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Benzema e Isco ganan crédito

Su actuación en La Rosaleda les sirve para reivindicarse ante Zidane pensando en la semifinal de la Champions con el Bayern.

  • Benzema e Isco ganan crédito
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

17 de abril de 2018. 16:16h

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Enrique Gozalo.  Madrid. 17/4/2018

Como el fútbol es un estado de ánimo, a Francisco Alarcón, Isco, el partido que se marcó con la Selección frente a Argentina en el Wanda Metropolitano le sirvió para subir la autoestima y para demostrar que no sólo tiene que ser un fijo para Julén Lopetegui sino también para Zidane. Al técnico francés le ha costado más darle galones de titular indiscutible, pero con sus últimas actuaciones se ha ganado el fervor de todo el madridismo. En La Rosaleda brilló a un altísimo nivel y debe ser apuesta segura para el partido de la Champions en Múnich ante el Bayern el próximo miércoles 25.

Isco, desde que llegó de Málaga, nunca ha tenido el consenso pleno del madridismo. Le ha costado convencer a los entrenadores y a los aficionados que tiene juego para ser fijo. La presencia de la BBC le ha cerrado las puertas del equipo muchas veces porque el trío Modric-Casemiro-Kroos es, salvo casos aislados, inamovible para Zidane. Siempre ha tenido que meterse con calzador en el once y muy pocas veces ha jugado en su verdadera posición, que es por detrás del delantero centro en el vértice del rombo con libertad para moverse.

Es un futbolista que se asocia muy bien con sus compañeros, que se maneja perfectamente con las dos piernas, que tiene un regate endiablado y que no hace ascos a disparar a puerta en cuanto tiene oportunidad. El gol de Málaga –Sergio Ramos le dejó lanzar el libre directo– demostró que en sus botas hay potencia y colocación. El meta Roberto no pudo hacer nada para detener el lanzamiento una vez que el balón superó la barrera de defensores.

Su temporada, en la que más minutos lleva jugados como explicó Zidane, que tiene acceso a todos los datos y las estadísticas, tuvo su punto de inflexión en el clásico del Bernabeu el pasado 23 de diciembre. Isco no jugó ni un minuto y en su cabeza comenzaron a plantearse planes sobre su futuro.

¿Una salida del club? Tiene contrato hasta 2020 y él lo que quiere es seguir en el Madrid. Cuando se habla del posible interés del City de Guardiola o que el Barcelona estaría «loco» por ficharlo no hay respuesta. Se deja querer, pero calla. También calla cuando se habla de refuerzos. Si se marcha Bale llegará un jugador de banda (Salah u otro) y en el 4-3-3, el sistema preferido de Zidane, aunque lo ha modificado en varios partidos, Isco lo tiene más complidado. En el presente curso, sobre todo en la última etapa, Lucas Vázquez y Asensio, dos de la clase B, señalados tras la eliminación copera ante el Leganés, han sacado sobresaliente y han sido decisivos en algunos choques, como el del PSG en el Bernabéu. Más competencia para el malagueño, un abanico más grande donde elegir para «Zizou».

Si Isco ha ganado crédito –nunca lo había perdido, pese a ese sector crítico que le acusa de ser culibajo, de abusar de los regates y no dar el balón a la primera– también el encuentro de La Rosaleda nos ha ofrecido una versión muy mejorada de Benzema. No le pidan goles al noveno goleador en la historia del Real Madrid porque lleva un par de años en que ha cerrado el grifo. Remata, remata, se desespera, pero no encuentra premio. Tiene la losa de llevar el «9» a la espalda cuando nunca ha sido un delantero centro al uso. No es un jugador de área porque le gusta moverse por fuera, asociarse, jugar en corto o en largo. Sus movimientos son buenos para sus compañeros y en Málaga su combinación con Isco, para que Casemiro hiciera el segundo gol, fue una «delicatessen». Como es Cristiano el que se encarga de romper las redes contrarias, el francés no es tan exigido, pero su temporada ha sido paupérrima en esa faceta.

Zidane le mima, le cuida, trata de ser condescendiente con él, pero el día de la Juventus ni se asomó por el césped del Bernabéu. El técnico quiere recuperarlo, desea que siga aquí la temporada que viene, pero sabe que el rendimiento de Benzema tiene que ser, como mínimo, parecido al de Málaga.

¿Se ha ganado la titularidad para Múnich? Quedan nueve días y habrá que esperar. El domingo fue otro Benzema, no el apático y negado de las últimas comparecencias. El partido en la capital bávara – en el que no estará el operado Vidal– puede ser su última oportunidad.

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