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Monólogo del Madrid para asaltar el Palau

El equipo blanco arrebata el factor cancha al Barça con un partido impecable (75-88). Hanga, Causeur y Deck, sobresalientes

Tavares atrapa el balón en presencia de Davies
Tavares atrapa el balón en presencia de Davies FOTO: Enric Fontcuberta EFE

Chus Mateo ha dirigido siete partidos al Real Madrid y firma un pleno de victorias. La séptima llegó en el primer partido de la final ante el Barça con una autoridad indiscutible. Era el octavo Clásico de la temporada y la tercera victoria del Madrid. Llegó por una vía completamente diferente a la de la final de la Supercopa y la semifinal de la Euroliga. Esos dos triunfos llegaron tras sendas remontadas, de 19 y 13 puntos. En el primer capítulo de la final, el Madrid tuvo una actuación impecable. El deseo y la intensidad de los chicos de Laso devoraron al Barça. Fue un monólogo blanco en todos los aspectos del juego. Los 16 puntos de Hanga al descanso, el control de Tavares y Poirier en ambas zonas, las pérdidas del Barça, el talento de Causeur, la dirección de Núñez, la fiabilidad de Deck...

El Madrid dominó con una autoridad desconocida en los Clásicos de la “era Jasikevicius”. El 5-0 con que Mirotic arrancó la final y sus gestos afirmativos con la cabeza no fueron más que un espejismo. Sin Laso, el equipo blanco ofreció el gesto de sus mejores momentos con el técnico vitoriano al frente. Intenso atrás, con cambios defensivos constantes y un ataque vertiginoso con un acierto letal para los azulgrana. El Madrid se divirtió durante mucho tiempo y cuando eso sucede, algo que no ha pasado demasiadas veces esta temporada, es un equipo imponente. Y eso plagado de bajas. Pero es que entre Causeur, con otro partido que llama a su renovación, y Hanga dominaron el juego exterior con una superioridad insultante ante tipos del calibre de Calathes, Higgins o Laprovittola. El Madrid se movió en ataque como si circulara por una autopista de cinco carriles y los más beneficiados fueron Hanga y Causeur. Tavares, además, fue inteligente. Si se cerraban sobre él, encontraba a un compañero mejor situado. Y como la puntería estaba muy afinada (4/5 en triples para abrir el partido), el Madrid se disparó hasta los 30 puntos en el primer cuarto.

Hanga fue una pesadilla en la que fue su cancha hasta la temporada pasada. El húngaro ejerció de base anotador con una soltura nunca vista. Acumulaba 16 puntos al descanso porque el Madrid era una máquina perfectamente engrasada. El Barça, salvo Kuric, no se encontró cómodo. Las pérdidas -diez en los dos primeros cuartos- reflejaban la tortura que suponía la defensa del Madrid. Aparecían Núñez, Rudy, Poirier... y el nivel incluso crecía. Lo único malo para el Madrid fue la lesión de Randolph en el segundo cuarto. Se aprestaba a defender a Mirotic y la rodilla izquierda la traicionó en una acción con un aspecto preocupante. El enésimo contratiempo en una temporada plagada de ellos. Poirier heredó el dominio de Tavares. Con él aumentó la intensidad atrás, el dominio del rebote ofensivo y el Barça estaba muy perdido (29-49). Jasikevicius lo tenía clarísimo: “Tenemos un problema de energía. Están pasando por encima de nuestras cabezas”.

Y los chicos de Jasikevicius hicieron caso a su técnico. En el primer ataque del Madrid hubo más defensa del Barça que en los dos primeros cuartos. También amenazó de fuera como no había hecho hasta entonces, pero... en un partido más físico apareció uno de los jugadores de Chus Mateo que está encantado con esa propuesta. Deck fue el sustento del Madrid cuando el Barça intentaba arreglar el desastre en que se había sumido. El alero argentino insufló confianza en el resto del equipo. Con Núñez y Taylor, el Madrid volvió a recuperar la máxima diferencia (50-70) y ése era el peor síntoma para el Barça. La reacción a la desesperada a base de triples en el último cuarto ratificó la fortaleza del Madrid. Sobrevivió a un parcial de 10-0 y cuando el Barça se situó a diez puntos (72-82 a 2:40), el rebote ofensivo mató al Barça.

75. Barcelona (17+14+20+24): Calathes (6), Higgins (4), Hayes-Davis (2), Mirotic (13) y Smits (8) -quinteto titular- Davies (7), Abrines (0), Laprovittola (15), Kuric (12), Jokubaitis (8), Martínez (0) y Nnaji (0).

88. Real Madrid (30+19+25+14): Hanga (16), Causeur (15), Deck (18), Yabusele (11) y Tavares (7) -quinteto titular- Núñez (3), Taylor (5), Rudy (4), Abalde (2), Randolph (0) y Poirier (7).

Árbitros: Hierrezuelo, Aliaga y Martín Caballero. Sin eliminados. Técnica a Jasikevicius.

Incidencias: 7.000 espectadores en el Palau Blaugrana. Primer partido correspondiente a la final de la Liga Endesa.

Final (al mejor de cinco partidos): Barcelona, 0-Real Madrid, 1. (75-88; miércoles 15, 21:00; viernes 17, 21:00; domingo 19, 18:00 y miércoles 22, 21:00). (Cuarto y quinto si fueran necesarios y todos en #Vamos).