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Barcelona-Villarreal: Ni el triunfo espanta las dudas (2-1)

El Barcelona supera al Villarreal, pero sufre pese a adelantarse por 2-0. El juego fue malo. Leo fue sustituido al descanso con problemas en el muslo.

Messi conectó con Griezmann en apenas cinco minutos. La primera vez que compartieron titularidad y en un momento el argentino sacó de esquina, el francés remató de cabeza de forma extraña y para adentro. No fue un mal comienzo para un equipo necesitado de autoestima y sensaciones, y nada como los goles contra las crisis. Pero el Barcelona no tiene un día tranquilo. Ni con un tanto ni con dos, pues Arthur marcó desde fuera del área con un disparo que sorprendió a Asenjo. Parecía cómoda la jornada para los de Valverde, sosa incluso, pero las desgracias se le acumularon. Primero, las sirenas sonando. ¡Alarma! Messi al suelo llevándose la mano al muslo. No era la zona que tenía dañada, de la que lleva más de un mes recuperándose, pero tras el descanso no volvió al césped. Y poco antes del pitido del árbitro disparó Cazorla desde lejos y Ter Stegen se lo tragó. Es un porterazo, pero también se equivoca. Y, de repente, el Villarreal, que había estado muy tímido, sin ofrecer apenas nada, estaba en el partido. La presumible segunda mitad de transición del Barcelona llegaba con nubarrones.

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Los dos equipos cambiaron al volver de los vestuarios. El perezoso Barça empezó a presionar más arriba y a poner algo más de intensidad y el Villarreal se creyó que la remontada era posible y subió dos grados su nivel de valentía. Si la lesión de Messi fue, lógicamente, una mala noticia para los locales, el regreso de Dembélé hizo que en parte se aliviara. Se ha tranquilizado un poco la situación alrededor del atacante, que escondió unas molestias que se convirtieron en una lesión y en el club sentó como un tiro. Es caótico Ousmane en su vida y en su fútbol, una cualidad que en ocasiones necesita el Barça, cuando se vuelve muy monótono en su juego. No especuló el francés y la primera pelota que enganchó buscó al rival y regateó, pero Griezmann falló el remate. Después fue Luis Suárez quien no aprovechó su gran centro. Cobró vida el duelo porque el Villarreal tenía respuestas. Se lanzó también al ataque y fue peligroso no, lo siguiente. Con Cazorla al mando. Su calidad es infinita y a veces con sólo un toque rompe la presión y deja a un compañero en disposición de tener una ocasión. Primero fue él quien disparó para la primera parada de Ter Stegen. Después llegaron las opciones de Chukwueze, Ekambi y Moi Gómez, que fueron las apuestas de Calleja para reforzar su ataque.

Griezmann no se escondió en esos momentos complicados. Trató de intervenir, jugando rápido, al primer toque. Con la presencia de De Jong, el campeón recuperó un poco el control, pero el Villarreal metió todo en el campo en busca del empate con Bacca, que sustituyó a un agotado Cazorla. La respuesta de Valverde fue Ansu Fati, ya uno más en las rotaciones del Barça pese a sus 16 años. Se convirtió en el protagonista del tramo final. No tiene miedo y rozó el gol. Se convirtió en el centro de todo el fútbol ofensivo de los suyos. Juega bajo el foco y hasta ahora está respondiendo de manera inmejorable. Todas las piezas estaban en el tablero con un cuarto de hora por delante, pero el marcador no se movió.

Logró el Barcelona una victoria que necesitaba, pero las dudas sobre su juego no desaparecen.