Picasso al rescate de las subastas “on line”

Christie’s empieza a reabrir sus salas, apuesta directamente por la venta virtual y anuncia para julio una jornada única e histórica de venta a tiempo real que tendrá como escenarios Hong Kong, Nueva York, París y Londres. El artista malagueño será, de nuevo, la estrella

Desde hace más de sesenta días el mercado del arte vive un frenazo, una nueva vida, una situación anómala que es común a un puñado de grandes negocios. El arte no ha sido ajeno a la pandemia y sufre las consecuencias de tener museos, salas de cine y teatro, espectáculos de danza con las puertas clausuradas. Al inicio de la pandemia las casas de subastas decidieron cerrar temporalmente y organizarse para hacer frente a una nueva estrategia. Estaba claro que las ventas virtuales iban, con el tiempo, a ganar enteros, se iban a hacer elemento, no de acompañamiento o secundario, sino clave en el devenir de gigantes como Christie’s y Sotheby’s, eternos rivales en la carrera del martillo. La primera, que saca unas cuantas cabezas a la segunda, ha decidido vender vía virtual durante este tiempo de confinamiento hasta fragmentos de la luna. No se puede estar parado. De hecho, desde la casa aseguran que los clientes están ahí “y muestran intereses por los productos que se les ofrecen. No hemos experimentado que haya decaído el interés, sino todo lo contrario. Podemos constatar que los compradores están activos”, aseguran.

Y dentro de esa actividad casi frenética hay una opción que destaca por encima de las demás, por lo inusual y novedoso. Una forma de venta atípica que quizá se convierta en habitual a partir de ahora y que reemplazará a la de obras del siglo XX programada en Nueva York para el 22 de junio. Se trata de una jornada histórica que unirá cuatro capitales del mundo a tiempo real, a saber, Hong Kong, Nueva York, Londres y París. En cada una de estas ciudades se ofrecerán una o varias piezas estrella, obras reclamo capaces de encender la chispa del mercado de nuevo. ¿Habrá un martillo físico? Los grandes nombres de la casa, uno por localización, dirigirán vía telemática la sesión. Y si las condiciones sanitarias no lo impiden, incluso podrá haber público dentro de la sala, eso sí, con las restricciones debidas por razón del país.

“ONE”, que así se llama esta sesión, comenzará con la subastadora Elaine Kwok en Hong Kong, después le tocará el turno a Cécile Verdier desde París, que cederá el testigo a Jussi Pylkkanen (quien ha estado al frente de ventas de muchos millones, la última de ellas el “Salvator Mundi”) en Londres para acabar en Nueva York con Adrien Meyer. Ante la cuestión de si se trata de una argucia de mercado puntual o si realmente llega para quedarse el nuevo formato híbrido desde Christie’s responden que “se ha puesto en marcha para crear una ocasión única de venta de arte: comprometer a nuestros clientes a nivel mundial al ofrecerles una experiencia en vivo allí donde sea posible y maximizando nuestras capacidades en línea, algo que nuestros clientes han respaldado totalmente. Y eso es muy importante para nosotros. Además, Christie’s es experta en desarrollar una estrategia comercial capaz de satisfacer una demanda que cambia constantemente. Nada, desde luego, puede reemplazar a la experiencia de una subasta en vivo, pero estamos seguros de que hasta que podamos reabrir nuestras salas a plena capacidad es una muy buena opción para poder combinar ambos sistemas, la venta on line y en vivo”.

Otra obra de la misma serie

¿Cuál es el valor estimado de la venta? La pregunta estaba en el aire. Aunque es necesario ponerse en situación. Los grandes precios, las ventas millonarias parece que, de momento, están aparcadas. Pero lo que está claro es que siempre quedará Picasso. Y recordemos que fue Christie’s, precisamente, quien vendió “Mujeres de Argel (versión ‘‘O’’)” en mayo de 2015 por 160,7 millones de euros, lo que batió un récord mundial. Aseguran que no se ha realizado ninguna venta privada de la obra picassiana que se venderá en julio y que tampoco se ha cerrado ésta por una cantidad cercana a los 40 millones de dólares. Son meras especulaciones.

Desde la casa de subastas explican que “habrá más de sesenta lotes por los que pujar. Todavía estamos enviando obras a nivel mundial para su inclusión e iremos anunciando la estimación de preventa a medida que tengamos el catálogo. Nuestro objetivo es conseguir la mejor venta por pieza mientras vemos la manera de regresar al formato en vivo. Pero mientras esto llega vamos a inaugurar un formato de retransmisión sin precedentes. Lo que nos importa es seleccionar la venta correcta en el momento adecuado, no el monto total”.

Otra de las cuestiones más interesantes es saber cómo los potenciales compradores o los interesados podrán ver las obras teniendo en cuenta que van a ser cuatro las sedes en las que consecutivamente se celebre esta jornada. De nuevo, el poder de la imagen a distancia hará el resto. Cada posible cliente podrá ver la obra, siempre que no resida en la ciudad en la que se va a celebrar la venta, que expondrá debidamente los lotes y, teniendo en cuenta las medidas de seguridad de cada país, tratará de acercarlas al posible comprador.

Un nuevo golpe de efecto, pues, en un mercado que necesita reactivarse y que está acostumbrado a exhibir titulares de muchos millones. Para Dirk Boll, presidente de Christie’s para Europa y Reino Unido, Medio Este y África, la casa ha podido afrontar este periodo de pandemia gracias a la estrategia mantenida y a los años de experiencia: “Hemos llevado a cabo una gran expansión de nuestras ofertas en línea y hemos mantenido una sólida posición. Entre enero y julio de 2020 habremos aumentado el volumen de ventas en línea en un 73% en comparación con el mismo período de 2019”, asegura.

Por otra parte, “la demanda de ventas privadas es muy fuerte, y en el primer trimestre ha aumentado un 27% más que en 2019. Nuestras galerías de ventas privadas en línea han recibido a clientes de todo el mundo, asegurando ventas que van desde 30.000 a 30 millones de euros. Así, en abril, en comparación con las ventas en febrero aumentaron un 49%, una cifra significativa que es el resultado directo de nuestra promoción del canal y del apetito de los clientes faltos de ventas en vivo”.

Sobre cómo evolucionará el mercado también tiene una respuesta Boll: “Es un momento de apuesta, sin duda, por las ventas on line, un canal donde vamos a seguir invirtiendo, ya que es nuestra principal vía para atraer nuevos compradores”. Añade que la casa desarrollará su papel en el ámbito de la filantropía: “Como organización basada en valores seguimos desempeñando un papel en la colaboración con las artes y comunidades más amplias. La semana pasada, “Andy Warhol: Better Days” superó a las estimaciones en una venta cuyo objetivo era para proporcionar ayuda de emergencia a los artistas que ahora mismo lo están pasando muy mal. Recordemos que Christie’s también se asocia con The Foundation for AIDS Research, para recaudar fondos críticos para la investigación COVID-19 a través de una subasta que se celebrará este verano, ‘‘From the Studio”, con obras donadas por coleccionistas y artistas”.

¿Cómo puede afectar esta situación de crisis mundial al mercado del arte? Aun con la incertidumbre en el horizonte Boll tira de experiencia y asegura que “a lo largo del siglo XX este tipo de crisis han demostrado que siempre termina habiendo ganadores y perdedores, y lo único que puedo decir con seguridad es que a la gente que tiene dinero le encanta comprar arte. Porque todo el mundo lo ama y quienes pueden permitírselo estoy seguro de que van a seguir adquiriendo piezas”.

Derroche de pop y trazos gruesos

Dentro del poderoso bloque de piezas extremadamente valiosas que acompañan a “Las mujeres de Argel (versión ‘‘F’’)” de Picasso y que se subastarán el próximo 10 de julio, se encuentran tres obras de diferentes estilos y periodos tan significativas como las mostradas a continuación. El cuadro ubicado en lo alto de la columna, “Nude with Joyous Painting”, pertenece al pintor estadounidense Roy Lichtenstein, es de 1994 y tiene un valor de salida de 30 millones de dólares (27,5 millones de euros). Justo debajo está “Annie” (tal y como indica su propia iconografía) y fue realizado en 1962 por el artista Ed Ruscha, coetáneo de Linchtenstein y perteneciente a la misma corriente de Pop Art. Su precio oscila entre los 20 y los 30 millones (entre 17 y 27 millones de euros). Rematando la columna encontramos un estilo radicalmente opuesto a los dos anteriores, el de esta enorme pieza de Zao Wou-Ki’s, “la pintura roja más grande del período de huracanes del artista, y es un deslumbrante ejemplo del poder y el virtuosismo del artista”. Su valor de salida es de 10 millones (poco más de 9 millones de euros).