El coronavirus, los deportes en la tele y Woody Allen

La Covid-19 ha llenado el otoño de grandes eventos deportivos, una de las pasiones del director de cine

En su autobiografía, Woody Allen desmiente dos aspectos de su personalidad que la gente se ha empeñado en atribuirle. La primera, que es un hombre culto. Para demostrarlo recuerda que de joven sólo leyó a los clásicos y a los «autores profundos» para ligar. Las chicas que le gustaban estaban interesadas en jóvenes apuestos y con una conversación interesante, así que dando por perdido lo de la percha, ponía empeño en lo otro.

También se ha dado por supuesto que, al no ser precisamente un saco de músculos, siempre ha vivido alejado del deporte. Nada de eso. Le gustó jugar al béisbol y reconoce que ve todo lo que ponen por televisión. NBA, fútbol americano, billar, bolos y hasta competiciones de tala de árboles. Lo que le echen mientras su pareja ve una película, seguramente no de Woody Allen, en la habitación de al lado. Una escena que les sonará de lo más familiar a aquellos que, siempre que pueden, optan por que la pantalla de su televisión tenga un fondo verde.

Bien, pues es el momento para que los y las que se marchan a otro cuarto a ver una serie dejen de leer porque el coronavirus ha dejado a los amantes de los deportes un otoño para enmarcar. El sueño de enlazar el Tour con Roland Garros mientras arrancan las ligas y la Champions y al mismo tiempo empieza el Giro que en su última semana coincidirá con la Vuelta va a ser posible gracias al maldito virus. Los mundiales de F-1 y MotoGP se consumen casi sin descanso y ahí está LeBron James para las madrugadas.

Ya ha empezado también la NFL, esa que muchos sólo conocen por el show del descanso de la Superbowl. Pero eso es ya para los muy cafeteros, que como Woody Allen, vibran con los dardos y el snooker.