Viaje musical bien ilustrado

Imagen de archivo de la soprano Laia Falcón
Imagen de archivo de la soprano Laia Falcón. La Razón

“On Air”. Canciones de diversas partes del mundo. Soprano, guionista y directora: Laia Falcón. Piano: Alberto Rosado. Clarinete: José Luis Estellés. Violín: Aitzol Iturriagagoitia. Chelo: David Apellániz. Locutor: Martín Llade. XLVIII ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música de la UAM. Auditorio Nacional, Sala de cámara. Madrid, 11-IV-2021.

En su siempre imaginativa temporada de conciertos la Universidad Autónoma de Madrid, en su XLVIII Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música, ha dado cabida a una original iniciativa de la soprano Laia Falcón, autora del guión y a cargo de la dirección de un espectáculo basado en una histórica emisión radiofónica de 10 de abril de 1946 en la que Orson Welles (recordemos su célebre travesura en torno a la invasión de los extraterrestres) y Cole Porter, aquel a cargo del guión, este de algunas de las canciones que salpimentaban la narración, adaptaron la conocida novela de Julio Verne “La vuelta al mundo en ochenta días”.

El genial director y actor siguió el texto del profético escritor francés, a veces de manera muy literal y otras muchas aportando situaciones, palabras, personajes y chistes de su propia cosecha, y buscó, con su tradicional y desbordante imaginación cómo darle una vuelta. Falcón ha seguido el mismo camino con un guion de homenaje a su aventura y aportando sus propias ideas. Estamos ante “una apuesta, un mapa, un misterio y canciones, muchas canciones… en árabe, hindi, chino, japonés, francés, inglés, español (incluida una hermosa página cervantina)… y todo lo demás que, por el camino, nos ayude a mirar por la ventana y a entendernos”, se nos dice. Se viven grandes aventuras en Egipto, la India y China cantando a Mourad, Kumar o He Luting… y se regresa a casa sabiendo, por fin, que la travesía era el destino.

Un guión plagado de sorpresas, de alternancias, de situaciones, de evocaciones, que sigue una línea constructiva la mar de original, haciendo protagonista a una ilustre soprano, que no para de cantar en distintos idiomas y estilos, y a cuatro músicos muy activos, los citados arriba, excelentes instrumentistas. Las distintas piezas, tan diferentes entre sí, fueron armonizadas y arregladas entre todos partiendo de un primer acercamiento del competente músico que es Alberto Rosado.

Laia Falcón es una soprano lírico-ligera sorprendente. Se maneja con una excelente técnica, sabe expresar, decir, cambiar camaleónicamente de actitud y se desenvuelve con inusitada pericia en la pronunciación de las distintas lenguas. Su voz, clara y delgada en un principio, sin atractivos fuera de serie, se transmuta hasta crecer sorprendentemente y adquirir inusitados tornasoles y un grosor y una potencia impensados. Matices finos, saltos interválicos, buena afinación, reguladores bien administrados y espejeantes sonoridades. Todo lo necesario para abastecer el variadísimo repertorio, expuesto además con gracia expresiva.

La voz tuvo siempre el grato soporte de los cuatro instrumentps citados en sus más diversas combinaciones. Músicos avezados, profesionales, maduros. El espectáculo discurre bajo la mirada y la actitud silenciosa de un jovencito, episódicamente partícipe, quizá una alusión a la intemporalidad de los hechos. Todo va siendo contado por la voz de un locutor, en este caso Martín Llade, creador del programa de Radio Clásica “Sinfonía de la mañana”, que mostró su desparpajo habitual, aunque abusando quizá de un registro excesivamente cómico para nuestro gusto. No se le entendió siempre con claridad.