Cultura

Isabel la Católica

Isabel la Católica, retrato de Juan de Flandes
Isabel la Católica, retrato de Juan de Flandes Isabel la Católica

En el Jueves Santo de 1451, el 22 de abril nació la infanta Isabel hija de Juan II de Castilla y su segunda esposa Isabel de Portugal. Providencialmente, por circunstancias ajenas y también por su determinación la infanta Isabel sucedió a Enrique IV a partir de 1474 como Isabel I de Castilla; una de las figuras esenciales de la Historia universal. Además del amor a su familia, los intereses determinados por las cualidades personales de la Reina Isabel fueron: Su permanente profesión de fe católica; su vocación política con dedicación absoluta al Reino de Castilla y sus subditos y por último su actividad de estudio e interés por la Cultura.

En relación con el estudio y la Cultura, la reina Isabel la Católica comprendió su importancia para poder cumplir con su vocación política, se preocupó por recibir una formación humanista, extensiva también a sus hijas y a la Corte en general, en la que tuvieron presencia un grupo de mujeres intelectuales brillantes las “Puellae doctae " la mas importante fue Beatriz Galindo, “La Latina” que destacó en Salamanca muy joven, por su dominio hablado y escrito del Latín, fue profesora de la reina y preceptora de las infantas. Algunas de estas intelectuales destacaron en la universidad como Juana de Contreras, Francisca de Nebrija, Luisa Medrano. Lucio Marineo Siculo en su obra “De rebus Hispaniae memorabilibus” señaló que la reina Isabel facilitó maestros a todos los miembros de la corte.

Además, otra misión encargada por los reyes a los intelectuales fue la difusión de información en el ámbito religioso y político con el mejor estilo de comunicación escrita, sobre las decisiones de los Reyes Católicos, la exaltación de las campañas militares y los ideales monárquicos. Destacó la docta figura de Elio Antonio de Nebrija, del que precisamente en este año se conmemora el 500 aniversario de su óbito que; dedicó a la reina su obra Gramatica Castellana. La actividad de mecenazgo de la reina favoreció a autores en distintos estilos literarios, poesía, teatro y por supuesto también Historia el cronista Alonso de Palencia fue sustituido por mi antepasado Fernando del Pulgar que consideró a Isabel como legitima y valida sucesora de Enrique IV, en contra de las posiciones de Alonso de Palencia que estimaba que una mujer no podía gobernar.

El patrocinio se reflejó también respecto a otras manifestaciones artísticas, en pintura, destacaron Juan de Flandes y Sittow y su obra del políptico de la reina Isabel la Católica, retablo destinado a la oración, formado por 47 tablas dedicadas a la vida de Cristo y la virgen Maria. La colección de pinturas de la reina formada por mas de 220 obras sólo era superada por los Medici. La obra mas querida por la reina fue “la Oración del Huerto” de Botticelli, de quien fue una gran admiradora.

En musica sobresalió el mecenazgo del religioso Juan de la Encina que, además de ser el padre del teatro español; compuso su celebre “lamento Triste España sin ventura”, encargado por los Reyes Católicos tras la muerte del príncipe Juan.

Capitulo aparte merece la arquitectura como manifestación del esplendor del reinado, la reina dio nombre a un estilo el Gótico Isabelino, original castellano, ecléctico con influencia alemana, borgoñona y mudéjar. Las obras mas importantes son el Monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo del arquitecto Juan Guas, la Cartuja de Miraflores en Burgos obra de Simon de Colonia, el Monasterio Dominico de Santo Tomás en Avila del arquitecto Joaquin de Solorzano y el Colegio de San Gregorio de Valladolid obra de Guas y Colonia que actualmente es la sede del Museo Nacional de Escultura.

Por lo que respecta al gobierno y la política en Castilla las decisiones fundamentales que adoptó la reina Isabel con apoyo del rey Fernando y la influencia de personajes de confianza, fueron decisiones importantes para el gobierno; como la eliminación de determinadas prerrogativas de los nobles, una de ellas la de impartir justicia que, supuso la concentración del poder en los monarcas; la facultad de elegir obispos refrendados posteriormente por el Papa para afianzar las relaciones con el Clero y además una serie de actuaciones políticas decisivas de gran calado con importantes consecuencias para el futuro:

La Conquista de Granada por el tesón de la reina apoyada por el rey Fernando; la justificación fue la recuperación de las tierras usurpadas por los enemigos de la fe católica. La guerra comenzó en 1482; se emplearon nuevas estrategias de combate e innovadores medios como la artillería. En 1491 la capital del reino Granada fue sitiada y las tropas cristianas acamparon en Santa Fe con los Reyes Católicos al mando. Finalmente la capitulación del Reino de Granada tuvo lugar el 2 de enero de 1492. La caída de Constantinopla en 1452 había representado un duro golpe para la Cristiandad, por lo que la consideración de Cruzada de la guerra de Granada fue un símbolo para una Europa mayoritariamente católica en la que celebraron la conquista y Granada fue considerada la nueva Jerusalén. Además la toma de Granada, supuso la consolidación del Estado Español como una Monarquía Hispánica de agregación, compuesta por un conjunto de Reinos y Señoríos con su propia identidad jurídica e institucional, pero gobernados por los Reyes Católicos.

El siguiente hito, en este caso de relevancia para la Historia universal fue la decisión de la reina Isabel la Católica con la aquiescencia del Rey Fernando y siguiendo los consejos del confesor Hernando de Talavera y la consejera Beatriz de Bobadilla de aceptar la propuesta de Cristobal Colon que, determinó el Descubrimiento de America el 12 de octubre de 1492. Para la reina y el papa Alejandro VI, lo mas importante era la misión evangelizadora y para Isabel la Católica además la integración de los habitantes de las nuevas tierras descubiertas como súbditos del reino de Castilla con todos los derechos.

Otras decisiones interrelacionadas fueron el Decreto de expulsión de los practicantes de la religión judía y la implantación de la Inquisición en los territorios del reino Hispánico peninsular aplicable a los que habían declarado profesar la religión católica. La expulsión de los judíos vino determinada por la orden expresa del Papa Alejandro VI al que la reina debía obediencia, aunque era reacia a su cumplimiento. Ya que en la Corte castellana además de conversos con cargos relevantes como el propio confesor Hernando de Talavera, el Cronista oficial de los Reyes Católicos Fernando del Pulgar o el financiero de la expedición Colón el valenciano Luís de Santangel; había judíos practicantes con responsabilidades importantes, el mas destacado fue Abrahán Seneor rabino mayor de Castilla, principal tesorero de de los Caudales para la guerra de Granada que se convirtió al Catolicismo en 1492 con el nombre de Ferrán Pérez Coronel. No se puede negar que la expulsión de los practicantes de la religión judía fue una situación muy dolorosa y una perdida muy importante para el reino hispánico, pero tampoco se puede juzgar los hechos desde una óptica presentista, ya que el objetivo de la misma al igual que la intervención de la Inquisición era presentar frente a los enemigos exteriores, una unidad política basada en una unidad religiosa, argumento fundamental en una época en la que la religión era determinante en los destinos de vida individuales y colectivos.

La religión también fue determinante en la vida de la Reina Isabel la Católica, desde niña su vida estuvo determinada por su profesión de fe, por la piedad y un alma franciscana que se hizo patente en su estancia en Arevalo junto a su madre Isabel de Portugal y su hermano Alfonso. En esta época surge su devoción por la virgen de las Angustias, despues de la conquista de Granada, la reina Isabel la Católica llevó la virgen de las Angustias a Granada y desde aquella época es la patrona de la ciudad. Por su determinante religiosidad el papa Alejandro VI dictó la bula “Si Convenit” por la que otorgó el título de Reyes Católicos a Fernando e Isabel, en los que “destacó la justicia, piedad, grandeza de alma y devoción a la iglesia Catolica;” en la citada bula enumeró los méritos para tal consideración la conquista del reino de Granada, la defensa contra los otomanos y la unificación de los reinos bajo una misma fe.

En 1958 se inició el proceso de Canonización de la reina Isabel la Católica en la Archidiocesis de Valladolid provincia a la que pertenece Medina del Campo donde falleció la reina Isabel la Católica el 26 de noviembre de 1504. En 1974 fue nombrada sierva de Dios, actualmente hay acreditados milagros por su intercesión, y la causa se encuentra en Roma para la decisión final.

La Comisión para la Canonización de Isabel la Católica continua con sus trabajos en la Archidiocesís de Valladolid. Somos muchos los que después de conocer a fondo la vida y obra de la reina Isabel la Católica, estamos convencidos de su santidad y como tal la veneramos. Todas su decisiones estuvieron guiadas por la Piedad en su doble acepción: como sentimiento de compasión o misericordia que produce alguien que sufre o padece y una decisiva devoción religiosa. Esta cualidad se mostró hasta sus últimos días en su testamento de 12 de octubre de 1504 y el codicilo posterior, en los que, también dejó patente su alma humilde de franciscana, en su testamento dictó: “Que mi cuerpo sea sepultado en el monasterio de San Francisco, que está en la Alhambra de la ciudad de Granada, rodeada de religiosos y religiosas de dicha orden, vestida con el hábito del bienaventurado pobre de Jesucristo San Franciso, en una sepultura baja sin adorno, salvo una losa baja en el suelo, llana con sus letras esculpidas en ella.” También decide que el dinero que se dedicase a sus exequias se destinara directamente a vestir a pobres.