Fórmula 1

Alonso, otra vez en la pelea

El piloto español aprovechó las circunstancias favorables de la carrera para terminar quinto en Australia. Desde 2015, en Hungría, no lograba un resultado así

El piloto asturiano defiende la quinta plaza ante el acoso de Verstappen
El piloto asturiano defiende la quinta plaza ante el acoso de Verstappen

El piloto español aprovechó las circunstancias favorables de la carrera para terminar quinto en Australia. Desde 2015, en Hungría, no lograba un resultado así.

Después de tres años en el fango, el quinto puesto de Alonso en Albert Park sabe a gloria. En la primera carrera de la temporada y con un invierno casi tan duro como los anteriores en la puesta a punto del coche, Fernando Alonso demostró que todavía puede dar mucho de sí y conquistó un excelente resultado para un equipo muy necesitado. Es verdad que por arriba se produjeron muchas variantes que es difícil que se repitan. No será habitual ver de nuevo a Bottas tan atrás conduciendo el mejor coche de la parrilla o ver cómo Max Verstappen se empeña en cometer un error tras otro a pesar de llevar un Red Bull. O que los Ferrari «B», el equipo HAAS, sufran un problema con las pistolas que aprietan las tuercas de sus monoplazas y los dos pilotos deban retirarse cuando ocupaban el quinto y sexto puesto.

El mérito de Alonso

El que aprovechó su oportunidad fue Alonso y no otros como Hulkenberg o el propio Carlos Sainz. Lo hizo el asturiano, que supo jugar sus bazas con un McLaren que está a medio hacer. Alcanzar el quinto puesto devolvió la sonrisa al ovetense, que parece ver luz al final del túnel en el que él mismo se metió hace tres años cuando abandonó Ferrari y apostó por McLaren y su asociación con Honda. Ferrari sigue siendo Ferrari y, aunque ya sume 10 años sin ganar un título de pilotos siempre está ahí. El asturiano decidió marchar a McLaren, que por historia es la segunda mejor escudería, pero todo el mundo de la F-1 era perfectamente conocedor de que no atravesaban un buen momento, y mucho menos con la dudosa llegada de Honda, que aterrizó en Woking sin los deberes hechos. Alonso se marchó de Ferrari harto de conseguir subcampeonatos y firmar muchos quintos puestos, el resultado por el que ahora duerme mejor. El cambio del motor Honda por Renault parece haber sido una buena decisión, aunque la adaptación todavía está en pleno proceso tal y como confiesan los responsables de la estructura británica. «Creo que el ritmo de carrera era más o menos el esperado, somos más rápidos en carrera que en crono a día de hoy, nos falta exprimir el coche en general. Pero estamos en un punto bajito, donde tenemos muchas cosas que mejorar», señaló Alonso.

McLaren, a medias

La suerte estuvo de parte de McLaren. La nueva escudería que lleva la unidad de potencia de Honda, Toro Rosso (el equipo «B» de Red Bull), hizo un ridículo espantoso y en Melbourne no tuvieron ni velocidad ni fiabilidad. Parece increíble que tipos tan experimentados como Christian Horner (jefe de equipo de Red Bull) y sobre todo Helmut Marko (la persona que supervisa la inversión de la compañía de bebida energética en competición) hayan caído en la trampa de un plan diseñado por Zak Brown, jefe de McLaren, y el propio Fernando Alonso para «encasquetarles» un motor realmente malo. En Red Bull dejaron ver sus necesidades ante las quejas por el poco rendimiento de Renault y apostaron por algo que hoy parece muy difícil de revertir. Al menos tuvieron la precaución de hacerlo a modo de prueba en su equipo «basura», que, por supuesto, ahora vale menos que la temporada pasada en caso de querer venderlo.

La mejora de McLaren y Alonso es clara y seguramente evolucionarán mejor que los HAAS, pero no que Renault, cuyo desarrollo es muy amenazante. Ayer Sainz cometió varios errores provocados por un problema físico (corte de digestión, mareos y falta de hidratación), aunque finalmente logró una meritoria décima plaza.

Despiste de Mercedes

Por arriba, Ferrari jugó sus bazas y engañó a Mercedes en una jugada parecida a la que le hizo Red Bull en 2010 en el Gran Premio de Abu Dabi cuando Alonso se jugaba el título. Lanzaron el anzuelo de Webber e hicieron caer al asturiano, cuando el verdadero problema se llamaba Vettel, que acabó ganando el título. Ayer hicieron lo mismo con Raikkonen (que era segundo), arrastraron a Hamilton a copiar su estrategia en boxes y Vettel, ayudado por una neutralización, logró la primera plaza.