El “panafricanista” que decidió tomarse la justicia por su mano

El activista Emery Mwazulu Diyabanza intentó llevarse una pieza del Museo del Louvre alegando que debía ser devuelta al continente africano del que fue sustraída

El activista panafricanista que intentó llevarse una estatua del Louvre
El activista panafricanista que intentó llevarse una estatua del LouvreLa Razón (Custom Credit)

Hace tiempo que los museos dejaron de ser esos espacios silenciosos en los que el público disfruta de las obras maestras del arte mientras respeta escrupulosamente las normas de seguridad. Durante los últimos años, estas nuevas “catedrales” se han convertido en el centro de actos de diversa índole, que abarcan desde el sabotaje de diferentes piezas artísticas hasta la declaración política, pasando por la interacción lúdica con los objetos expuestos. No hay mejor caja de resonancia que un museo para hacerse escuchar.

Y así lo ha entendido el activista congoleño Emery Mwazulu Diyabanza, quien ha sido detenido tras intentar llevarse del Museo del Louvre una de las piezas “robadas” por los franceses a sus culturas originarias. En un vídeo distribuido en Twitter por un periodista anónimo que firma bajo el pseudónimo de “Le Géneral”, se observa cómo Diyabanza levanta una pieza cilíndrica -la figura de un Espíritu Guardián, datada a finales del siglo XVIII, y procedente de la isla de Flores, situada al este de Indonesia- de un plinto, y la transporta en brazos unos metros, mientras afirma: “Vine aquí para recuperar lo que nos robaron y saquearon… para recuperar lo que fue saqueado de África”.

Mientras realiza esta declaración, un vigilante de seguridad aparta a los visitantes que se encontraban alrededor e intenta detenerlo. Diyabanza se dirige entonces a él y le pregunta: “¿Dónde está tu conciencia?”. El altercado tuvo lugar en el conocido como Pavillon des Sessions, que exhibe parte de la colección del Museo Quai Branly-Jacques Chirac. Diyabanza fue también arrestado el pasado 30 de julio, en Marsella, por intentar sustraer un objeto de marfil del Musée des Arts Africains. Durante estos últimos meses, varios miembros del colectivo panafricano Unité Dignité Courage -al que pertenece Diyabanza- han sido multados por pretender hurtar diferentes objetos de origen africano.

Dejando a un lado el “desliz geográfico” que ha tenido Diyabanza en su “acción del Louvre” -el objeto que intentaba devolver al continente africano era realmente indonesio-, la fórmula empleada en su “performance” es bastante usual dentro del activismo contemporáneo: perpetrar el “robo” delante de los miembros de seguridad, a sabiendas de que va a ser detenido y sin oponer resistencia alguna. El motivo de esta “pasividad” es evidente: su acción solo adquiere repercusión en el momento en que la institución se ve implicada. Y el único modo en que ésta “participe” en tal acto de protesta es mediante la detención del individuo que perturba la paz del museo. Sin quererlo, el Museo del Louvre se ha convertido en co-creador de esta protesta mediante el cumplimiento de su deber: detener a quien quería sustraerle una pieza. La jugada es maestra.