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¿Se puede vencer a los africanos en fondo?: “No necesitan ni unas zapatillas para desarrollarse corriendo”

Arrasaron en la final de 10.000 de los Juegos de Tokio: oro para el etíope Barega y plata y bronce para los ugandeses Cheptegei y Kiplimo. Arturo Casado, que hizo una tesis, explica los factores y entrenamientos que les llevan a dominar de esa manera

Selemon Barega, de Etiopía, supera la meta por delante de Cheptegei, de Uganda, en la final de los 10.000 de los Juegos Olímpicos de Tokio
Selemon Barega, de Etiopía, supera la meta por delante de Cheptegei, de Uganda, en la final de los 10.000 de los Juegos Olímpicos de TokioVALDRIN XHEMAJEFE

El deporte rey de los Juegos Olímpicos ya ha comenzado y lo ha hecho con exhibición de los atletas africanos en los 10.000 metros. Oro para Selemon Barega, de Etiopía; plata para Joshua Cheptegei, de Uganda, y bronce para Jacob Kiplimo, de Uganda también. África es el continente de donde salen los corredores más rápidos del mundo en las pruebas de media y larga distancia. “La gente piensa que en Kenia todo el mundo corre, pero no, es un fenómeno que predominantemente se produce en la provincia del Valle del Rift, que está en la frontera con Uganda y que se encuentra a una altitud de entre 1.900 y 2.700 metros sobre el nivel del mar. Cheptegei [plata en Japón y plusmarquista mundial] ha entrenado en esa misma zona (Kaptagat) antes de hacerlo en Uganda y ha absorbido toda esta cultura; y en Etiopía es similar”, explica Arturo Casado, campeón de Europa de 1.500m en 2010 y que ahora es profesor en el Centro de Estudios del Deporte de la Universidad Rey Juan Carlos.

En su tesis doctoral fue a Kenia para intentar buscar respuestas a las grandes preguntas: ¿por qué dominan? ¿son imbatibles? Estuvo en Iten en 2011. “Por aquel entonces era un pueblo de 2.000 habitantes en el que 1.000 eran atletas y el resto, campesinos y ganaderos”, cuenta, lo que ya da una pista de la importancia que tiene allí correr de forma profesional. “Lo que genera que tengan un rendimiento tan extraordinario es un fenómeno multifactorial que se ha ido analizando en diferentes investigaciones”, describe Casado. Uno de esos factores es psicosocial. “En un estudio de Onywera y colaboradores se constató que la razón más importante que les lleva a entrenar y competir es económica”, asegura. “Viven en la pobreza, corren descalzos desde pequeños, no necesitan ni comprarse unas zapatillas ni prácticamente ningún recurso económico para desarrollarse corriendo. De este modo, es la única manera que tienen de salir del país, de ganar dinero y no pasar hambre e incluso de que miembros de su familia sobrevivan a alguna enfermedad. Son motivaciones completamente distintas a las que podemos tener en un país desarrollado y eso tiene una influencia muy importante en su rendimiento”, argumenta Casado. “Otro estudio de Saltin y colaboradores demostró que los niños en Kenia tenían que recorrer una larga distancia para ir a clase. Por ejemplo, en mi tesis observamos que los niños de 4 a 14 años de edad tenían que recorrer 10 kilómetros de media para ir y para volver a clase, andando o incluso corriendo, y después seguían corriendo allí mientras jugaban. De este modo, la base aeróbica, el trabajo del pie cuando tiene que andar y correr descalzo, que sea en altitud con menos oxígeno... Te puedes imaginar la influencia que tiene este aspecto en el rendimiento en carrera”, dice Casado.

La primera investigación de la que habla el ex atleta español la hizo el mencionado investigador sueco, Bengt Saltin. Empezó por comprobar si los africanos son fisiológicamente superiores a otros corredores de otras regiones. El VO2max es la cantidad máxima de oxígeno que se puede absorber, transportar y consumir por unidad de tiempo. Es un factor que se considera determinante en el rendimiento en carreras de media y larga distancia. “Se compararon muestras de corredores de máximo nivel kenianos y escandinavos, daneses en concreto, y se demostró que los africanos no tienen un consumo máximo de oxígeno superior al de los de origen caucásico”, afirma Casado. Sin embargo, sí se encontraron diferencias en los factores antropométricos. “Vieron que los corredores kenianos tenían la pantorrilla más larga y más delgada. Y dedujeron: Si esa parte de las piernas es más larga y delgada, requerirán de un menor esfuerzo para moverla, a la vez que podrían alcanzar una mayor zancada o frecuencia de zancada. Es decir, el gasto energético va a ser menor y la economía de carrera, mayor”, prosigue el ex mediofondista.

Incluso se han analizado los factores históricos. “Al principio eran buenísimos en todas las pruebas: en jabalina, salto de altura...”, relata Arturo Casado. “Todo comienza con la llegada del Imperio Británico a principios del S.XX, que posteriormente llevó allí a los mejores técnicos. Incluso Kenia llegó a conseguir medallas internacionales como los triunfos de Seraphino Antao en las pruebas de velocidad de 110 y 220 yardas en los Juegos de la Commonwealth en Perth de 1962, pero con la independencia, al año siguiente, se van los entrenadores y las pruebas técnicas desaparecen. Se instala la idea del Harambee, que en suajili significa ‘tirando todos juntos’, es decir, entre todos nos hemos desprendido de los imperialistas. En el 64 Kiprugut consigue la primera medalla olímpica en Tokio, en 800m. En los Juegos de México 1968 logran ya once medallas y a Kipchoge Keino, oro en 1.500m y plata en 5.000m, y que gracias a esos logros se convirtió en el representante del concepto Harambee para el pueblo keniano, el primer presidente del gobierno Jomo Kenyatta le regaló tierras, granjas... También destacó allí el padre de David Rudisha (plusmarquista mundial actual de 800m) consiguiendo otra medalla en el 4x400m. Y se fomentó mucho el atletismo, porque si debido al éxito deportivo podían adquirir una granja, por ejemplo, eso les suponía tener la vida solucionada”, desgrana.

Todo lo visto hasta ahora se tiene que completar con el entrenamiento. “En mi tesis comparo las características del entrenamiento de los mejores fondistas kenianos de nivel mundial y españoles que destacaban entre 2011 y 2013. Lo que comprobamos es que los kenianos hacían más kilómetros totales, más kilómetros de carrera suave, de rodaje, y sobre todo de ‘tempo run’, es decir, las carreras continuas a ritmos altos, lo que en parte se explica porque había mucho maratoniano. Todos los sábados o los domingos hacen la tirada larga, comenzaban a correr a las 5:30 o 6 de la mañana, llevan sus furgonetas, las ‘matatus’ que así se llaman en suajili, al lado con el entrenador, proveyéndoles avituallamiento. Empiezan la sesión con 5 o 10 kilómetros en progresión y luego alcanzan un ritmo bastante rápido y sostenido. Kipchoge, por ejemplo, mostró lo que hizo las semanas previas a batir el récord del mundo de maratón y en su diario enseñaba que un sábado o domingo realizaba una tirada de 30 kilómetros y el mismo día de la semana siguiente otra de 40, y así sucesivamente. La de 40 kilómetros es como correr una maratón en altitud a ritmo de competición o muy similar. Muchos de esos métodos, aunque agresivos, ya se han copiado en todo el mundo”, desvela Casado.

“Luego hay otro estudio de nutrición también de Onywera y colaboradores. Allí no hay McDonalds, Burger King, no hay nada. No hay comida procesada, e ingieren una gran fuente de carbohidratos. La ingesta de agua y alimento es reducida, pero la comida es muy natural, y están acostumbrados a consumir muy poco porque vienen de la pobreza”. “Finalmente, el descanso también es un aspecto clave que explica su rendimiento excelente”, concluye Casado, refiriéndose a otro de los factores que ha llevado a África a conquistar el fondo en atletismo.

La pregunta sería. Si Arturo Casado o quien sea se va a vivir a esa zona y tiene un hijo, ¿podría ser un atleta tan bueno? “Los factores antropométricos están ahí y hay otro aspecto que es el hecho de nacer en altitud y que el proceso de gestación sea en altitud. Se ha demostrado con estudios de ratones y ratas que influye en el VO2max del resto de tu vida, pero a nivel genético no hay estudios que demuestren superioridad genética, aunque en genética hay mucho por descubrir”, afirma Casado. “Hay dos hermanos neozelandeses que sin ser grandes atletas decidieron irse allí y es cierto que consiguieron alcanzar un nivel muy alto a nivel mundial. Luego está el noruego Sondre Moen, que hizo lo mismo. Se fueron allí sin ser grandes atletas y se quedaron. Allí viven en un ambiente rural, comen, descansan, entrenan y poco más, no hay distracciones, y lograron mejorar mucho”, finaliza el campeón de Europa de 1.500 en el años 2010.