Cultura

Esta es la obra cumbre de Borromini y es la casa de los Trinitarios españoles en Roma

No te puedes perder los 3 espacios magistrales que construyó

Sí, a veces se pasa de largo cuando en Roma se camina rumbo al Quirinale o hacia la basílica de Santa Maria Maggiore viniendo desde la Plaza Barberini, sin percatarnos que allí, en esa esquina, la “delle Quattro Fontane” dentro de esa iglesia, detrás de aquella puerta, está la obra maestra de Borromini y no sólo es esto, al ser el convento de los Trinitarios Descalzos Españoles, se siente uno en casa. Pero en Roma, es bastante normal que suceda esto, hay complejos impresionantes y muchos de ellos desconocidos, que fueron construidos por los que han dejado huella para siempre en la historia del arte, en este caso se trata de FRANCESCO BORROMINI.

Entrar en el claustro “borrominiano” de San Carlo - San Carlino a las Cuatro Fuentes, significa comprender la complejidad que este peculiar artista tenía dentro de su ser. Este es el único complejo que el artista construyó al completo en Roma y al admirarlo, se puede comprobar que todo lo que veía y lo que creaba era diferente.

Fachada de la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane
Fachada de la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane FOTO: Alicia Romay

Borromini: “Los ángulos rectos son un pecado para la arquitectura "

Era enemigo de los ángulos rectos y esta obsesión, lo llevó a crear estructuras que “se mueven solas”.

La cita para visitar el complejo entero de la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane - San Carlino, que comprende el claustro, la iglesia y la cripta, fue a las 10 de la mañana con el Padre Antonio Aurelio Fernández, Consejero General de la Orden de la Santísima Trinidad y Presidente de Solidaridad Internacional Trinitaria. El padre es cordobés y la iglesia la mandaron construir los Trinitarios Españoles, por lo que “se está en casa”. Enfrente, a esta hora ya había un grupo de turistas escuchando al guía y observando la fachada de la iglesia y la pequeña entrada que componen el acceso principal al complejo, no es para menos al ser la obra maestra del gran artista. El padre me hizo entrar por una puerta pequeña que está al lado de la entrada a la iglesia, detrás de ella y de frente de repente aparece el claustro al que hay que analizar con detenimiento.

Me mostró y describió cada rincón, del conjunto. Por donde se mire, “todo tiene movimiento”, un movimiento que se siente, Borromini de un rectángulo crea un octágono, de unas escaleras que podrían ser simplemente de caracol hace magia y la escalera cambia, y no digamos la iglesia, juega con el espacio de una manera única y con la luz hace lo que nadie.

El padre es un gran conocedor del artista y me fue contando con lujo de detalles esta que es la obra cumbre de Borromini, porque como dice el religioso : “Podía utilizar todo el espacio para crear lo que le habían pedido los Trinitarios Descalzos Españoles, una orden que había salido de la reforma trinitaria y que se manifestaba por su carácter de vida pobre pero para construir este complejo, solo le pusieron la condición de que los materiales que podía usar tendrían que ser pobres, siendo que en ese momento, en el ‘600, en plena época del barroco, el mármol y el bronce, eran los materiales nobles más reclamados para las grandes obras” subraya.

Borromini era tan genial, que demostró con esta imponente obra, que no son los materiales en sí los que dan la grandeza a la arquitectura sino que es el movimiento y las formas las que captan la atención y atribuyen esa función arquitectónica.

Cúpula de la Iglesia San Carlo a las Cuatro Fuentes
Cúpula de la Iglesia San Carlo a las Cuatro Fuentes FOTO: Alicia Romay

La luz, la magia y el movimiento de la iglesia de los Trinitarios de España en Roma

Borromini esculpe el espacio, juega constantemente, no es el que construye una iglesia y la mete en el espacio que le asignan, este genial artista “trabaja el espacio”.

Es tan sencillo como verlo en la planta original del claustro, hubiera sido, sin la “locura fascinante” de Borromini, simplemente un rectángulo, pero no, él decía que la arquitectura era contraria a los ángulos rectos, la definía como la muerte de la arquitectura, como bien lo explica el padre Antonio Aurelio: “entonces ¿qué hacía?, en el rectángulo, en este caso del claustro, eliminó los ángulos rectos de las esquinas metiéndoles un movimiento, no recto, sino siempre creando rincones con movimiento, utilizando los cóncavos y los convexos, los arcos con los que esculpe en el espacio”.

Extrañas sensaciones

Las ilusiones ópticas que genera la genialidad del artista lo hacen sentir a uno extraño, cuando se entra a la iglesia o cuando se observa la escalera en la cripta, la que creó para estar allí eternamente y en la cual nunca descansó…

No se sabe, al admirar los espacios de San Carlo alle Quattro Fontane -San Carlino, si padece uno de la vista, si está uno un poco mareado o que es lo que está pasando al no poder fijar bien lo que se ve, es algo extraño pero bellísimo …

En la iglesia, aquí sí que fue libre, pero no del todo

A Borromini le daban los proyectos, sí, pero con condiciones. Así sucedió cuando colaboró en la restauración de San Juan de Letrán o cuando colaboró con Bernini en el baldaquino de San Pedro…pero aquí, en San Carlino, los Religiosos Trinitarios Descalzos de España, le dieron luz verde a sus geniales ideas pero nuevamente le impusieron dos limitaciones,la primera era que tenía un espacio mínimo para su construcción, (se calcula que la medida de la Iglesia es la misma medida de un pilar de la cúpula de San Pedro), es por eso que en vez de llamarse San Carlos es conocida como San Carlino - en diminutivo- y la segunda condición, era que los materiales solo podían ser los más pobres como lo subrayaba anteriormente, sin embargo, en los altares de la iglesia, sí que colocó mármol al pensar que el sacrificio supremo de la religión católica, que es la eucaristía, no se podía celebrar en materiales innobles, el Padre Antonio Aurelio hace la observación que el suelo actual lo colocaron con mármol después de una renovación realizada gracias a una donación, pero el original era de ladrillo cocido. Borromini fue un gran estudioso de la arquitectura y aquí dio rienda suelta a sus conocimientos, introduciendo las líneas geométricas junto con las clásicas que había recuperado Miguel Ángel apoyadas y adornadas por la propia naturaleza.

PONED ATENCIÓN:

Si vemos el espacio del altar principal y los dos laterales, corresponde a un triángulo equilátero y desde esos dos altares laterales a la puerta, es decir, la parte opuesta al altar, resultaría otro triángulo equilátero, el resultado sería un rombo, pero el artista, de esas líneas, traza dos círculos y de la unión de esos dos círculos, saca el óvalo de la cúpula. Aparentemente es una cúpula normal, pero no lo es.Hay que recordar que en la época del arte barroco, las obras invitan a elevar la mirada para recordar la elevación del alma”subraya el padre Antonio Aurelio, y cuando alzamos en esta iglesia la mirada hacia su cúpula, sucede algo particular, no se sabe en dónde está la entrada, en donde el altar mayor... porque Borromini, con su arquitectura “nos engaña”, nos hace que nos perdamos en este movimiento en el espacio. Borromini juega con el espacio y lo hace mucho más grande de lo que pudiera parecer y lo consigue utilizando el movimiento. Fijar la mirada en los muros, unos que entran, otros que salen, cóncavos y convexos, esto parece un juego, y lo es, el artista juega de tal manera con el espacio que su obra siempre está en movimiento. Si se desea ver todo el contexto de la iglesia con una sola mirada es imposible, porque todo se mueve. Los altares de los laterales, están dentro de los pasillos de la iglesia y allí colocó dos columnas y las hizo así, para dar la sensación de que el espacio es mucho mayor. El artista juega con la luz de una manera prodigiosa, simplemente magistral.

La cripta

Está construida de tal manera que si se quitara el techo, la iglesia, que está arriba, no se caería. En este espacio, Borromini hizo su propia tumba pero su deseo de descansar aquí no se realizó. Al ser un innovador, recibió muchas críticas, tenía un espíritu melancólico, lo criticaron mucho y finalmente entró en estado de depresión y se enterró un puñal, agonizó durante un día, pero como en aquel momento quién se suicidara no podía ser enterrado en campo santo, no lo enterraron aquí, sin embargo, durante su agonía se arrepintió y al final fue enterrado en la Iglesia de San Juan de los Florentinos .

Pero su magia prevalece hasta nuestros tiempos, al observar la escalera que da acceso a este espacio tan particular, a la cripta, en donde quería quedarse para siempre. Borromini juega con nosotros y no sabemos por donde cogerlo. Las escaleras son dignas de observarlas desde diferentes sitios, no entenderás nada...

Escalera hacia la cripta
Escalera hacia la cripta FOTO: Alicia Romay
La misma escalera ...
La misma escalera ... FOTO: Alicia Romay

Calificada por los artistas y los expertos como la obra cumbre de Borromini porque aquí pudo desarrollar todos sus conocimientos y es la casa de los Trinitarios españoles en Roma.