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El intento de bajar de dos horas en maratón en el que vale todo

La barrera de las dos horas en el maratón es hasta ahora un umbral infranqueable para el ser humano. Un muro que el plusmarquista mundial y campeón olímpico, el keniano Eliud Kipchoge, intentará derribar este sábado en Viena. Para ello contará con todas las ayudas posibles: un coche irá abriendo paso a la comitiva de 41 liebres que lo ayudarán en su intento de bajar de las dos horas. Además, el keniano correrá con unas zapatillas que llevan una placa de carbono en la planta que le permite hacer un efecto de muelle en cada pisada. Además, no habrá control antidopaje.

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Vale todo para batir una marca que obsesiona al mundo del atletismo. No hay límites. La hora, las 8:15 es la considerada ideal por la temperatura y las condiciones climáticas para abordar el circuito al que dará algo más de cuatro vueltas en los alrededores de la famosa noria del Prater.

La marca, por supuesto, no es homologable y no contará como récord del mundo aunque rebaje las 2:01:39 que tiene el propio Kipchoge como mejor marca mundial. Éste es el segundo intento "ilegal"del keniano para correr por debajo de las dos horas. En su anterior intento, el año pasado en Monza, le sobraron 26 segundos. Se quedó en 2:00:25. Un récord que no sirve para nada. "Corro para decirle a todas las generaciones de este mundo que ningún ser humano tiene límites", dice el keniano. "No se trata de dinero, sino de correr, hacer historia y cambiar la vida de la gente", añade.

No es cuestión de dinero, pero para su intento cuenta con el apoyo de Jim Ratcliffe, presidente y director ejecutivo del imperio químico Ineos y el hombre más rico de Reino Unido.