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El Sevilla gana al Apoel con un gol de Chicharito

Un solitario gol de Chicharito sirve a los de Lopetegui para vencer al APOEL chipriota y afianzar su liderato en un grupo de cachondeo.

Un solitario gol de Chicharito sirve a los de Lopetegui para vencer al APOEL chipriota y afianzar su liderato en un grupo de cachondeo.

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La Liga Europa mima a su pentacampeón, al que ha concedido la organización de la final de la próxima edición y ha regalado, en ésta, un grupo de auténtico chiste que le permitirá vivir un otoño plácido, trufado de victorias los jueves mientras Julen Lopetegui reparte minutos a su antojo. Tras la excursión en Bakú, tocaba paseo casero contra el APOEL chipriota, preludio del doble duelo contra el campeón de Luxemburgo. ¿Qué se puede añadir? Pues que los dieciseisavos de final ya se ciernen en el horizonte.

Poco más de un cuarto de hora tardó en saltar el cerrojo de Thomas Doll, que era un fino mediapunta en su época como jugador pero que ha degenerado en técnico «amarrategui» y cagón. Una bonita combinación entre Mudo Vázquez y Munir, con buen centro de primera del madrileño, lo cazó Chicharito en boca de gol. También abrió la lata el mexicano en Azerbaiyán, de modo que aumenta su ventaja estadística sobre De Jong, a falta de que su entrenador se convenza de que con el tronco bátavo no se va a ninguna parte.

La noche pintaba goleada, sobre todo por la mansedumbre del rival, pero el segundo tanto se resistió debido a un par de intervenciones del portero y al individualismo de Rony Lopes, empeñado en culminar con tiros inocuos lo mucho, e interesante, que emprendía. Exceso de ganas o exceso de individualismo, a saber.

Para la última media hora, con el marcador aún ajustado, Bryan Gil suplió a un mohíno Munir para agitar un encuentro que languidecía. Incluso se animó a contragolpear una vez el APOEL, que rozó la igualada con un disparo alto de Jakolis. También se animó Lopetegui a darle algo más de diez minutos a Dabbur, el delantero israelí que sufre la (inexplicada) marginación de su entrenador. Fue recibido el ariete con un entusiasmo desbordante por parte de un público, más necesitado de entretenerse con algo que verdaderamente embelesado por este futbolista al que sólo conoce de oídas. La sana tendencia del personal a la guasa, tan necesaria en este mundo del fútbol ensombrecido por la solemnidad de tantísimo bobo fatuo...

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Casi ni tocó el balón Dabbur, como tampoco pasó nada hasta el final de un partido soporífero en el que el Sevilla volvió a evidenciar que a este proyecto le falta gol. Hasta cuando enfrente hay un rival de Chipre.