1-2. Dios salve a Harry Kane

El delantero del Tottenham desatascó a Inglaterra y con un gol postrero, el segundo de su cuenta, dio el triunfo a la selección de los 'tres leones' ante Túnez (1-2)

Harry Kane celebra el gol de la victoria en el descuento ante Túnez / Efe
Harry Kane celebra el gol de la victoria en el descuento ante Túnez / Efe

El delantero del Tottenham desatascó a Inglaterra y con un gol postrero, el segundo de su cuenta, dio el triunfo a la selección de los 'tres leones' ante Túnez (1-2).

Los Mundiales para Inglaterra se han convertido en una cuestión de honor desde 1966 en que fue campeón en su tierra. Siempre entre las favoritas y casi siempre frustrantes sus apariciones. Rusia supone un cambio generacional para ellos. Gente muy joven, un técnico también novato como Southgate y una idea ofensiva, moderna, en un país que tiene el campeonato más caro del mundo como es la Premier. Y a un goleador primoroso como Kane. El «9» de Pochettino, el deseado por todos, fue el que resolvió un partido en el tiempo extra cuando Túnez se agarraba al empate como el que encuentra un tesoro en el desierto. Había fallado poco defensivamente, pero el error de marcaje le condenó y permitió que Inglaterra levantara la cabeza con el testarazo del delantero del Tottenham.

Los buenos principios no los quieren los gitanos y tampoco los tunecinos. A los doce minutos habían encajado un gol, obra de Kane a la salida de un córner y tres minutos después su meta titular, al que le había dado tiempo a hacer dos paradas descomunales, se tuvo que retirar lesionado en un hombro. Todo pintaba mal porque Inglaterra mandaba, achuchaba, creaba ocasiones y jugaba con más criterio. Una defensa de tres, mucha gente en el centro del campo, velocidad en Young y Sterling y un depredador como Kane presto al remate.

Cuando el equipo movía con rapidez creaba algunos problemas a la defensa tunecina. Defensa de cuatro, que cambió a cinco en la segunda parte, y que siempre mantuvo a raya a los ingleses. Kane recibía pocos balones, Sterling era muy indivudualista y Delle Alli no encontraba la línea de pase porque los inglseses hacen las transiciones muy rápidas y alocadas.

Túnez se encontró con el penalti de Walker y fue feliz. Transformó Sassi y el gol le sentó mal a Inglattera, que en la segunda parte no fue tan veloz, tan rápida y jugó de forma previsible, para que los tunecinos puiseran en valor su defensa. Hubo llegadas, paradas de Mustapha y cambios por parte de Southgate en busca del gol. Entró Rashford y el equipo mejoró. Pero Túnez había echado el candado. Olía a empate hasta que la cabeza de Kane salvó a Inglaterra.