El Barça y Messi se divierten y golean al Alavés (5-1) antes de recibir al PSG

Doblete del argentino el día que iguala a Xavi como el azulgrana con más partidos de Liga: 505

Messi celebra uno de los dos goles que marcó al Alavés
Messi celebra uno de los dos goles que marcó al AlavésJoan MonfortAP

Ronald Koeman recurrió a las rotaciones en el partido contra el Alavés porque el martes espera el PSG, que es una incógnita para el Barça: está en un buen momento el equipo azulgrana, pero en plena reconstrucción y con muchos jóvenes, su rendimiento en la Champions, que ha sido su talón de Aquiles los últimos años, está por ver. No se sabe si le va a dar. Esta vez no se cuenta mucho con el equipo catalán, por mucho que tenga a Messi enchufado y alegre, como volvió a demostrar en otra noche en la que el funcionamiento general sí... pero con alguna duda.

Hizo cambios Koeman, pero el argentino no estuvo entre ellos. Oportunidad para Riqui Puig e Ilaix en el medio, Júnior en la izquierda para dar un respiro a Jordi Alba, y Trincao por Dembélé. Pero el capitán, al campo en un día en el que hizo más historia en su club: era su partido 505 de Liga, con lo que iguala a Xavi como el jugador del Barça con más participaciones en el campeonato doméstico. En breve lo superará, como dentro de nada batirá también el registro si se tienen en cuenta todas las competiciones: a 767 duelos llegó el centrocampista y por 759 va el delantero. Si no se lesiona, estas marcas las va a batir en el que quizá sea su último año... O no.

El caso es que Leo celebró un partido así con goles y mucho más ante el meritorio Alavés. El equipo de Abelardo se estaba defendiendo bien tras unos minutos en los que necesitó acoplarse. Salió con hambre el Barça y Griezmann falló una oportunidad que ni él mismo se creyó. Pero con el paso del tiempo la situación fue cambiando. Estaba muy recogido y juntito el conjunto vasco y a los chicos de Koeman les costaba acercarse al área. No es que sufrieran mucho en defensa, sólo con alguna tímida contra, pero tampoco encontraban el camino. Sin Alba por la izquierda los catalanes pierden sorpresa, y sin Dembélé, regate. Trincao lo intenta, pero no es lo mismo, aunque el portugués al menos sí está fino con el gol. El que desbordó fue Mingueza, muy bien, y la jugada siguió para que el joven extremo luso marcara por segunda jornada consecutiva. La acción llegó después de un rato muy largo en el que apenas pasó nada trascendente.

Ponerse por delante cambió la perspectiva azulgrana. Ya no tenía que agobiarse buscando la meta de Pacheco, sólo aprovechar lo que le llegara. La primera de Messi la anuló el VAR por fuera de juego de Griezmann, pero a la segunda, el capitán logró controlar y girarse con espacios: un quiebro, un tiro más ajustado imposible y la pelota que se fue para adentro antes del descanso.

Todavía faltaba el error habitual, esta vez del joven Ilaix, que regaló un pase a Rioja para que pusiera el 2-1 e incertidumbre. Koeman, por si acaso, sacó a Pedri, y con todos juntos el Barça atacó mucho y bien. Se desató en un tramo final fantástico. Marcó Trincao el segundo, Messi sumó también su doblete con un tiro a la escuadra espectacular y corrió y pasó; Griezmann asistió a Júnior, el equipo siguió presionando... La Champions espera y Leo parece con ganas.