Desvelado el misterio del paradero de “Salvator Mundi”: está en un yate

El cuadro de Leonardo da Vinci, vendido en subasta por 450 millones de dólares, llevaba meses en paradero desconocido

El “Salvator Mundi”, de Leonardo da Vinci, antes de ser subastado  / Foto: Ap
El “Salvator Mundi”, de Leonardo da Vinci, antes de ser subastado / Foto: Ap

El cuadro de Leonardo da Vinci, vendido en subasta por 450 millones de dólares, llevaba meses en paradero desconocido

Todo lo que rodeó a la venta del estratosférico cuadro de Leonardo da Vinci, antes incluso de que saliera al martillo, fue, cuando menos, misterioso. Todo. La urdimbre de una campaña de marketing sin precedentes en el que el cuadro se convirtió en objeto de peregrinaje y motivo de “selfies” desde el ciudadano común de a pie, como usted y como yo, a un fervoroso Leonardo diCaprio, gran amante del arte. Por Nueva York pasaron todos los que son para decir que habían pasado.

La subasta propiamente dicha fue otro momento único para Christie’s, con diez minutos que hicieron historia y unas pujas que subían tan deprisa como las burbujas de un cava. Poco después empezaron las especulaciones sobre el comprador, el Príncipe Bader bin Abdullah bin Mohammed bin Farhan al-Saud de Arabia Saudita, que se cree que fue un mero intermediario entre la casa de subastas y el gobernante supremo de su reino, Mohammad Bin Salman, MBS), más tarde se puso en entredicho que fuera la mano única de Leonardo la que lo concibiera, y después la obra desapareció.

Ni se expuso en el Louvre de Abu Dhabi, museo para el que se pensaba había sido comprado, ni va a formar parte de la exposición que el Louvre parisino tiene previsto abrir con motivo de los 500 años de la muerte de Da Vinci. ¿Dónde estaba el cuadro? Ni una palabra. El silencio en el entorno, ya de por sí hermético, era absoluto. Hasta que Artnews ha señalado con el dedo índice dónde se halla. La obra fue trasladada en mitad de la noche en el avión de Mohammad Bin Salman y se llevó a su yate, el Serene. Ahí descansa.

Ahí parece que se quedará, como asegura el autor de la información, Kenny Schachter, hasta que “MBS termine de transformar el antiguo recinto saudí de Al-Ula en un vasto centro cultural. Básicamente, un centro de arte al estilo de Disneylandia, que sin duda competirá con el Louvre de Abu Dhabi y, lo que es más importante, con el Museo Nacional diseñado por Jean Nouvel en Qatar, el enemigo jurado del príncipe heredero saudí”. Un museo para el que ya se han adquirido piezas de Yayoi Kusama, de sus trabajos realizados con espejos, obras de George Condo, Richard Prince y Richard Serra. No son malos nombres para sentar los mimbres. ¿Es el entorno más adecuado un barco para la exhibición y conservación del cuadro? ¿Reaparecerá en breve la obra en un museo?