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Cristiano Ronaldo golpeó a Edimar, el jugador del Córdoba, tras una jugada en la que no consiguió llegar a la pelota. Fue expulsado y ahora se espera la sanción que pueda recibir
Cristiano Ronaldo golpeó a Edimar, el jugador del Córdoba, tras una jugada en la que no consiguió llegar a la pelota. Fue expulsado y ahora se espera la sanción que pueda recibirlarazon

El Real Madrid confía en que Ronaldo pueda jugar contra el Atlético el 7 de febrero tras su expulsión en Córdoba. La estrella portuguesa perdió los nervios cuando el Madrid más impotente se sentía.

Fue contra la Real Sociedad, en la segunda jornada de Liga, cuando Ronaldo y Ancelotti decidieron que el futbolista se tomase un respiro para cuidarse físicamente. No disputó ese partido y después tampoco viajó con la selección portuguesa para los encuentros internacionales de septiembre. Fueron dos semanas que le vinieron fenomenal al portugués, que poco después encontró el asombroso ritmo goleador que lleva esta temporada. Contra la Real Sociedad, una vuelta después, el próximo sábado tampoco va a jugar Ronaldo, que probablemente cumplirá sanción tras la jugada del pasado sábado en Córdoba. Falta saber si, además de ese partido, se pierde el siguiente del Sevilla y también el derbi. De manera involuntaria, la estrella del Madrid, el segundo jugador que más minutos ha disputado en el equipo después de Kroos, volverá a tomarse un descanso. Esta vez, preferiría no haberlo hecho, pero se dejó llevar por la sangre caliente, quizá por la desesperación y sin pensar, como reconoció después, se hizo expulsar en el encuentro del sábado. Aunque no es una buena noticia, tampoco es muy mala que Ronaldo tenga tiempo para pensar en otras cosas, después de media temporada a todo ritmo y con la portería contraria como único objetivo. En los últimos encuentros que ha disputado se le ha visto lejos de su mejor forma y el Real Madrid le va a necesitar para la recta final de la temporada, cuando lleguen los partidos decisivos de verdad, cuando haya que disputar los títulos, con la «Champions» en juego. Lo que más preocupa en el club blanco ahora mismo es que la sanción no sobrepase los dos encuentros para que llegue al derbi, un encuentro más que importante.

Contra el Córdoba, Cristiano estaba desesperado en el campo porque el Madrid no conseguía jugar a nada y empataba un partido con el que contaba ganar. En estas semanas sin Copa del Rey, el equipo de Ancelotti sabe que no se le tiene que escapar ningún punto: que el objetivo es, si se puede, aumentar la ventaja con quienes le persiguen. Pero en Córdoba nada salía bien al líder y nada conseguía hacer Ronaldo, frustrado porque no le llegaban balones con claridad. Intentó alguna aventura en solitario, pero sin éxito. La jugada de su expulsión define bastante el choque que vivió: intenta llegar a un balón, pero se lo impiden hasta dos defensores. Cristiano se harta y lo paga con el primero que encuentra. La acción es grave, pero sin consecuencias para Edimar: «Lo que le ha pasado puede pasarle a cualquiera», decía después el futbolista del Córdoba.

Cristiano Ronaldo vive todos los partidos al mismo nivel de intensidad, sin importar el rival o lo que esté en juego. Y cuando no le salen las cosas, a veces pierde el sentido y no mide las consecuencias de sus actos. Hay pocos futbolistas tan acostumbrados a la presión como él, que tiene en contra la mayoría de los campos. Eso le hace crecerse. Pero no siempre es así. Muchas veces, uno de los planes de los equipos contrarios consiste en sacar de quicio a Cristiano Ronaldo, eliminarle futbolísticamente. Y el futbolista portugués, cuando no está afortunado con el balón, no consigue evitar entrar en ese juego. Deja de pensar. Cinco veces ha sido expulsado por jugadas en las que reaccionó de una forma desmesurada frente a un futbolista rival. Es un hombre de carácter, que ya ha demostrado que en ningún momento rehuye el choque con el contrario. Contra el Córdoba se equivocó y fue él quien lo buscó.

Y fue expulsado.