«Islandiazo»

La debutante Islandia consigue un empate histórico ante la Portugal de Cristiano, que tuvo ocasiones y juego para sentenciar antes de recibir el gol. Primera gran sorpresa de la Euro.

La pequeña «aldea» que es Islandia en esta Eurocopa (poco más de 300.000 habitantes y primera participación en el torneo) pudo con el imperio de Cristiano Ronaldo, que arrancó en Francia con un tropezón sonoro. Primero, porque Portugal tenía que ser, sí o sí, el dominador del Grupo F y, después, porque los islandeses hicieron historia para su pequeño país. Nunca habían jugado esta competición y, evidentemente, nunca habían marcado un gol. Ayer consiguieron las dos cosas y sumaron un punto que para ellos era casi como alcanzar el título.

Como le sucede a Gales, otra de las cenicientas, los de Lagersback están repletos de fe. Creen que pueden estar donde están y pelear contra los mejores jugadores del planeta. Eso hicieron ayer en Saint-Etienne deteniendo a las tropas de Ronaldo con empuje, paciencia, orden y corrección. No hay florituras en los altísimos y rubios islandeses, que sobrevivieron en la primera parte para crecer tras el empate. Un gol, el de Bjarnasson, imposible de no ser por el despiste de Vierinha. Pepe estaba pendiente de Sigthorsson en el segundo palo, mientras que el lateral luso se quedó pensando en las musarañas. El medio islandés se coló a su espalda y remató sin ninguna oposición una igualada para la historia.

A partir de ese momento se desafinó Portugal, que había sonado fantásticamente hasta entonces. Le pudo la ansiedad, el miedo a empezar con un tropiezo y la falta de puntería. Entraron Renato Sanches, Quaresma y Eder, pero nadie encontró el gol. Ni siquiera Cristiano, que lo tuvo muy cerca en un remate de cabeza que le salió demasiado centrado. El capitán luso fue pasando por los mismos estados de ánimo que su selección: del optimismo del primer tiempo a la decepción final. Con Nani, Moutinho, Joao Mario y André Gomes es difícil jugar mal al fútbol y bastante bien lo hizo Portugal. Con paciencia, claridad y su estrella muy participativa. Partía más de delantero centro que en el Real Madrid, pero apareció por la izquierda para servir un buen balón a Nani y se descolgaba de vez en cuando por el costado contrario. Le pegó al aire en un buen pase en profundidad que, aun sin tocarlo, casi complica a Halldorsson. Con Cristiano optimista, fue André Gomes el mejor hasta el descanso, y por la derecha generó la jugada del tanto, terminada con un toque elegante de Nani al primer palo. Lo había merecido Portugal, que se asustó al principio y después desperdició varias ocasiones para poner un poco más de tranquilidad en el marcador. Islandia se defendía como podía y se había olvidado de atacar cuando encontró oro a la espalda de Vierinha.

Después, la angustia lusa y la ilusión del rival por ver tan cerca un debut mejor que el soñado hicieron el resto. Se chocaba Portugal contra su decepción y crecían los «vikingos» alentados por su público. Finnbogason pudo hacer que la fiesta fuera completa para la cenicienta, pero remató muy al centro. La pequeña «aldea» lo iba a celebrar igual.