Iglesias, de cerámica y hierro

Cristina Iglesias reconoce que estas piezas eran estudios para unas piezas de mayor tamaño
Cristina Iglesias reconoce que estas piezas eran estudios para unas piezas de mayor tamaño

La escultora inaugura la exposición «Pozos», un conjunto de cuatro esculturas geométricas que juegan con el material y el agua.

Las ideas de la escultora Cristina Iglesias tienen como objetivo provocar, aunque no siempre en el sentido más espectacular de la palabra. Le gusta sobre todo provocar una reflexión, como explica a LA RAZÓN en la exposición «Pozos», que ayer inauguró en Haro. Con raíces vascas y formación inglesa, esta donostiarra nos habla de que se siente parte de una generación española de creadores, «con gente en torno a mi edad y mucho más joven, que está teniendo una voz internacional en la plástica, en el cine, en la literatura...». Entre unos «pozos» que en ocasiones parecen montañas de roca que transmiten luz y en otras, cavernas oscuras, Cristina Iglesias nos comenta que en estos momentos hay más artistas españoles trabajando y pudiendo participar en foros internacionales por el desarrollo de la comunicación. «Nosotros nos enteramos de lo que están haciendo otros en otros lugares y en cualquier rincón del mundo conocen también nuestro trabajo», dice.

Trabajo y disciplina

Estudió en la Chelsea School of Art, en Londres, pero no cree que formarse en el extranjero resulte determinante para que la obra de un artista español pueda encontrarse en los mejores museos del mundo. Mantiene el contacto con los artistas que conoció en Londres, a donde viaja a menudo, y se encuentra a veces con ellos en exposiciones conjuntas o de otros, pero eso no la ha marcado más que otras circunstancias de su vida, como el haber nacido en San Sebastián y haber crecido conociendo la obra de Oteiza y Chillida. «Soy mujer, soy vasca, soy también una persona que vive en el mundo; soy parte de una familia y tengo unos amigos que también me aportan muchísimo». En su opinión, «cada creador compone como puede y como sabe, con más trabajo y disciplina de lo que creen algunos», y su obra es el fruto de todo lo que le «conforma».

Para expresar sus ideas, Cristina Iglesias utiliza materiales tan dispares como el acero, la seda y el agua; y ahora también el sonido. En la exposición de cuatro obras de la serie «Pozos» que se han instalado en una nave de piedra, diseñada originariamente para almacenar barriles de vino de las Bodegas Cune, ha utilizado cerámica, acero inoxidable, agua y, sobre todo, sonido. Hay que contemplar en silencio las cuatro figuras geométricas que esconden en su interior un complejo mundo de caudales cambiantes y reflejos. Cada uno de ellos tiene un sonido diferente, que aporta el agua al descender o desbordarse.

Lo que le interesa a Cristina Iglesias, según confiesa, es «todo aquello que afecta a los sentidos», lo que puede utilizar «como material» dentro de su lenguaje. «Son las ideas las que priman y unas veces necesitan un material para ser plasmadas y otras, otros», explica. «Los cuatro pozos que están en esta exposición son estudios que hice para piezas mayores, como la Torre del Agua, en Toledo».

Caminos nuevos

Enlaza unas obras con otras y también incluye sus serigrafías, tanto las que ha realizado sobre cobre como sobre seda: «Son estudios de las esculturas y del espacio que ocupan, están relacionadas y es necesario porque también me interesa –reconoce– crear en dos dimensiones».

Cuando se le pregunta por la aportación de su obra, Cristina Iglesias guarda unos segundos de silencio. «Mi grano de arena es mi trabajo al construir una obra que afecta al espectador, a su manera de percibir las cosas». Iglesias considera no haber llegado a ninguna meta en su carrera. «Estoy en ello, estoy agradecida de tener trabajo y propuestas que me hacen pensar y buscar caminos nuevos».