Ferrari, el gran beneficiado del reparto de 1.500 millones por temporada en la F-1

El Pacto de la Concordia establece los ingresos económicos de cada equipo en el Mundial. Los principales recursos proceden de las televisiones y de lo que pagan los circuitos. La escudería italiana sigue llevándose la mejor parte

F1 - BELGIAN GRAND PRIX 2020
Leclerc y Vettel rodando en el circuito de Spa-FrancorchampsAFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

La Fórmula Uno, después del Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos, es el evento deportivo más seguido del mundo y también un enorme negocio. La Federación Internacional y sus organizadores presumen desde hace días de haber puesto de acuerdo a los 10 equipos que compiten en la categoría reina del automovilismo, un contrato que desde 1981 se denomina el Pacto de la Concordia. Fue una idea que puso en marcha el creador del concepto actual de esta especialidad, Bernie Ecclestone, que creó una forma de repartir el dinero generado por la F-1 en función de una serie de requisitos que, a día de hoy, todavía resultan muy desiguales.

Una situación que en el pasado denunciaron muchos equipos a los cuales Ecclestone abrió la puerta e invitó a marcharse. Ninguno lo hizo. El Pacto que entrará en vigor en 2021 y que terminará en 2025 establece lo que ganará, más o menos, cada equipo a final de cada temporada. Es decir, cómo se repartirá el «pastel» de 1.500 millones de dólares que genera este campeonato. Sorprendentemente, el que más gana y el que más poder aglutina sigue siendo Ferrari. Se especula con la posibilidad de que haya visto reducida su particular nómina, pero Mattia Binotto, jefe de equipo, confirmó que conservan el derecho a veto. Esto supone que la «Scuderia» puede «tumbar» cualquier normativa o circunstancia a regular que no le convenga. Es un derecho histórico que responde a la eterna cuestión que siempre se han hecho los dirigentes de la F-1 y la Federación: ¿Puede la F-1 sobrevivir sin Ferrari? ¿Y al contrario? En cualquier caso, como a ambas partes les va bien así, las cosas han continuado igual. Ni siquiera la ahora todopoderosa Mercedes ha podido evitar que la marca italiana conserve este derecho.

El acuerdo establece el porcentaje fijo de «tarta» que factura cada equipo, lo que ingresa por derechos de televisión, canon de los circuitos o el precio que tiene cada punto conseguido en la pista. Algunos equipos históricos como McLaren o Williams han mantenido siempre algunos privilegios sin llegar al nivel de Ferrari, aunque el pobre rendimiento que ofrecen en los últimos tiempos ha decaído su valoración. «2020 está siendo un año sin precedentes y estamos orgullosos de que la Fórmula Uno se haya unido para volver a competir de forma segura. A principios de año dijimos que, debido a la naturaleza de la pandemia, el Pacto de la Concordia tomaría más tiempo para llegar a un acuerdo y nos complace anunciar que en agosto hayamos podido lograr un acuerdo con los diez equipos sobre los planes para el futuro a largo plazo de nuestro deporte. Todos nuestros aficionados quieren ver carreras más cercanas, batallas rueda con rueda y que todos los equipos tengan la oportunidad de subir al podio. El nuevo acuerdo, junto con las normas para 2022, sentará las bases para hacer esto realidad y crear un entorno que sea financieramente más justo y cierre las brechas entre los equipos», afirmó Chase Carey, máximo responsable de Liberty Media, el promotor americano que gestiona la F-1. El acuerdo «promete» más igualdad y, sobre todo, un límite presupuestario de 145 millones de euros por temporada, una cifra que se aleja mucho de los 400 que hoy emplean escuderías como Ferrari o Mercedes. Hacerlo con menos costará mucho esfuerzo a la hora de optimizar recursos, algo que no todos pueden hacer igual de bien. Eso sí, habrá paz en la F-1 hata 2025.