La furia de Italia

Antonio Conte era uno de los centrocampistas trabajadores del equipo de Sacchi en el 94 y ha recuperado ese estilo para su selección

Antonio Conte, durante un entrenamiento de Italia
Antonio Conte, durante un entrenamiento de Italia

Antonio Conte era uno de los centrocampistas trabajadores del equipo de Sacchi en el 94 y ha recuperado ese estilo para su selección

Antonio Conte era un laborioso centrocampista con poco pelo que formaba parte de aquella Italia de toda la vida que dejó a España fuera del Mundial del 94 con goles de Dino y Roberto Baggio y con el codazo de Tassotti a Luis Enrique. Ahora, más de 20 años después y con la melena reconstruida, ha devuelto a Italia los valores de siempre. La derrota en 2012 fue el fin de Prandelli como seleccionador. Había decidido que la pelota era la mejor manera para luchar contra la tiranía de España en las grandes competiciones y con la pelota fue arrasada en la final. Renunció inmediatamente después. Tampoco está Pirlo ya, la referencia de aquel equipo. Italia ha adoptado el juego con tres centrales y dos laterales largos que le resultó imposible de descifrar a España en el pasado Mundial. Con esa idea le pasaron por encima Holanda y Chile, que mandaron a la Roja de vuelta a casa antes de que terminara la primera fase.

La Italia de Prandelli se había fijado en el modelo de España, había renunciado al «catenaccio» porque tenía a Pirlo, igual que España había elegido el balón años atrás porque tenía a Xavi. Pero se derrumbó en Kiev.

«Quiero una Italia más agresiva. Cuanto más agresivo seas, más posibilidades tienes de contraataque», explicaba antes de comenzar el campeonato. «Me gustaría que mi Italia fuera tan rápida como Valentino Rossi», añadía.

Conte abandonará la selección al final del campeonato para comenzar a dirigir al Chelsea en la Premier. «Dejar este sitio es un puñetazo en el estómago, siempre me pasa cuando hago cambios», confesaba hace semanas. Lo mismo que le sucedió cuando dejó la Juventus para dirigir al equipo nacional. «Sabía las dificultades que nos íbamos a encontrar. Sin embargo, este tipo de reto saca lo mejor de mí», reconoce.

«Éste es un equipo de hombres, fundamentalmente, y después de futbolistas», decía después del triunfo en la primera jornada ante Bélgica. Conte busca más la unión de sus jugadores que la circulación del balón. Está convencido de que el equipo es fuerte si el grupo es fuerte. Si cada uno de sus futbolistas es capaz de dejarse el alma por los compañeros que tiene al lado.

«No debemos guardarnos nada. Tenemos que darlo todo y no lamentar nada. Hay que darlo todo en todos los partidos. Si el rival es más fuerte le aplaudiremos», dice antes del encuentro. «Tienes mucha responsabilidad porque tienes un país detrás de ti esperando. Es un día muy emocionante. Tenemos un grupo extraordinario, tengo mucha confianza en ellos. No somos favoritos, pero vamos a competir», asegura.

Conte intentó mentalizar a sus jugadores desde la sala de prensa. «Nada es imposible. Si no, todo sería demasiado fácil. Se puede trabajar para ganar a un equipo más fuerte. Eso es lo bonito del fútbol y de la vida. Yo no me quiero volver a casa en octavos de final. Los chicos no quieren volverse a casa. Van a tener que merecer esta victoria», amenaza a España. Aunque asume que la Roja sigue siendo una de las mejores selecciones del mundo. Sabe que para alcanzar los cuartos ante Alemania, Italia tendrá que hacer algo extraordinario. «Con lo ordinario no va a ser suficiente», asume el preparador italiano.