Rafa Nadal y LaLiga vaciada

Cuesta imaginar un partido del siglo con los signos decadentes de Barça y Madrid

La Liga ha arrancado con un espíritu mortecino, pálido. No es capaz de abstraerse del clima general. Y no sólo por lo del Madrid ante el Cádiz o por lo del Barça en Getafe, que también. El clásico del Camp Nou está obligado a ser memorable para hacernos recordar que sí, que el fútbol está aquí y que la Champions también ha venido, esperemos que para quedarse. Hace falta un partido del siglo para que esto se anime, pero Barça y Madrid muestran signos de decadencia. La Liga está como el centro de Madrid confinado una mañana de sábado. En la Gran Vía no hay rastro del Rey León, en la Puerta del Sol es imposible encontrar una vendedora de lotería y hay tantas aceras levantadas que si Danny de Vito apareciera por aquí volvería a preguntar por el tesoro. Es la Liga vaciada. Gradas con los mismos habitantes por metro cuadrado que en Tierra de Campos. Bares desiertos, cuando no cerrados, alrededor de los estadios. Conferencias de prensa desde un taxi. El bufandeo a la baja.

Hay quien para animar el cotarro y aumentar la moral de la tropa tiene ideas tan geniales como que el Consejo de ministros conceda la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo a Nadal. Miguel Ors estuvo años reclamando a la Casa Real el Toisón de Oro para Rafa. Pues a falta de Toisón, Gran Cruz. Total después de levantar 13 Copas de los Mosqueteros parece que ya tocaba. Han buscado hasta justificaciones, como si la trayectoria de Rafa las necesitara. Quizá todo sea para que algunos que no pueden presumir de su trabajo lo hagan a costa del mejor deportista español de la Historia.