Real Madrid-Shakhtar (2-3): El Madrid no salva una primera parte ridícula

El equipo de Zidane mejoró tras el descanso, pero no pudo empatar el 0-3 con el que llegó al segundo tiempo

Casemiro se lamenta durante el partido de Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Shakhtar DonetskAlberto R. RoldánLa Razón

Los suplentes del Real Madrid se pasaron toda la segunda parte de pie en la grada, mientras Sergio Ramos, un poco más arriba se dejaba la voz gritando: «Vamos Vini» o «más arriba, más arriba». Había que remontar el 0-3 del primer tiempo y levantar al equipo del ridículo absoluto que habían sido esos 45 minutos. Salvó el desastre, el resultado que hubiese marcado la temporada puede que ya hasta el final, pero no llegó al empate por un milímetro, por un fuera de juego de Vini en el último suspiro.

No empieza nada bien una Champions peligrosa el Real Madrid más desconcertante, tan irregular, que desaparece y cae en un pozo profundo, ahogado por la melancolía o por la desgana o porque ya no da para más, y que, de repente, reacciona y cree y está cerca de empatar a tres goles. No lo hizo y suspendió por segunda día consecutivo a dos días de jugar en el Camp Nou. Tiene que pensar qué quiere hacer y cada día tiene más claro con quién y con quién no: sin Sergio Ramos atrás es difícil ir a cualquier parte, porque el equipo se llena de fugas de agua que no le permiten estar seguro ni un segundo. Necesita a Vinicius porque es el único que tienen la sangre caliente y puede cambiar un partido y un estado de ánimo, como hizo con el primer balón que tocó nada más salir al campo. Es una pena que estuviera justo delante del portero en el último minuto del partido, tras el tiro de Valverde.

Ahí tuvo el empate el Madrid, a un palmo de salvar la cara. Quizá lo bueno de estas dos derrotas tan tempranaas es que sirven para hacer medida. Necesita a Ramos y a Vini y sabe ya Zidane que con Marcelo atrás no se puede llegar muy lejos porque el tiempo le ha pasado por encima. Aunque es verdad que estuvo más activo en la segunda parte, ya no es tan decisivo arriba y sí `que desnivela al equipo cuando defiende. No fue Marcelo el principal culpable del desaguidado. Fueron todos, pero la defensa, con Varane y Militao empujó, pasito a pasito al equipo al precipicio. No se entienden, no se colocan bien y casi todo el partido fueron superado por los delanteros rivales. El Shakthar se presentó cada vez que quiso en el área pequeña de Courtois. Incluso en la segunda parte, cuando más sufría para mantener el resultado, tuvo un par de llegadas para hacer algún tanto más. No puede el conjunto blanco competir si no tiene seguridad atrás. Hace tiempo que ganó un portero, pero Varane da muestras de fragilidad.

Sin Ramos a su lado empieza a dejar demasiadas huellas. El último partido de Champions de la temporada pasada lo despidió con dos errores mortales. El primero de este curso lo recibió con un gol en propia meta, un resumen perfecto de todo.

Porque lo de la primera parte fue un desastre. La ausencia de público provocó que los gritos de celebración del Shakthar se oyeran con claridad. No había palabras, solo gritos de felicidad, de desahogo, casi de asombro ante lo que estaba sucediendo sobre el césped de Valdebebas. Un equipo herido por el virus, con más bajas que jugadores sanos, un equipo que llegaba dispuesto a ser una víctima y morir con la mayor dignidad posible llegó un par de veces con claridad y la tercera hizo un gol y luego otro y luego otro. Gritaban como a quien le ha tocado la lotería cuando ya había olvidado que había comprado un número. Gritaban como animales devorando felices a otro.

Se estaban comiendo, como hizo el Cádiz y como harán todos los que se crucen y se encuentren un grupo con el carácter que tuvo el Real Madrid durante el primertiempo: sin constantes vitales, que está muerto. Zidane, quizá pensando en ese partido no sacó a Benzema de titular. Tampoco a Isco ni Lucas Vázquez, los más señalados el otro día. Dio un poco igual, la verdad. Menos los primeros cinco minutos, cuando el equipo, espoleado por su ridículo frente al Cádiz salió con gritos de ánimo y corriendo hacia el área rival, el resto fue inolvidable. Pero como las Pesadillas.

No funcionó nada de nada, no hay quien se pueda salvar.

El golazo de Modric y el de Vini maquillaron el resultado y dio la impresión de que el equipo está vivo. Pero, quién sabe.