Ciclismo

Roche, el orgullo de la familia

El hijo del gran ciclista irlandés se impone en la subida al Monte da Groba. Su padre nunca ganó una etapa en la Vuelta. Nibali ya es líder

El ciclista irlandés Nicolas Roche, del Saxo Bank
El ciclista irlandés Nicolas Roche, del Saxo Bank

Vincenzo Nibali sólo tiene dos preocupaciones. «Los más peligrosos son Joaquim Rodríguez y Alejandro Valverde», confiesa. «El más peligroso es Nibali», rumian sus enemigos. El italiano ya es líder sin pretenderlo. Ayer se vistió de rojo cuando su único propósito era vigilar a sus dos enemigos. «Hemos tratado de controlar con Tiralongo y Fuglsang», reconocía. Movistar había hecho una subida dura, con Herrada marcando el ritmo desde el comienzo de la subida al Monte da Groba. Una estrategia que anunciaba el ataque de Valverde que nunca llegó. «Las sensaciones han sido buenas en la subida, pero nuestro objetivo no era ganar la etapa», confesaba. Tampoco el de Purito. «No es un final que se adapte a mis condiciones», advertía en la salida de Pontevedra. «Dani [Moreno] era una buena baza para hoy y por eso ha arrancado él», reconocía después.

Atacó Dani Moreno, y con él Nicholas Roche, que terminó llevándose la etapa. Roche es ciclista por tradición familiar. Hijo de Stephen, el hombre que derrotó a Pedro Delgado en el Tour de 1987, y primo de Daniel Martin, que ya ganó hace dos años en la subida a La Covatilla. Nicholas logró ayer la victoria que nunca consiguió su padre, una etapa en la Vuelta. Sólo tenía tres años cuando su padre acumuló todos sus triunfos, el Giro, el Tour y el Mundial en la misma temporada. Demasiado joven para recordarlo. Pero la memoria estaba en casa. Como los idiomas, el inglés paterno, el francés porque fue allí, en Francia, donde nació cuando su padre corría en el equipo Peugeot, o el italiano porque fue con un equipo italiano, el Carrera, con el que su padre consiguió todos sus éxitos. A esos tres ha añadido el español que estudió en la escuela. «Me gustan los idiomas», dice. Y disfruta con victorias como la de ayer, cuando respondió a los ataques de Moreno y de Pozzovivo en los últimos kilómetros. Le ayudaron los ánimos de su compañero polaco, Rafa Majka. «Vamos, vamos», le decía para que atacara. Y atacó. «Era una subida buena para mí», explicaba. Y su triunfo le anima a lograr una buena clasificación final: «Acabar cuarto, quinto o sexto sería un gran resultado».

Roche saltó sin ataduras, sin la obligación de cuidar de Kreuziger, su presunto líder. «Tenemos tres corredores para la general, pero tenía libertad», cuenta. Algo que ya había anunciado Fabrizio Guidi, uno de sus directores: «Kreuziger es el líder, pero la puerta está abierta». Roche recibió la felicitación de Oleg Tinkov, uno de los «patrones» del equipo. «Es un hombre de verdad, no como Contador», dijo. Roche agradeció el cumplido, pero salió en defensa de su compañero. «Es triste que Tinkov piense así de Alberto. He pasado tres semanas con él en el Tour y lo ha disputado al 200 por ciento. En el desayuno siempre pensaba "cómo es posible ganar hoy"», dice. Alberto le correspondió a través de su cuenta de Twitter: «Sí. Enhorabuena Nicholas por la victoria».

«No podía dar pedales»

Samuel Sánchez mira ya desde lejos a Vincenzo Nibali. Después de perder 1:14 en la contrarreloj inicial, en la que prácticamente se ocupó él solo de dar relevos, ayer comenzó a descolgarse cuando faltaban todavía siete kilómetros. «Me he quedado sin fuerzas y no podía dar pedales. Menos mal que tenía compañeros», reconocía tras la etapa. A pesar de que Igor Antón, Verdugo y Egoi Martínez se quedaron con él, perdió casi tres minutos en la meta y ya está a 3:41 de Nibali. Demasiado tiempo para haber disputado sólo dos etapas. Pero Samuel asume con entereza esta derrota provisional. «Son gajes del oficio, pero la Vuelta es muy larga», avisa.