Amy Tan: «Me resulta complicado perdonar»

La novelista estadounidense de origen chino visita España dentro de La Noche de los Libros con su reciente obra «El valle del asombro».

Forma parte de la primera generación de americanos asiáticos. Sus padres se mudaron a Estados Unidos huyendo de la guerra civil en China antes de que Amy Tan naciera en 1952 en California, donde conserva su residencia. El suicidio de su abuela, la muerte de su padre y su hermano, ambos a causa de un tumor cerebral, cuando ella tenía quince años, y la relación de amor-odio que mantenía con su madre, fallecida en 1999, marcaron la temática de sus libros. Para ella el ejercicio de escribir supone una búsqueda del sentido de la vida, y anda tras ello desde la publicación de su gran éxito, «El club de la buena estrella», en 1989. Su última novela, «El valle del asombro» (2014), es la historia de «tres generaciones de mujeres en lucha contra su destino».

–¿Cree que las obras literarias parten de una experiencia personal traumática?

–Lo más auténtico que plasmamos en los libros son aquellas ideas que nos resultan más difíciles. Este libro parte del sufrimiento de que mi abuela podía haber sido una cortesana, mientras que la historia familiar decía otra cosa. Esto me hizo pensar en lo que me ha transmitido mi abuela, en qué parte de mí misma a día de hoy proviene de ella, y me di cuenta de que me había transmitido nociones fundamentales, como sobre el Yo en el sentido más amplio, el amor, incluso las razones por las que se suicidó, o el perdón. Me resulta complicado perdonar, igual que a ella y a mi madre. Si todo el mundo perdonase no habría tantas guerras.

–¿Se confunden a menudo el perdón y la compasión?

–Sí. La compasión es algo bastante más amplio, es ponerse los zapatos de otra persona y eso lo haces desde la imaginación. Se habla de que los autores deben tener compasión con sus personajes a la hora de crearlos y poder entenderlos desde distintos ámbitos.

–¿Podrá China perdonar a Japón?

–Han cambiado las tornas. China no perdonaba a Japón porque éste tampoco lo pedía, pero ahora, Japón teme el poder que tiene China y que pueda reclamar territorios en conflicto. Para perdonar necesitas un poder más o menos equitativo, y eso nunca se ha dado entre estos dos países.

–¿Cree que China puede perder su identidad por la competencia internacional?

–Siempre retendrá su carácter y su historia, que es milenaria, y tiene esa rápida capacidad de dejar atrás cosas y abandonarlas. Pero también es inestable y eso hace que se tenga más precaución porque el presidente actual y el partido persiguen a todas las personas que tengan una opinión contraria al Gobierno. Podría ser distinto con otro líder.

–¿Cómo ha vivido la integración racial en Estados Unidos?

–Yo nací hace miles y miles de años, después de la II Guerra Mundial, entonces los estadounidenses tenían prejuicios contra los japoneses y, aunque no provengo de allí, por los rasgos físicos asiáticos recibí esos tabús. En mi infancia crecí en un barrio mixto, con latinos, negros... Y agradezco mucho haber pasado mi niñez en un lugar así, porque es cuando se forman en la mente los conceptos de aceptación étnica. A día de hoy, la integración está más fracturada, tanto por presiones económicas como por el hecho de tener un presidente negro, con el que la gente pensaba que iba a ser un gran avance en este sentido, pero las políticas de los partidos no han ido por este camino.

–¿Qué diferencia encuentra en La Noche de los Libros con respecto a otros eventos?

–Estoy impresionada con la cantidad de acontecimientos que se van a celebrar, son más de 600, y es la primera vez que participo en un festival en el que las librerías se abren hasta media noche. Tiene muy buena pinta. He estado en otros grandes eventos, pero no tanto como éste. Hay muchos escritores españoles participando, pero también extranjeros.