Euroliga

El Madrid se rearma

El Madrid tenía más ganas de clásico y necesitaba más la victoria, aunque la clasificación del Grupo E pueda indicar lo contrario. Un Barcelona sin Navarro ni Oleson es un Barça entre paréntesis, pero eso no evita valorar el triunfo del Real como merece. Restan dos semanas para la primera cita de verdad de la temporada, la Copa, y los de Laso necesitaban imponerse como lo hicieron, con autoridad. Los roles cada vez están más claros y eso permite que el equipo muestre algunas de sus muchas virtudes. Es cierto que el Madrid careció de la regularidad que requerirán los grandes momentos, pero el equipo de Laso tuvo momentos de juego alegre, de intensidad, de trabajo colectivo y de inspiración individual. Rudy y Sergio Rodríguez se tomaron el partido con la seriedad y la ambición que no mostró ningún azulgrana. El Barça pareció asumir con cierta dejadez que el día estaba lejos de ser definitivo.

El Rudy de ayer es el jugador que necesita el equipo en los días que están marcados en rojo en el calendario. El Madrid asumió el control gracias a su deslumbrante arranque. En menos de cinco minutos, Xavi Pascual ya había recurrido a tres peones –Thomas, Hezonja y Abrines– para frenar al escolta. Ninguno lo logró. Sólo las obligadas rotaciones le pararon cuando ya estaba desatado. Se fue al banquillo con 11 puntos sin error, regaló dos asistencias y se convirtió en el faro del equipo, pero Laso le sentó. Reapareció en el tercer cuarto para liderar otro tirón, el penúltimo. Terminó con 22 puntos y fue la base sobre la que se asentó el triunfo blanco.

Para dominar al Barça, incluso a un Barça menor como el de ayer, el Madrid necesitaba más, y Rudy encontró la colaboración de Reyes y Ayón por dentro. Con un juego más compensado de lo habitual, el Barça se vio siempre a remolque. Los azulgrana, en principio, no se despeñaron más allá de los diez puntos, porque el agujero del Madrid en el rebote defensivo fue como una boca de metro. Dio igual que Laso moviera el banquillo y apostara por dos pívots de mentira como Nocioni y Slaughter. Los rebotes ofensivos fueron durante muchos minutos el único sustento del Barça.

El segundo cuarto fue el único momento en el que el Barcelona pareció estar cómodo. Ante las ataduras culés, sólo el «Chacho» fue capaz de liberarse. Mientras el resto aceptaba el partido más trabado que proponía el Barça, sus diez puntos permitieron al Real Madrid seguir mandando con comodidad. La virtud del Madrid fue que se vio a muchos jugadores metidos en la dinámica del equipo. Salvo Bourousis –lo del griego es preocupante–, todos los que pasaron por la pista aportaron algo. Dio igual el tiempo que estuvieran en cancha. A Gustavo Ayón se le vio más implicado que nunca. Reyes justificó el homenaje que le dieron antes del partido como máximo reboteador de la historia de la Euroliga. Y si Rudy y el Chacho tienen un día inspirado al Barça de ayer le caen 20 de diferencia sin enterarse, como así sucedió. La meritoria rebeldía de los triples de Hezonja –pedazo de jugador va a ser el joven alero croata– no escondió la renuncia del Barça en el último cuarto. El Madrid terminó encantado y, si el Barcelona se podía permitir una derrota así, algo muy cuestionable, ayer era el día.

FICHA TECNICA.

--RESULTADO:

REAL MADRID, 97 - FC BARCELONA, 73. (42-33, al descanso).

--EQUIPOS.

REAL MADRID: Llull (11), Rudy Fernández (22), Carroll (2), Ayón (10) y Reyes (14) --cinco inicial--; Nocioni (7), Bourousis (-), Campazzo (-), Sergio Rodríguez (23), Maciulis (6), Rivers (-) y Slaughter (2).

FC BARCELONA: Huertas (8), Jackson (8), Thomas (1), Doellman (11)

y Tomic (12) --cinco inicial--; Abrines (-), Hakanson, Hezonja (22), Lampe (5), Nachbar (-) y Satoransky (6).

--PARCIALES: 26-16, 16-17, 24-20 y 31-20.

--ARBITROS: Christodoulou (GRE), Belosevic (SRB) y Sahin (ITA). Sin eliminados.

--PABELLON: Barclaycard Center. 12.578 espectadores.