Ainhoa Arteta: «La cultura une y suma, no nos separa»

Ainhoa Arteta / Soprano. Con su disco recién salido a la calle, «Mayi», la artista, que vive un gran momento, ha sido nombrada embajadora honoraria de la marca España.

Ainhoa Arteta
Ainhoa Arteta

Con su disco recién salido a la calle, «Mayi», la artista, que vive un gran momento, ha sido nombrada embajadora honoraria de la marca España.

Se siente cómoda con el pop y no hay más que verla. La discográfica la insistía con eso del «vamos, que tú puedes», y ella decidió intentarlo y vio que había parido un disco (el tercero ya) que no le reportaba sino satisfacciones: «Llegaba a un público que la lírica no alcanza y me di cuenta de que no restaba, sino que me sumaba. Bienvenido sea siempre que pueda seguir ejerciendo mi profesión y mi carrera lírica y musical», asegura. Su primer disco no lírico fue «La vida», que registro estupendas ventas y muy buenas críticas, y el segundo, «Don’t Give Up», no llegó a tanto pero le dio grandes satisfacciones. Vuelve a dar la mano a Javier Limón. El resultado se puede escuchar en «Mayi» (Universal). Y después de esta fiesta popera, Una «Tosca» con Bryan Terfel, con la que celebra su cincuenta cumpleaños. Y el Met, Viena, Düsseldorf y «I due Foscari» en el Teatro Real. Arteta nació en Tolosa. es una mujer fuerte y con garra, que se ríe con ganas y que es capaz de ponerse una chupa de cuero y dejar el vestido de época si el guión discográfico lo requiere.

–¿Se toma estos trabajos como un «hobbie»?

–De hobbie nada. Es una ilusión saber que tengo esa versatilidad.

–En este disco de grandes éxitos del pop no sé si se siente más Layla de Eric Clapton, Penélope de Serrat, Suzanne de Cohen o Verónica de Costello.

–Soy un poco todas. Me he divertido una barbaridad interpretándolas. Me presentaron un montón de temas distintos, más de 50. En alguno no me encontraba cómoda y los dejé a un lado y los que forman el disco son aquellos con los que lo he pasado mejor, a los que añado «Alison» y «Mayi», un tema bastante especial para mí, que tiene que ver con la etnia y la mitología.

–Algún tema seguro que le habrá tocado la fibra sensible.

–Alison tiene una connotación muy especial. Al abrir el disco aparece un árbol. Ahí reposan las cenizas de un gran amigo mío. Él me ayudó altruistamente para que yo estudiara en Italia y hace un par de años, mientras cantaba en el Teatro Real, me dieron la terrible noticia de su muerte. Tenía esa deuda con él. Seguro que allá donde esté lo estará disfrutando.

–¿Y suena a la soprano que canta temas de pop? Usted me entiende.

–Yo defiendo cada melodía lo mejor que puedo siempre que tenga una buena música. He tratado de despegarme de la vocalidad lírica y hacerla más cercana al pop, aunque siempre existe un lastre en todo cantante clásico. Tenemos una formación más severa y purista que ni se puede evitar ni obviar y aunque he intentado no sacar la voz lírica, pues me sale.

–¿Habrá un nuevo disco de pop en el futuro?

–Si puede ser, lo habrá. Mientras no me reste sí voy a seguir. Ya hay un guiño en este de una canción de Javi Limón con letra de David Trueba. Quién sabe.

–Ahora lleva a cuestas un monográfico de Lorca, «La voz y el poeta».

–Así es. Estaré con él en los próximos dos años y es un verdadero orgullo. Lo más interesante para mí es que se trata de un poeta andaluz y universal, que lo canta una vasca y cuya segunda parte está musicada por compositores catalanes. La cultura habla por sí sola y con esto digo muchas cosas. Nos une y suma, no nos separa. Y lo digo así de claro.

–Es embajadora honoraria de la marca España, que son palabras mayores.

–Es una responsabilidad y un grandísimo honor. La cultura está mal tratada y mal aprovechada. Gas y petróleo no podemos exportar, pero cultura... Pienso en la cantidad de monumentos maravillosos que han sido restaurados, en la red imponente de auditorios, en nuestra gastronomía, que es una referencia. ¿No es eso ser una potencia en cultura? ¿No es ser un número uno? Deberíamos saber utilizar mejor lo que tenemos en materia cultural como reclamo turístico. Pongámonos las pilas. Soy una embajadora con voz, y si la tengo para decirlo, lo voy a decir alto. Nuestra España es de piedra centenaria, no de papel cartón. Sintámonos orgullosos.

–Usted no ha tenido una carrera precisamente fácil.

–Pero aquí estoy. Y dando gracias. Una carrera se hace más con el «no» que con el «sí». Aceptar determinados papeles puede resultar vocalmente un disparate. Y sé que negarse lleva aparejado un cabreo grande por quienes están al frente de algunos teatros porque piensan que les has ofendido. Y yo digo que mi voz es una, y que teatros hay un montón. Por mucho que se vayan a enfadar, si no puedo, no canto. Y salgo ganando.

–El físico y la dictadura de los bellos cuerpos.

–Claro que sí, porque tú puedes dar muy bien físicamente pero resentirse tu voz, que es un músculo, que es nuestro instrumento, y quedarse dañada. Hay que saber elegir y pensar que esta carrera es larga y que si quieres mantenerte en ella has de pensar con la cabeza.

–¿Cómo lleva el ritmo de las óperas, los conciertos, los discos, hacer todo eso compatible con su vida familiar?

–Descansando todo lo que puedo y teniendo siempre a mi lado la enorme complicidad de mi familia. Esta carrera es de las que implican a quienes están a tu alrededor.

–¿Hay muchos momentos de soledad es la carrera del cantante lírico?

– Claro que los hay, pero resultan a veces hasta buenos si eres capaz de hacer de ella, no un enemigo, sino un aliado.

El lector

A pesar de ir con la maleta de punta a punta del globo, Ainhoa Arteta es una mujer informada a la que le gusta estar al tanto de lo que sucede en España (no deja escapar las noticias de Cultura) y fuera de nuestras fronteras. Sigue los medios de comunicación y se interesa por la actualidad, que en ocasiones, cada vez más frecuentemente, no es como ella quisiera o como a ella le gustaría. A pesar de todo, sonríe y se siente una mujer afortunada