Medallistas españoles

Un excelente Europeo en Múnich 20 años después de las sospechas

La actuación de España no la acerca a la edición de 2002 en el mismo escenario y que se cerró con seis oros, cinco de ellos salpicados por el dopaje

Mariano García, nada más cruzar la línea de meta como campeón de Europa
Mariano García, nada más cruzar la línea de meta como campeón de EuropaRONALD WITTEKAgencia EFE

El Olympiastadion de Múnich contempló hace justo medio siglo la humillación de los velocistas estadounidenses a manos del soviético Valery Borzov, autor del doblete 100-200. Treinta años después, acogía un Campeonato de Europa que permanece en la historia del atletismo español, ya que la delegación nacional obtenía un resultado histórico: quince medallas, de las cuales seis fueron de oro, que la aupaban al segundo puesto del medallero, tras Rusia.

Además, España logró en aquella edición ampliar el registro de sus triunfos, ya que los podios no se limitaron a los tradicionales sectores de la marcha, puesto que Yago Lamela logró el bronce en longitud y David Canal se colgó una excelente plata en los 400 metros, superado por Ingo Schultz. Igual que ha sucedido este año en Múnich, uno de los títulos continentales para España llegó en las vallas altas, el 100 femenino en este caso. Ganó la nigeriana de origen Glory Alozie, quien años después denunciaría las presiones recibidas para cambiar de pasaporte.

No fue el único oro controvertido de España en aquella edición, pues cuatro de los otros cinco que sumó el equipo los ganaron atletas que a lo largo de su carrera fueron suspendidos por dopaje. Ninguno de ellos ha sido desposeído de su título en Múnich, ya que aún no se perseguía a los tramposos de forma retroactiva. Así, Marta Domínguez, Paquillo Fernández, Antonio Jiménez Pentinel y Alberto García figuran en el palmáres pese a las abrumadoras evidencias que pesan en su contra.

El sexto elemento, al contrario, es un Chema Martínez que le ganó un vibrante esprint en los 10.000 metros a Dieter Baumann, un monumento del atletismo alemán. El fondista madrileño fue siempre uno de los máximos exponentes del deporte limpio, lo que no siempre le ha facilitado la vida en la indulgente (¿cínica?) España.

Entre los medallistas españoles de plata y bronce también había algún atleta de comportamiento sospechoso. En realidad, la que estaba bajo el punto de vista de las autoridades antidopaje internacionales era la Federación que patroneaba desde 1989 –se mantuvo en el cargo hasta 2016– José María Odriozola. El dirigente, que paradójicamente había estrenado su cargo despidiendo al siniestro Eufemiano Fuentes, se había convertido en cómplice –él dice que «por omisión»; bueno, vale...– de un sistema podrido.

Se contó en los mentideros atléticos los presidentes de las federaciones europea e internacional de atletismo, mantuvieron una conversación seria con Odriozola pocos meses después, al dar positivo por EPO Alberto García en el Mundial de cross, y le exigieron rigor en la lucha contra el dopaje. Cuatro años después, en Gotemburgo, la cosecha de oros bajó a la mitad, aunque dos de los títulos los ganaron los «manchados» Paquillo y Marta. El tercer campeón español, Jesús España reaccionó así cuando la palentina se vio implicada en la Operación Galgo: «Era un secreto a voces». Pero el presidente de la RFEA no sabía nada.