in love» que competía con Spielberg y «Salvar al Soldado Ryan» y para Gwyneth Paltrow, que acabó denunciándolo (bien hecho) y ahora pone en el mercado velas con olor a su vagina (muy feo, Gwyneth, eso de tomarnos el pelo).

Este año, para que entiendan por qué y por dónde van las apuestas, los publicistas han premiado a «Joker» por su campaña global del que no queda fuera Joaquin Phoenix, el protagonista, al que le vemos últimamente en manifestaciones contra el cambio climático y el bienestar animal. No es que el hombre no esté concienciado, no, pero, en fin, digamos que la casualidad pacta con la gloria. Algo parecido sucede con «Parásitos», otra de las favoritas. ¿Cómo se cuela una película coreana por muy buena que sea entre las candidatas al premio gordo?

Quizá habría que indagar en el trabajo de marketing realizado por Neon, su distribuidora estadounidense, que ha llevado al equipo hasta el «show» de Jimmy Fallon en el «prime time» de la NBC. Hay que mimar a los académicos, un pase privado, un regalo especial, saber a qué parte de la Academia convencer según su ideología, e incluso combinar negocios y placer. Los miembros con derecho a voto en los Globos de Oro fueron invitados a un concierto de Cher en Las Vegas con todos los gastos pagados y, otra casualidad, la excelente y multioperada consiguió el galardón.

El cine es la mayor mentira que ha creado el hombre, y sus premios, al cabo, siguen esa senda en la que todo es encantadoramente falso. Dicho esto, disfruten. Son buenas, y han pasado por caja.