La quiniela femenina del CSD

A José Ramón Lete, que llegó a la presidencia del CSD en noviembre de 2016, le hubiese gustado agotar la legislatura y rubricar la nueva Ley del Deporte, que, entre trámites, intereses territoriales y enmiendas es víctima de la burocracia. Hay especialistas que opinan que nunca saldrá adelante. Lete confiaba en su trabajo, en la palabra de los partidos, y pensaba alumbrarla antes de 2020. Tanto empeño puso en que viera la luz que, según dicen, dejó caer su nombre para conservar el puesto y terminar el trabajo. Habladurías. El hecho incuestionable es que antes del Consejo de Ministros del viernes su relevo debería estar nombrado.

En un paseo por la Feria del Libro de Madrid, el ministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, avanzó que para ese puesto en el CSD había pensado en una mujer, la primera secretaria de Estado para el Deporte. La discriminación positiva de género, en este caso, dejó algunos nombres masculinos en el limbo de las probabilidades imposibles. Llegó a sonar Vicente del Bosque, quien no tuvo reparo en manifestar que nadie le había ofrecido ese empleo y añadió que no se consideraba capacitado para desempeñarlo. Que no se enfade el ministro, pero más de deportes que él sí que sabe. No se trata, sin embargo, de saber de fútbol o de tener una noción básica de cualquiera de las especialidades en las que los políticos salen mejor en las fotos. Hay que tener conocimientos, algo más que nociones en derecho deportivo o administración territorial, y si con anterioridad se ha trabajado en alguna institución, no necesariamente deportiva, mucho mejor.

Mientras Huerta culmina el deshoje de la margarita, los mentideros arrojan nombres. ¿Una medalla olímpica, una concejalía, o ambas cosas; un título mundial o una trayectoria deportiva ejemplar, son experiencias suficientes para entrar en las quinielas? Por orden de aparición y a expensas de lo que decida el ministro, procedemos con el hipotético nombramiento.

Marisol Casado, miembro del Comité Olímpico Internacional, quien con Juan Antonio Samaranch Salisachs y José Perurena compone la terna española, es quien más suena. Hay quien se atrevió a «nombrarla»; Marisol lo ha desmentido: «No me han llamado, pero disfruto mucho con las quinielas. Me da mucha energía». A la espera de noticias, la presidenta de la Federación Internacional de Triatlón se lo ha tomado con humor. Y su cargo en el CSD no sería incompatible con el del COI.

María José Rienda, la esquiadora granadina que participó en cinco Juegos Olímpicos de Invierno –su mejor clasificación, un sexto puesto en el el slalom gigante de Salt Lake City–, suma muchos puntos; es directora general de Deportes de la Junta de Andalucía.

Rienda llegaría con parte del trabajo hecho –experiencia en la gestión deportiva y conocimiento del medio– como Conchi Bellorín, la única judoca olímpica extremeña. Es directora general de Deporte en la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura.

Matilde García Duarte, abogada del Estado y consejera de AENA hasta que Jaime García-Legaz decidió que fuera vicesecretaria, conoce el Consejo Superior de Deportes, del que fue directora general con Albert Soler, en 2011, y en 2014 formó parte de la directiva de la Federación Española de Fútbol con Ángel Villar.

Y por último, tres mujeres que, seguramente por haber desempeñado cargos públicos con el PP o en sus inmediaciones estarían descartadas de las «quinielas» si no fuera porque ellas, en algún caso, ya se han apartado. Theresa Zabell, por ejemplo, fue eurodiputada con el PP durante un mandato de cinco años. La doble campeona olímpica, también ha sido vicepresidenta del COE. Zabell, que en algún momento de su vida recibió la llamada Popular para ser nombrada presidenta del CSD, y lo rechazó, ahora se mantiene completamente al margen. Ni lo piensa.

Algo parecido puede suceder con Miriam Blasco, la campeona olímpica de judo que intervino decisivamente, desde su escaño del PP en el Congreso de los diputados, para que los deportistas profesionales pudieran afiliarse a la Seguridad Social. Apartada de la vida política, también se descartó cuando Rajoy buscó sucesor para Miguel Cardenal.

Teresa Perales, la nadadora paralímpica más laureada del deporte español, compatibilizó su deporte con el cargo de diputada del PAR (Partido Aragonés) en las Cortes de Aragón y fue directora general de Atención a la Dependencia.

Si lo que se exige es ser mujer, palmarés y conocimientos, Màxim Huerta tiene donde elegir.