Davide Morana: “Mis extremidades estaban ennegrecidas, muertas, no podía moverlas”

Le amputaron brazos y piernas por una meningitis, pero su historia es un canto al positivismo que ha querido reflejar en el libro “Arriba la vida”. Sueña con llegar a los Juegos Paralímpicos

Davide Morana, atleta tetramputado, y su pareja Celia han escrito el libro "Arriba la vida", un canto al positivismoLa Razón (Custom Credit)

Davide Morana nació en Italia hace 26 años y llegó a Murcia en 2015 «un poco por amor, un poco por necesidad», cuenta. La vida le cambió en 2018 cuando le tuvieron que amputar las cuatro extremidades por una meningitis. Siempre estuvo ligado al mundo del deporte y ahora quiere defender a España en los Juegos Paralímpicos en 100 y 200 metros, para lo que entrena entre cuatro y seis horas al día. Ha contado su historia en el libro “Arriba la vida”, escrito por su pareja Cecilia, un canto al positivismo que espera que sirva “de ayuda” a los demás, pero que también le sirvió a él para conocer cómo vivió su familia todo el proceso, mientras él estaba en la UCI.

-¿Cómo comenzó su historia?

-La meningitis llegó sin previo aviso, de un día para otro. Yo siempre he sido un chico muy saludable, deportista, y, bueno, una noche de enero empecé a encontrarme raro, muy mal. Siempre he conseguido tener una buena comunicación con mi cuerpo y en ese momento me estaba diciendo que había algo raro. Esa noche no entré al trabajo, llamé a mi pareja y fuimos a urgencias... Lo malo de la meningitis es que no da la cara al principio. Su comienzo suele ser parecido a una gripe, los síntomas eran fiebre no muy alta, malestar general y poco más. El médico aquella noche que me hizo los análisis no vio nada raro en ellos y me dijo: "Davide, vete a casa, no te preocupes, es una gripe, tómate un paracetamol y ya verás como mañana te vas a encontrar mejor.

-Pero...

-Pero ese “mejor” nunca llegó. En su lugar llegaron los verdaderos síntomas de la meningitis: vómitos a escopetazos, fiebre muy alta, fuertes dolores de cabeza, delirio y finalmente manchas de color rojizo en todo el cuerpo, signo de que la bacteria ya pasa del lugar en el que se aloja, que es la garganta, al corriente sanguíneo, y empieza a envenenar, en el verdadero sentido de la palabra, el organismo. Mi pareja Cecilia me cogió, yo ya me arrastraba por el suelo, a duras penas me mantenía de pie, fuimos a urgencias y los médicos no tuvieron dudas, me trasladaron al hospital central de Murcia y me ingresaron en la UCI con ese diagnóstico de meningitis y me indujeron al coma.

-¿Cómo le dicen que le van a amputar las extremidades y cómo se recibe una noticia así?

-Yo realmente vivía en otra dimensión. A la salida del coma, a los siete días de mi ingreso en la UCI, aún tenía altas dosis de morfina que me ocasionaban muchas alucinaciones, entonces alternaba momentos de lucidez con otros de locura total. Entonces los cirujanos tomaron la decisión de amputar después de una semana de la salida del coma. Llevaba 14 días en la UCI, yo tenía la sospecha de que probablemente iba a tener que despedirme de mis extremidades, porque en esos momentos de poca lucidez intentaba moverlas, levantarlas, sin éxito; y además estaban totalmente ennegrecidas, muertas. Estaba entubado y sabía que estaba mucho rato alucinando, pero no le podía comunicar a mi familia, al personal sanitario, la intención de querer quitármelas de encima. Entonces cuando llegó la noticia de la amputación para mí fue lo más normal del mundo, es más, acogí la noticia con buena actitud, con alegría y ganas de entrar al quirófano.

-¿Y su familia?

-Mi entorno, sin embargo, pues no sabía cómo iba a reaccionar después de la primera amputación... Entenderás que es muy complicado recibir la noticia de unos médicos, que para salvarte la vida, para salvar tu cuerpo, tiene que amputar las cuatro extremidades de tu hijo, de tu pareja, de golpe, un chico de 24 años que tendrá que despedirse de sus extremidades. Ellos no sabían que yo estaba bien, y cuando se enteraron de que estaba contento y con ganas de empezar esa etapa tan dura, pues eso fue clave para ahorrarme y ahorrarnos un montón de sufrimiento.

-¿De dónde saca esa energía?

-Siempre he sido así, siempre he tenido las cosas bastante claras. Siempre he creído y creo en lo afortunados que somos, de vivir aquí, de estar en un país civilizado con todo tipo de necesidades a nuestro alcance, que no nos falta de nada, y a pesar de mi condición de chico estudiante que sobrevive con 500 euros al mes, lejos de su casa, en otro país, con otro idioma, etc; a pesar de mi situación y la precariedad previa a la enfermedad, pues estaba contento, y esa alegría se mantuvo después del tremendo golpe.

-¿Y la fuerza física para la rehabilitación de dónde sale?

-Ten en cuenta que la fuerza mental lo hace todo. La mente puede hacer que tu cuerpo se recupere quemando etapas y dando saltos adelante muy largos. Yo también tenía la forma física, desde los cinco años he practicado deportes, he sido jugador profesional de baloncesto, aquí mismo en España compaginaba el trabajo con los estudios con preparar un triatlón, y el deporte, junto con el estilo de vida saludable que llevaba, fueron cruciales para mi pronta curación y rehabilitación.

-¿Pensó en volver a Italia?

-En ningún momento pensé volver a Italia. Obviamente mis padres reaccionaron bastante mal, y es totalmente entendible, creían que no iba a tener autonomía, daban por sentado que iban a tener que cuidar de mí, puesto que lo primero que te salta a la cabeza, con tu hijo tetramputado: ¿qué puede volver a hacer? Pero yo tenía muy claro que con las prótesis iba a tener autonomía, disfrutando de mi libertad y a la vez la libertad de mis padres, mi pareja y todo mi entorno. Es en Murcia donde empecé todos mis proyectos.

-El mundo de las prótesis es complicado y caro...

-La verdad es que el Estado nos lo pone muy difícil a los amputados, bueno, a los discapacitados en general, pero en el caso de los amputados más, porque estamos hablando de componentes muy caros... Es realmente difícil, requiere de una gran fortaleza mental y tener las ideas claras, y, sobre todo, si no consigues aceptar tu condición; necesitas alguien que te vuelva a motivar para hacer algo en tu vida, si no es muy difícil que salga adelante, que no se deprima, que no se encierre en casa, porque el Estado no te lo pone fácil. El Estado piensa en darte las prótesis necesarias para que el amputado haga lo mínimo como salir a la calle, darse un paseo de diez minutos, tomarse un café, volver a casa y luego que se encarguen los demás en hacer la compra, deporte, etc... Nada de lo que está en la autonomía del amputado está financiado: el deporte no está financiado, la seguridad social no lo incluye en la financiación protésica porque creen que no es una necesidad, pero todo lo contrario, nosotros los amputados necesitamos componentes de calidad para volver a ser una persona más en la sociedad, necesitamos prótesis deportivas para volver a hacer deporte, porque el deporte es necesario para el desarrollo psicomotor de una persona, y en estos tiempos de pandemia lo estamos viviendo y se está demostrando la importancia del deporte, del movimiento. Imagínate un chico joven tetramputado como yo que se entera de que sus prótesis deportivas pueden llegar a costar 70.000 euros, y con una duración de cuatro años, ese chico que trabaja por 500 euros al mes, con 2.000 ahorrados en la cuenta, y con 900 de pensión que le van a permitir pagarse el alquiler y poco más, ¿cómo va a poder hacer deporte? Aunque tenga la voluntad, faltan los medios. Es bastante injusto y es una dificultad más para hacer rehabilitación y para volver a tener una vida plena.

-Pero usted lo consiguió...

-Lo he conseguido gracias a la recaudación de fondos que tuvo mi pareja Cecilia, y tengo claro que nos ha tocado la lotería, no sé por qué, por la bondad de la gente, por su amor, por su compromiso... Porque nos hemos enterado de otra gente que no lo ha conseguido.

-Vio la cara buena de las redes sociales.

-Yo no creía en las redes sociales, antes de la enfermedad no tenía ni Facebook ni Instagram ni nada. Tenía el WhatsApp para comunicarme con amigos, pareja y familia, en las redes sólo veía apariencia, mentira, postureo... Cosas innecesarias que a la vez ocasionan complejos y paranoias en las cabezas de los demás y pueden despistar de lo verdaderamente importante de la vida. Pero en el hospital, cuando teníamos que enterarnos de las prótesis, mi pareja y mi hermana me iban mostrando perfiles de gente amputada que lanzaban un mensaje bonito por redes, y ese mensaje venía compartido y me inspiró, y dije que yo también quería hacerlo.

-¿Adaptarse a la prótesis es doloroso?

-Es una mezcla de todo: dolor, incomodidad y cansancio, todo junto, sobre todo al principio, que vienes de meses de cama, medicamentos, poco movimiento, y tu cuerpo está debilitado. Entonces al empezar la rehabilitación con unas prótesis rígidas al principio es como ponerse unos zapatos con clavos quemando en las zapatillas... Es difícil, agotador a nivel físico y psicológico, pero tengo la disciplina que me ha dado el deporte, y ese dolor sabía que con la constancia y el entrenamiento me iba primero a fortalecer los muñones y me iba a dar más resistencia y más aguante.

-¿Qué quiere contar en su libro?

-El libro lo escribió mi pareja Cecilia. A mí me sirvió para enterarme de lo vivido por parte de mis padres, de ella, de familiares, de amigos... A mí se me escapaba porque mientras yo estaba dormido, ellos pasaron horas tremendas de incertidumbre, de dudas, de muerte... Lo que decían mis médicos es que iba a morir, imagina todo ese proceso de aguante por parte de mi entorno. Luego, esperamos que más que guste, pueda servir a la gente, que se quede con el mensaje, con los valores que Cecilia ha conseguido plasmar. Y que se comparta para que pueda servir para crear herramientas para poder enfrentarse a futuros problemas con actitud y positivismo, que con ellos las salidas son muchas.

-Se ha propuesto llegar a los Juegos Paralímpicos...

-Es muy difícil, casi imposible, aunque a mí no me guste esta palabra. Voy a tratar de entrenar mucho y con constancia para el Europeo de 2022, que también a nivel de marcas es más asequible. Dentro de poco me voy a mudar a Madrid para que este sueño se pueda hacer realidad.

-¿Cuánto entrena?

-Mis entrenamientos están centrados en 100 y 200 lisos, es un trabajo que conlleva compaginar la actividad de musculación en gimnasio y técnica de carrera y resistencia en pista, de lunes a viernes y a veces también sábado o domingo para soltar todo lo de la semana. Se ha vuelto un trabajo que me ocupa de 4 a 6 horas cada día, y todo se centra en ello: alimentación, fisios, descanso...

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(Este vídeo es de hace más de una semana) Siempre hay que tratar de mirar el lado positivo de las cosas, por muy pequeño y difícil que sea. Es cierto. Este parón global está perjudicando nuestras economías, nuestra salud, nuestra libertad de movimiento. Hechos lamentables, que nos agobian, y que pueden estrechar nuestra visión global de las cosas. Os propongo relativizar el problema, mirando más hacia fuera. Hacia los beneficios que estamos y vamos a aportar, no solo a nosotros, sino a todo el medio. El planeta, por ejemplo, por fin está respirando con la bajada drástica de las emisiones de CO2. Ciudades, que hasta ahora estuvieron oscurecida por nubes de contaminación, por fin gozan de cielos despejados y aire limpio. Nuestro estrés diario, debido al ir demasiado acelerado detrás de nuestras agotadas rutinas, esta bajando. ⠀ Y lo más importante, nos estamos enterando de que, a lo mejor, no sirve ir tan rápido, que nuestras necesidades reales son solo 2/3, y que la SALUD vale más que el dinero, que los viajes a sitios exóticos, que el crecimiento económico, que la ropa que vestimos. Relativizando siempre se gana, os lo aseguro. Me gusta pensar en que este momento tan histórico se recuerde cómo período de transición, en el que el ser humano dio un paso atrás en su condición, y que aún así, fue capaz de avanzar mejorándose, gracias a su global resiliencia. ⠀ ¡Mucho ánimo! Y... #ArribaLaVida siempre ♥️🦾

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