Real Madrid

Francia: Deschamps busca al nuevo Deschamps

Al seleccionador galo, privado de Ribéry, le preocupa la falta de un líder sobre el campo

El viernes, nueve días antes de su debut contra Honduras en Porto Alegre, fue un día negro para la selección francesa. No porque se confirmase la baja de Clément Grenier, un buen proyecto de centrocampista que iba al Mundial a foguearse, sino porque se anunciaba también la ausencia de su mejor jugador, Franck Ribéry.

El viernes, nueve días antes de su debut contra Honduras en Porto Alegre, fue un día negro para la selección francesa. No porque se confirmase la baja de Clément Grenier, un buen proyecto de centrocampista que iba al Mundial a foguearse, sino porque se anunciaba también la ausencia de su mejor jugador, Franck Ribéry.

El extremo del Bayern no superó la lesión de espalda que le ha podrido la primavera y dejaba a Didier Deschamps sin el único superviviente del último vestigio de gloria de los «bleus» (además del irrelevante tercer portero, Landreau), el subcampeonato de 2006. Más acusadas que las dudas futbolísticas, que el seleccionador solventará asociando a dos arietes como Giroud y Benzema, son las derivadas de la falta de experiencia: «Scarface», un aspirante al Balón de Oro, cuenta con nueve apariciones mundialistas mientras que sus 23 compatriotas que finalmente han viajado a Brasil suman diez entre todos.

Desde su acceso al cargo, Deschamps ha vivido obsesionado por el liderazgo. No es extraño, pues él ejercía de capitán con mando total en la selección que fue campeona de todo el bienio 1998-2000 pese a no ser uno de sus cinco mejores futbolistas. Y su hombre era Ribéry, a pesar de que el brazalete lo ostenta el portero Lloris. Todavía bajo el trauma del vergonzoso motín de 2010, cuando los futbolistas se negaron a entrenar a las órdenes de Doménech en pleno Mundial, Francia se ha encomendado a la disciplina sin concesiones que preconiza el entrenador vasco. Maneja un plantel al que nada le falta: un excelente guardameta, defensores baqueteados como Varane o Evra, una amplia panoplia de centrocampistas de diferente corte y un crack en punta, Benzema, que cuando está inspirado rivaliza con los mejores del mundo. ¿Un pero? Falta un líder.

Ése es el papel que Deschamps quiere que recaiga en Paul Pogba. Con 21 años, lleva dos temporadas cogobernando la Juventus junto a Pirlo y el verano pasado sobrevoló el Mundial sub 20 ganado por Francia. En Italia, ha sufrido un proceso acelerado de maduración y en el equipo nacional ha tomado los galones que por lógica corresponderían a Benzema. Pero como el madridista vive en su mundo... Pogba y Sakho, central del Liverpool, fueron los primeros en llamar a la remontada cuando los franceses perdieron 2-0 en Ucrania la ida de la repesca. Se sentían libres del pecado original de 2010 y legitimados por tanto para reemprender el idilio roto con la afición. Desde aquel 3-0 clasificatorio al 8-0 del domingo a Jamaica, el país se ha reconciliado con su selección. Gracias a que dos chicos ejercieron el liderazgo.

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