Historia

...y los músicos que tocaban al compás de Hitler

De los espías austriacos apenas hay rastro, ya que Hitler se encargó, desde el mismo momento en que llegó al poder, de eliminar cualquier movimiento de resistencia, de barrerlo de un plumazo. Además, es un hecho contrastado que la sociedad austriaca cambió rápidamente de bando tras el «anschluss», expresión germana para definir la incorporación de Austria a la Alemania nazi, en 1938. La Filarmónica de Viena no fue ajena a este proceso y su filiación con el nacionalsocialismo era un secreto a voces. Lo que a ciencia cierta se desconocía, aunque las señales eran más evidentes, era su grado de implicación. Las críticas hacia el oscurantismo de la historia de la formación se dejaron sentir meses atrás. Para arrojar luz sobre la historia, la formación presentó el domingo un documental en la Ópera Estatal de Viena (al que asistieron, entre otros, los batutas Franz Welser-Most y Zubin Mehta) sobre el papel jugado durante el nazismo en cuya investigación han colaborado los historiadores Bernadette Myrhofer, Oliver Rathkolb y Fritz Trümpi. El vídeo estaba pensado que se diera a conocer hoy, fecha exacta del cumplimiento del 75º aniversario de la anexión de Austria por el Tercer Reich; sin embargo, dada al amplitud del estudio las conclusiones se darán a conocer por entregas. ¿Qué sucedió con los músicos judíos tras la llegada de Hitler al poder? ¿Continuaron en la orquesta o fueron expulsados de ella ipso facto? Según Beyrhofer, trece músicos activos y otros tres jubilados fueron deportados u obligados a huir. Cinco corrieron peor suerte y fueron asesinados, otro falleció a consecuencia del desahucio de su casa y otro murió al ser anunciada su inminente deportación. Según el informe, por orden de los nazis fueron despedidos todos los artistas judíos de la orquesta y de la Ópera de Viena, aunque tras la guerra, apenas hubo músicos nazis, que llegaron a ser más de la mitad de los 123 titulares. «Resulta siempre doloroso saber que dentro de tu propia familia se ha obrado mal (...) Pero los hechos son lo que son y la historia no se puede cambiar», declaró Dominique Meyer, al frente de la Ópera de Viena.

Injusta leyenda negra

Gustav Furtwangler nació en el seno de una familia cultivada, de intelectuales. Estuvo al frente de las orquestas filarmónicas de Berlín y Viena. Sus relaciones con el Tercer Reich fueron muy conflictivas: desde los inicios se mostró en desacuerdo con sus postulados, pero la decisión de no abandonar Alemania tras la llegada de Hitler al poder y tocar para él proyectó sobre el director una leyenda negra que le acompañó hasta su muerte. Uno de los músicos que le apoyaron en el denominado proceso de «desnazificación» fue Yehudi Menuhin, a quien se unió Sergiu Celibidache.