Versos que pasean por la calle

Parece que, superada la ya algo lejana generación poética de los novísimos, la estética que mejor ha sintonizado en los últimos años con la sensibilidad contemporánea ha sido la lírica de la experiencia, una afortunada revisitación de la machadiana «palabra en el tiempo». Cotidianidad, prosaísmo, sentimentalidad y una acusada presencia del devenir conforman un estilo de hondas complicidades lectoras y aparente sencillez expresiva. En la renovada órbita de este imaginario cabe situar la poesía de Toni Montesinos (Barcelona, 1972), que se publica ahora bajo el título de «Alma en las palabras» (Poesía reunida 1990-2010), agrupando poemarios como «El atlas de la memoria», reflexiva mirada sobre el insistente protagonismo del pasado; «Labor de melancoholismo», libro presidido por el asumido aislamiento personal y un calculado escepticismo; «La ciudad gris», en emocionado recuerdo a Dublín, escenario de las juveniles inquietudes del autor; y «Escenas de la catástrofe» o «Diario del poeta isleño», que recogen experiencias viajeras a Nueva York, Puerto Rico e Islandia; sin olvidar «La muerte escondida», sutil elegía de vivos y muertos, «Sin», una nihilista crónica existencial. El significativo «Recapitulación» comienza preguntándose: «Cuáles son los capítulos de vida/–aquellos que se alimentan de tiempo–/que van formando toda la memoria» (pág. 83).

Combinando una irónica visión del amor, cierta tendencia a la soledad voluntaria, el lirismo de la vida urbana, el misterio del lenguaje poético, un entrañable tono intimista, el consuelo de la literatura, las engañosas trampas de la ambigua realidad, el elogio del paseante meditativo, una distante calma existencial y la perfecta cadencia del verso, nos adentramos, fascinados, en ese mundo inmediato de «lo que pasa en la calle»; la mejor poesía posible.