Carlos Sainz: «Seré piloto toda la vida»

El hijo de Sainz, Carlos jr, se acercó al aeropuerto de Barajas para recibir a su padre
El hijo de Sainz, Carlos jr, se acercó al aeropuerto de Barajas para recibir a su padre

Un año entero ha estado Carlos Sainz dando vueltas al accidente que le dejó fuera del Dakar 2017 cuando iba líder. No se lo perdona, porque siente que fue culpa suya, precisamente en uno de esos caminos en los que él tiene una facilidad especial para intuir hacia dónde irá la siguiente curva. Es lo que ha hecho toda la vida en el Mundial de Rallys y un plus que él aprovecha en el Dakar. «El año pasado me llevé uno de los disgustos más grandes de mi vida deportiva. Por eso me alegra un poco más esta victoria, porque me costó aceptar el error en un momento en el que no íbamos atacando», decía ayer, entre feliz y emocionado, de vuelta en Madrid con su segundo «tuareg» bajo el brazo.

Por detalles así, esta segunda victoria es la más emotiva de las que ha conseguido en el desierto. A su mujer y a sus hijos les prometió acabar y lo ha hecho por delante de todos los demás. Al recordarlo se le escapan algunas lágrimas y tiene que pasarle la palabra a Lucas Cruz, su inseparable copiloto. Han convivido dos semanas en unos pocos metros cuadrados haciéndose mutuamente la vida más fácil. A Lucas le gustaría que su «jefe» siguiera compitiendo, aunque ni se le ha ocurrido «apretarlo» dentro del coche. «Es su decisión. No le voy a chinchar para que continúe, aunque claro que me encantaría. Es un paso que debe dar él teniendo en cuenta sus prioridades», admite un copiloto que los primeros días de carrera llegó a vomitar varias veces en ruta. Carlos le preguntaba si quería parar, pero él le dijo que no, había una meta a la que llegar para hacer historia.

La siguiente pregunta que todo el mundo se hace es la de si la retirada que anunció es definitiva, algo que Sainz prefiere no responder recién aterrizado. «Necesito un momento de reflexión con amigos y familiares. No lo he decidido. Seré piloto toda la vida, aunque soy consciente de que va a llegar el día en el que dejaré de correr. Ahora no lo tengo claro».

Su mujer está en el bando de los que se alegrarían si colgara el volante, mientras que su hijo Carlos ya ha escrito públicamente que le apoyará en cualquier caso. «Entiendo que se pregunten qué hago corriendo a mi edad, pero el tiempo me ha dado la razón y lo de la edad es una anécdota. Estaba convencido de que podíamos ganar con la preparación y el respeto que necesita una carrera como el Dakar. Si pudiera correr como el Enmascarado de los dibujos animados que yo veía de pequeño lo haría, pero no es así. Todo el mundo me conoce y tengo una familia y unos amigos detrás. Me lo voy a pensar, pero a día de hoy no tengo ni contrato ni coche», bromeaba.

Si se decantara por seguir, todas las marcas oficiales que competirán en 2019 harían cola para contar con un piloto que, además de ganar, lo hace con mucha clase, una combinación ideal para vender coches, que es de lo que se trata. El encontronazo con el quad de Kes Koolen, fundador de Booking y que casi le cuesta diez minutos de sanción, no le interesa. Sólo disfrutar de la victoria.