Cultura

Richard Learoyd, el fotógrafo que ha recuperado la cámara oscura

La Fundación Mapfre dedica en Madrid una exposición al artista inglés. Un conjunto de 45 obras que muestran su vínculo con la pintura

La fotografía vino a reemplazar a la pintura. El daguerrotipo, con su realismo y fidelidad, atrajo inmediatamente la atención de la gente y convirtió el retrato al óleo en un asunto de otras épocas. Con el tiempo, la vanguardia asumió efectos y estéticas que provenían del lienzo. Bill Viola ha homenajeado en sus vídeos a los maestros del Renacimiento y Richard Learoyd ha hecho lo mismo con una cámara negra que él mismo ha hecho. La Fundación Mapfre dedica una exposición a este último. Una retrospectiva que recoge 45 obras en color y blanco y negro que dan una visión rápida de los diferentes géneros que ha tratado, desde las naturalezas muertas, esos bodegones hechos con animales que habían muerto, desnudos, que evocan en muchas ocasiones a pintores del siglo XIX, como Ingres, o el retrato en el que podemos ver reminiscencias de los cuadros que se realizaron durante el Trecento y el Quattrocento en Italia. Para Learoyd, sin embargo, esas relaciones con viejos maestros es más ténue. «Muchas veces la gente describe estas fotografías como algo pictórico, cuando en realidad son estrictamente fotográficas. Creo que la razón por la que el público las compara con la pintura es a menudo la sencillez que existe en estas composiciones. Durante los siglos XVII y XVIII, las personas solían mirar los cuadros que reflejaban rostros de personas famosas; das una vuelta por el museo y ves una cara, y muchas de estas imágenes son retratos muy sencillos en su composición; probablemente, las mías también comparten este principio», explica el fotógrafo.

Learoyd mismo aclara por qué decidió tomar este camino y explorar un sendero que lo arrimaba tanto al óleo. Él considera que «todo el mundo es experto en fotografía, porque vemos muchas imágenes a lo largo de nuestras vidas en la actualidad. Somos muy buenos entendiendo las expresiones de la gente en las fotografías, y creo que los retratos de esta exposición simplemente consiste en redimensionar el tiempo, alargarlo todo lo que necesitas para que puedas observar una imagen, un reflejo o una fotografía y entender qué están pensando las personas que he fotografiado. En una revista a veces están felices, a veces tristes, otras son sexys o lo que sea… pero creo que estas fotografías tratan sobre la habilidad de la persona para proyectar una serie de emociones más complejas a través del marco de la imagen». Learoyd sacó su primera foto a los doce años. Desde entonces no ha soltado la cámara. Su profesión le ha llevado a explorar la estética, pero también la técnica. Para estos trabajos tuvo que improvisar una nueva manera de obtener sus obras y por eso, como él subraya, creó su propio «mecanismo fotográfico. Quería hacer fotografías a una escala determinada pero sin ampliar ni modificar los archivos, negativos o digitales, por lo que tuve que fabricar cámaras. Para la mayoría de estas fotografías consistían en dos compartimentos, uno iluminado y otro oscuro, con una lente entre ambos, de manera que ésta proyecta la imagen de la persona en el compartimento oscuro. Después el material fotográfico que es visualizado se expone a mi proceso. Yo siempre he estado interesado en la fotografía, pero en distintos tipos de fotografía; nunca estaba satisfecho con las formas y las posibilidades que me daban las cámaras, por lo que siempre me fascinó fabricar mi propio material para hacer lo que realmente quería hacer, y no lo que me decían que la fotografía debía hacer», concluye.