Cine

Un violento «western» crepuscular a la española

Antonio Dechent encabeza el notable reparto de «Hombre muerto no sabe vivir», sobre corrupción en la Costa del Sol

El veterano Antonio Dechent protagoniza "Hombre muerto no sabe vivir", la nueva película de Ezekiel Montes
El veterano Antonio Dechent protagoniza "Hombre muerto no sabe vivir", la nueva película de Ezekiel Montes FOTO: FILMAX

Cuando ya corren frenéticos los créditos de «Hombre muerto no sabe vivir», la nueva película de Ezekiel Montes protagonizada por Antonio Dechent, un enunciado llama la atención del espectador: «A mis huevos, mi carácter y mi personalidad, por darme lo necesario para hacer esta película». El rezo, en el que se cruzan lo cañí, lo soez y lo valiente, es quizá una buena manera de resumir el filme, en el que coloca a Dechent como el vetusto jefe de acción de una banda de empresarios corruptos que teme por la ansiedad y la violencia de los nuevos jugadores en el peligroso mundo del tráfico de drogas e influencias de la Costa del Sol.

«Si tuviera que comparar la película con otra, probablemente diría “Grupo Salvaje”. Quizá por esa mezcla de géneros y por los protagonistas, un grupo de señores que en su día lo fueron todo y que ahora que se saben en las últimas, van a intentar correr hacia la puesta de sol una vez más», explica el protagonista, que levantó aplausos en el pasado Festival de Málaga y al que los tiros, persecuciones y salpicaduras de sangre del filme le han pasado factura: «Fue un rodaje de todo menos divertido. Hubo mucha preparación física, pero al disponer de poco tiempo apenas había descanso».

Elena Martínez y Jesús Castro completan el reparto de "Hombre muerto no sabe vivir", que se estrena este 2 de julio
Elena Martínez y Jesús Castro completan el reparto de "Hombre muerto no sabe vivir", que se estrena este 2 de julio FOTO: FILMAX

Dechent, que también tiene en cartelera la exitosa «Operación Camarón», también opina sobre lo gráfico de una película que no duda a la hora de enfrentarnos a la violencia más cruda o a la sexualidad más turbia: «Si la película ha tenido problemas para salir adelante, es porque Ezekiel siempre tuvo claro qué quería hacer y cómo lo quería hacer. Cuando le decían que no, “eso no se puede hacer”, el decía “no lo puedo hacer contigo”. Aunque se trate de una película de hombres, la mirada no creo que sea machista. Es la mirada sobre un mundo que tiene sus códigos y, claro, eso sí es profundamente machista», detalla sobre la misoginia explícita de los protagonistas, antes de rematar sobre el tipo de película que, opina, han levantado: «Me gustaría definirla como un ’'western’' crepuscular, aunque trate de pequeños mafiosos y empresarios corruptos y no de vaqueros en el oeste».

Lo duro de “Hombre muerto no sabe vivir”, que también muestra el tren de vida de unos hombres sin apenas escrúpulos, quizá podría llevar a pensar que hay cierta glorificación del crimen organizado, pero el actor se muestra radicalmente en contra: “Creo que la película pisa mucha tierra, pisa mucha verdad, y eso hace que el espectador pueda empatizar con unos personajes que en realidad son terribles. La gente está viendo la verdad dentro de ellos, y eso le hace comprender por qué toman sus decisiones, por qué actúan así. No creo que haya ningún “glamour”, pero porque tampoco creo que haya ninguna caricaturización. Es un poco un espejo, porque todo el mundo se puede ver en una desesperación al menos parecida. Mi personaje parece un tío noble, entero, pero cuando tiene que tomar cartas en el asunto se transforma en un salvaje”, explica.

Y sigue, sobre la construcción de su “Tano”: “Busqué dentro de mí. Lo bueno de estar tanto tiempo en pantalla es que no tenía que irme y volver, como otros personajes que tienen menos recorrido en la película y que rodaban y luego volvían una semana después. Esto era un diario, entonces tenía que coger esa actitud ya conmigo y conservar la decrepitud y el cansancio durante todos los días. Y desde luego, cuando Ezekiel dijo que la había escrito para mí, eso se ve al leer el guion. No leí nada que me chocara o que me pareciera complicado de adoptar como mío. Nada que implicara salir de mí. Es verdad que tienes que buscar en la memoria festiva los momentos más duros, pero las reacciones han sido viscerales casi siempre”, se despide.