Putin: rap sí, pero poco

Husky, Ic3peak, Gone.Fludd, Friendzone... son nombres que ya saben cómo se las gastan los mandamases rusos cuando las letras no hablan de la grandeza putinesca y sus alrededores de ensueño

Husky, Ic3peak, Gone.Fludd, Friendzone... son nombres que ya saben cómo se las gastan los mandamases rusos cuando las letras no hablan de la grandeza putinesca y sus alrededores de ensueño.

En la Rusia de los zares Chéjov se permitía afirmar que cuando pensaba en su vocación no temía a la vida. Su alma alcanzaba un estadio en el que el dramaturgo se sentía inmortal, que podría ser hasta cierto si atendemos a unos años –desde entonces– que han ido «evolucionando» al son que marcaban sus palabras, aunque no fueran más que las justas: «El arte de escribir consiste en decir mucho con poco».

Lo que no sabemos es si hoy, lejos de esos tiempos imperiales pero muy cerca de los delirios de grandeza zarista que se respiran por las altas esferas del gobierno, los temores de Chéjov se mantendrían inalterables. Siendo rapero –que vaya usted a saber si le hubiera dado por ahí al bueno de Antón– ya les aseguro que no. Husky, Ic3peak, Gone.Fludd, Friendzone... son nombres que ya saben cómo se las gastan los mandamases rusos cuando las letras no hablan de la grandeza putinesca y sus alrededores de ensueño. «A las autoridades les han entrado el pánico y su primer instinto es siempre cerrar, prohibir, detener, juzgar y censurar», explica Artemi Troitski, «top» de la crítica musical rusa.

Sexo, drogas y protestas varias son demasiado para un gobierno que no soporta que le pongan rojo. Presiones a los organizadores, suspensiones sin dar explicaciones o falsos avisos de bomba son suficiente para tirar por tierra cualquier concierto de los grupos señalados en la lista negra: no aptos para el público joven... hasta que el ser superior del Kremlin le dé su toque. Putin renueva el «si no puedes con tu enemigo, únete a él» con «si no puedes pararlo [el rap], te tienes que encargar de ello», argumenta.

Porque Vladimir no quiere acabar con el rap, sino decir cómo, cuándo y dónde: «Guiarlo hasta la dirección correcta. Eso es lo importante», zanja. Vamos, que rapearán, sí, pero como diga el «comprensivo» y «didáctico» jefe, por mucho que sospechen las palabras de Chéjov: «Más vale un canario perverso que un piadoso lobo». Que se preparen los corderitos...