El Real Madrid, mil días siendo el mejor de Europa (menos para Guardiola)

El equipo blanco, que ganó la Undécima Copa de Europa el 28 de mayo de 2016 y desde entonces, ha ganado también las dos siguientes

En 1.000 días puede cambiar todo. O casi todo, porque hay una cosa que no ha variado en este lapso de tiempo: el nombre del campeón de Europa. En la noche del 28 de mayo de 2016, Lucas Vázquez se dirigía al punto de penalti jugando con la pelota, como si no estuviera todo el mundo mirándole con el corazón en un puño y asombrado de la tranquilidad con la que se tomaba el asunto el madridista. Bale fue después, medio cojo, pero decidido y el último, Cristiano Ronaldo, para marcar después del fallo de Juanfran. El Real Madrid empezó bien ese partido en Milán, después el Atlético reaccionó, le tuvo contra las cuerdas un rato y al final, el equipo que entrenaba Zidane terminó siendo superior. Fueron los penaltis los que decidieron. Desde entonces, no ha habido rival que pueda derrotar a los blancos, que caminan por Europa con una confianza casi inexplicable. Tan solo el Real Madrid de Di Stéfano (1.624 días), tras vencer las ediciones de 1956, 1957, 1958, 1959 y 1960, y el Bayern de Múnich (1.034), que lo hizo en 1974, 1975 y 1976, han logrado superar los mil días reinando en Europa, ambos equipos legendarios. Pero ningún conjunto había logrado revalidar el título dos veces desde que se creó el modelo Champions y es un hito casi irrepetible que se consiga tres veces consecutivas. El equipo blanco, como hizo en los comienzos de la competición, ha dejado una huella probablemente imposible de superar. Aunque, algunos, como Guardiola, consideren de manera insistente que eso apenas tiene valor. Cuando le preguntaron por los mejores de la década omite al Madrid y después, por si fuera poco, intenta racionalizarlo.

Esta temporadas la Champions se ha vuelto a convertir en el objetivo principal de la entidad blanca. Después del tropiezo contra el Girona, la Liga no se considera imposible, pero se ve desde la distancia. El Barcelona tiene que equivocarse cuatro veces y los de Solari no fallar más en lo que resta de Liga. La Copa se va a disputar el miércoles que viene, pero es en la Champions donde se ha vuelto a poner el foco. Y a nadie le parece que sea una hazaña utópica o imposible.Porque es verdad que todo cambia y más el Real Madrid, que ya no tiene el mismo entrenador y que ha perdido a su máximo goleador, pero las sensaciones son las mismas que en cursos anteriores: un comienzo de temporada con lo que parece una desgana excesiva y todas las alarmas encendidas. Sin embargo, ha sido llegar a febrero y ponerse a punto. Ni siquiera en el club tienen explicación para este Real Madrid, frágil en muchos partidos de Liga contra rivales inferiores, pero que supera cualquier circunstancia peliaguda cuando cruza la frontera. El ejemplo perfecto de lo que es sucedió la pasada semana: el equipo de Solari sufrió como pocas veces en casa del Ajax. Superado por la presión y el entusiasmo juvenil del rival, apenas pudo salir de su campo en una hora. Sin embargo, resistió con madurez, con el conocimiento que da la experiencia: sabía que le iba a llegar su oportunidad y no la iba a perdonar. Ganó un partido en el que lo tuvo todo en contra. Sobrevivió en la tormenta.Y sin embargo, el siguiente fin de semana, los de Solari recibieron al Girona de Eusebio, un equipo que no sabía lo que era ganar en los últimos trece encuentros y sorprendió al Santiago Bernabéu en un encuentro que tenía perdido. Es un equipo al que le falta constancia, pero insaciable cuando suena el himno de la Champions.