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El Barcelona vence a la Real con sufrimiento (2-1) y se acerca más al título

Superó a medio gas y se acerca más al título. A los dos minutos de que empatara la Real, Jordi Alba se sacó el 2-1 con un derechazo

  • Los jugadores del FC Barcelona celebran tras marcar ante la Real Sociedad / Efe
    Los jugadores del FC Barcelona celebran tras marcar ante la Real Sociedad / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

20 de abril de 2019. 22:43h

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Francisco Martínez 20/4/2019

Sacó el partido adelante el Barcelona a medio gas, pero el equipo está en un momento en el que le sale todo: antes del descanso logró un gol de Lenglet en un córner y cuando la Real Sociedad castigó su desidia con el empate, Jordi Alba hizo el 2-1 dos minutos después, con algo de polémica por saber si la posición de fuera de juego de Dembélé molestaba al portero Rulli. El tanto subió al marcador, venció el líder y sigue descontando días para ser campeón. Sin tener en cuenta lo que haga el Atlético, con dos triunfos más en las cinco jornadas que quedan cantará el alirón.

Para el Barcelona, no era un duelo cómodo. Encuentros como éste nunca lo son, porque llegan después del subidón de adrenalina del anterior, el que les permitió clasificarse para semifinales de la Liga de Campeones, y es fácil relajarse. Más todavía con la ventaja que tienen los azulgrana, pero Valverde intenta mandar mensajes: la Liga no está ganada. Ahora es el mejor momento que tiene su equipo para apretar, antes de que lleguen las semifinales europeas contra el Liverpool, que todavía quedan algo lejos. Pero el líder sí salió relajado ante un oponente que está en tierra de nadie, lejos del descenso pero con Europa también a desmano. La Real Sociedad es un conjunto con buen manejo de pelota, y lo demostró en el Camp Nou. Lo mejor que hizo el Barça fue la presión después de pérdida, pero luego le faltó contundencia.

Apenas sufría el conjunto de Alguacil, que fue el primero en tener una oportunidad clara. Doble ocasión, en realidad, porque primero pudo marcar Juanmi después de recibir un pase de Rubén Pardo y después Willian José desaprovechó el rechace de Ter Stegen. Tuvo que remantar muy estirado el delantero, pero el guardameta ya estaba batido. La réplica no tardó en llegar, en la mejor acción de Messi antes del descanso que terminó con el disparo de Luis Suárez y la parada de Rulli. El argentino jugó como su equipo, o su equipo lo hizo como él. Después de la paliza del martes, aceleraba a ratos y contemporizaba la mayor parte del tiempo. Todo lo importante del primer tiempo se agolpó antes del descanso. La oportunidad de uno, la de otro, y el córner que Lenglet mandó de cabeza a la red.

La renta era corta, injusta quizá por lo visto hasta ese momento. La Real lo estaba haciendo bien. Todavía estaba en el partido, con opciones. El Barcelona tenía mucho margen de mejora, sobre todo en sus hombres de ataque. En el medio, Arturo Vidal se dio una paliza para aplaudirle. Arriba, Luis Suárez también peleó como siempre, porque para él todos los partidos son como si fuera el último, pero se vieron sólo tres cositas de Messi y muchas menos de Dembélé, perdido. También es verdad que es el futbolista más anárquico de la plantilla. La Real siguió a lo suyo y Ter Stegen tuvo que volar para despejar un tiro lejano que rebotó en Semedo.

Después se mascó el empate en un balón alto, por una falta de entendimiento entre Alba y el portero, y finalmente encontró el camino en un pase espectacular de Merino que recogió Juanmi al otro lado para definir de lujo, lanzándose al suelo. Lo que podía pasar, pasó dos minutos después Jordi Alba se inventó un disparo con la derecha en una acción de las que suele llegar al fondo y centrar con la zurda. Un gol atípico en un partido atípico de los locales, que tuvieron que sufrir. Pese a que Messi entró más en juego, no sentenció con los balones a los espacios. Pero se libró.

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