La cuenta atrás de Nadal para Roland Garros

Debutará ante Pablo Carreño en el Masters 1.000 de Roma

Nadal aterrizó hace una semana en Roma y mañana volverá a disputar un partido oficial. Seis meses después de levantar el título en Acapulco, Rafa se examinará ante Pablo Carreño en el Foro Itálico. Su primer rival llega después de haber sido semifinalista en el Abierto de Estados Unidos y será una buena prueba para ver el estado de forma del nueve veces campeón en la capital italiana. Roma será la única estación antes de Roland Garros. Es lo que queda de la clásica gira sobre tierra batida en primavera: caído Madrid, la capital italiana es el único banco de pruebas antes de París.

La renuncia de Nadal a la gira estadounidense con la que se reanudó la temporada tuvo un doble motivo: las condiciones sanitarias y lo apretado del calendario. Hace apenas 48 horas Thiem estaba levantando el título en Nueva York y el lunes la pelota ya botaba en la tierra batida romana. Haber disputado el torneo neoyorquino hubiera disminuido sus opciones en el que es su único objetivo de la temporada: volver a ganar Roland Garros. En Roma no estarán Federer, Thiem ni Zverev. Sí Djokovic con quien Rafa sólo se encontraría en la final. Lo del serbio en los últimos meses no ha tenido nada que ver con el plan de vida de Rafa: organizó un torneo de exhibición que fue un desastre, contrajo el coronavirus, reapareció en Cincinnati, ganó el torneo y luego llegó lo del bolazo a un juez de línea en la Arthur Ashe en su partido con Carreño. «Fue mala suerte, me dio pena», comenta Nadal.

Rafa ha peloteado en los últimos días con jugadores de la talla de Wawrinka, Anderson, Khachanov, Rudd, Monfils... «He llegado con mucho tiempo para intentar hacer los entrenamientos adecuados y eso es lo que estoy haciendo. Estoy bien, con ilusión de volver a lo que es una parte importante de mi vida. He intentado entrenar lo mejor que he podido hasta el día de hoy. Ha ido bien la semana, pero competir es otra historia, y más cuando llevo tantos meses sin hacerlo. No haber jugado el US Open me da una pequeña desventaja con la mayoría, pero confío en estar bien, competitivo», declaró en una conferencia de prensa telemática.

El cuadro de Rafa se las trae. La mayoría de hipotéticos rivales llevan casi un mes de competición oficial. En octavos puede aparecer Milos Raonic; en cuartos, el argentino Schwartzman; en semifinales, Tsitsipas y en la final el número uno del mundo. Igualado con Nole a 35 Masters 1.000 –el serbio ganó en Cincinnati a Raonic–, el título en Roma es un estímulo más para llegar a París en las mejores condiciones posibles.

Rafa es tan cauto como de costumbre, incluso algo más: «Estoy feliz de volver a la competición sin grandes expectativas. Las expectativas que tengo son ir a la pista y tratar de sentirme competitivo. Ese es el primer objetivo. Ir a la pista, sentirme competitivo y luego veré cómo me siento y qué tipo de objetivos puedo buscar. A ver si consigo tener buenas sensaciones tras tanto tiempo». La pandemia trajo al Nadal más hogareño que nunca. Entrenamientos en casa, preparación en su Academia después del confinamiento, cocina, juegos de mesa, un barco nuevo... «Ahora tengo que ser paciente, tener calma y buscar el control de las emociones. Los automatismos se pierden después de tanto tiempo sin jugar y no se recuperan tan fácil. La mayoría de los jugadores vienen jugando. Yo decidí otra hoja de ruta y aquí estoy. Estoy donde habíamos planeado y con unas sensaciones positivas que se tienen que trasladar a la competición», asegura.