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Así operaba Doyen, el grupo inversor por el que investigan a Juanma López

El grupo de inversión financiaba traspasos de futbolistas hasta que la FIFA prohibió esa actividad en 2015. Desde entonces se dedica a la representación de futbolistas y a la gestión de derechos de imagen

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La época de esplendor del grupo Doyen llegó en los primeros años de esta década. Hasta que la FIFA prohibió sus prácticas en 2015, la actividad de este grupo inversor se fundamentaba en la financiación de fichajes de futbolistas. Asumía una cuota del coste del traspaso y también la parte proporcional de los derechos del jugador. El negocio estaba en la venta posterior. "Obligaba"a los clubes a aceptar las ofertas que superaran el dinero invertido por el grupo.

Así sucedió, por ejemplo, con el traspaso de Radamel Falcao del Atlético al Mónaco. Los 40 millones que el club rojiblanco había pagado al Oporto en 2011 eran entonces una cifra muy importante para una entidad que vivía como un acontecimiento la clasificación para la Liga de Campeones y que se estaba asentando como un equipo poderoso en la Liga Europa. Doyen ayudó al Atlético en la operación al asumir un porcentaje de la propiedad a cambio de diez millones de euros que rentabilizó no mucho después, en el verano de 2013, con la venta del colombiano al Mónaco. Recibió entonces 15,3 millones de euros.

La operación del traspaso fue una de las más llamativas del grupo porque se priorizaba el interés económico de Doyen sobre el beneficio deportivo del jugador, convertido en actor secundario de sus propias decisiones. El traspaso al Mónaco era un paso atrás profesionalmente para el colombiano, pero eso no era un problema.

Doyen siguió trabajando con el Atlético, "colaborando"por ejemplo en la llegada del centrocampista francés Joshua Guilavogui en ese mismo verano de 2013. Su fichaje fue totalmente intrascendente, sólo jugó un partido de Liga antes de regresar a su club de procedencia, el St. Ettiene francés. Nunca volvió a jugar en el Atlético.

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Pero el club rojiblanco no fue el único "beneficiado"de las operaciones de Doyen. El Sevilla, que en 2013 llegó a tener a siete jugadores de su plantilla relacionados con el gupo, y el Sporting de Gijón fueron compañeros habituales del grupo inversor. Con el club gijonés suscribió un contrato de patrocinio, además de convertirse en la mejor manera de que el Sporting encontrara financiación rápida. Según Football Leaks, Doyen concedió un crédito a la entidad gijonesa de 2.250.000 euros al que habría que añadir 250.000 euros en concepto de patrocinio y el club debía devolver 2,5 millones 10 meses después. Además, Doyen aportaba dos millones más por los derechos de varios futbolistas.

Entre esos futbolistas estaba Alberto Botía, que acabaría jugando en el Sevilla sin que la entidad andaluza pagara traspaso, siempre según Football Leaks. El beneficio para Doyen estaba de nuevo en el traspaso posterior, una propiedad compartida entre el Elche y el Olympiakos griego.

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La actividad de Doyen y otros fondos similares como entidad de crédito para facilitar los fichajes de futbolistas fue prohibida por la FIFA en 2015. Desde entonces ha funcionado como agencia de representación de futbolistas y de gestión de derechos de imagen.