Automovilismo

El mosqueo de Alonso con Movistar por sus derechos de autor

El asturiano, de vacaciones después de su paso por Motorland

Alonso, en un "Training Camp" privado en Motorland Aragón
Alonso, en un "Training Camp" privado en Motorland AragónMOTORLAND ARAGÓNEuropa Press

Fernando Alonso vive el mundo de la competición como muy pocos pilotos en el planeta. Debe ser casi el único al que la temporada de 24 carreras que ahora componen el calendario de la Fórmula Uno le parece bien, aunque, eso sí, casi mejor con menos eventos publicitarios previos a los Grandes Premios. Si por él fuera estaría todos los días subido en un coche de carreras. Esta semana el asturiano ha organizado, de forma privada, dos jornadas de diversión y convivencia en el circuito Motorland Aragón, en Alcañiz (Teruel), rodando a los mandos de un Aston Martin DTM para dar vueltas a amigos, familiares y sus pupilos del A14 Management, la empresa de representación de pilotos que tiene desde hace pocos años. El ovetense llegó a los mandos de un Volvo al circuito aragonés acompañado de su primo, Alberto Fernández, «Galle», la persona que le acompaña a todas las carreras, sus padres, José Luis Alonso y Ana Diaz, y su actual pareja. Allí le esperaba la estructura que ha organizado la «experiencia» en la que unos pocos privilegiados han podido rodar junto al bicampeón del mundo de F-1.

El Aston Martin DTM de 2019 es un coche con prestaciones similares a un GT3 de Le Mans. Vamos, que corre y mucho. Se trata de un coche distinto, de menores prestaciones si lo comparamos con el LMP1 con el que ganó dos veces en Le Mans y con el que se proclamó campeón del mundo de Resistencia. El asturiano ya rodó en Motorland en 2017 con un Ligier JS P217 como preparación de las 24 horas de Daytona, que posteriormente ganó. El coche iba provisto de un asiento de copiloto para que sus invitados pudieran disfrutar de las sensaciones que tiene el español cuando compite. Aunque no se acercan, ni de lejos, a las de un Fórmula Uno actual. También estuvieron allí amigos como Antonio Jiménez (jefe técnico de Aleix Espargaró en Aprilia en el mundial de MotoGP) y Pedro de la Rosa (ex piloto de F-1 y embajador del equipo Aston Martin Racing de F-1).

Se hizo viral el momento en el que Alonso terminó de dar las vueltas al propio De la Rosa: «Acojonante la última curva…muy bestia…como va esto…guau, increíble…», afirmó el catalán. Y no citar la procedencia del vídeo fue lo que mosqueó a Alonso que mostró su enfado con Movistar a través de las redes sociales. Sin duda, el asturiano midió muy bien a quién subía y en el caso de Pedro seguramente aumentó el ritmo por ser de los pocos que, por experiencia propia, pueden aguantar las fuerzas G en el paso por curva, que es extremadamente rápido y sorprendente en un DTM en comparación con un GT.

También acudieron los pilotos que forman parte de A14 Management, la empresa de representación que Alonso creó para gestionar la carrera deportiva de jóvenes talentos e intentar llevarlos hasta la categoría máxima. En el circuito se dieron cita Nikola Tsolov, Carl Bennett y Alex García. Unas jornadas como estas tienen un coste aproximado de 45.000 euros, aunque es probable que algunas de estas partidas pertenezcan a acuerdos del propio piloto. Lo que no tiene precio es que una estrella como Alonso haya elegido Motorland Aragón para hacer una fiesta del motor para sus amigos.