El bronce de una selección ejemplar

El Mundial ha sido el penúltimo baile de una generación gloriosa

El equipo español celebra el bronce después de ganar a Francia
El equipo español celebra el bronce después de ganar a FranciaKHALED ELFIQIEFE

El profesor Juan de Dios Román estaría orgulloso de su selección. España sigue instalada en la élite y van ya... Desde la plata en el Europeo del 96 y el bronce de ese mismo año en los Juegos de Atlanta, el balonmano español ha convertido las medallas en algo habitual. Son quince en 21 años y con el desafío de los Juegos de Tokio a la vista si el coronavirus no lo impide. La cita olímpica es la cuenta pendiente de un deporte que cuenta con dos títulos mundiales y dos europeos. El cuidado de la cantera, la exportación obligada de los mejores jugadores y entrenadores, las nacionalizaciones brillantes y la química del grupo han formado y forman un cóctel de éxito.

El Mundial ha sido el penúltimo baile de una generación gloriosa. Más de la mitad del combinado nacional supera los 30 años y lo de Egipto ha sido un ensayo para el sueño de los Entrerríos, Viran Morros, Joan Cañellas o Gedeón Guardiola. El reto no es otro que el oro olímpico y España está en el pelotón de selecciones que en verano pelearán por la gloria. Luego el combinado nacional quedará en buenas manos con los Dujshebaev o Rubén Marchán, el único internacional que no juega en el Barça o fuera de España.

Y es que el Mundial ha sido el tradicional oasis invernal que la selección regala al balonmano español. Para saber qué sucede en la ASOBAL el próximo fin de semana habrá que recurrir a los diarios locales. La Liga es material underground. El Barcelona, pese al resucitado Bidasoa, va camino de su undécimo título seguido: 17 partidos, 17 victorias y una media de 15 goles de diferencia. Así es imposible hacer negocio.