Nacho: «Soñaba con ganar una Champions. Y tengo cuatro»

Jugó su primera final en Europa en Kiev, donde estuvo a punto de marcar. Está concentrado con la Selección para disputar el Mundial.

Jugó su primera final en Europa en Kiev, donde estuvo a punto de marcar. Está concentrado con la Selección para disputar el Mundial.

El 26 de mayo, Nacho disputó su primera final de Champions y ahora está preparado para disputar su primer Mundial. Entre medias, se ha marchado Zidane del banquillo blanco. Tranquilo y amable, el defensa del Real Madrid y de la Selección se toma el frenesí de acontecimientos con la tranquilidad con la que juega en el campo.

–Se ha marchado Zidane.

Su marcha me ha sorprendido, como a todos. Nosotros no sabíamos nada. Con él, hemos ganado cuatro Champions en cinco años y la estabilidad que habíamos conseguido era magnífica. Lo ha dado todo por el club y los jugadores y nos sentimos muy orgullosos de haber estado con él.

–¿Se le va a echar de menos?

–Zidane ha dado no sólo títulos, también estabilidad y confianza. Lo conseguido con este grupo es increíble. A mí me lo ha dado todo, confianza total y sólo tengo palabras de agradecimiento. Creó una magnífica piña y sí, le vamos a echar de menos todos.

–¿Y ahora?

–Ahora el club toma las riendas para buscar un entrenador con estabilidad y un gen ganador. Nosotros estamos al margen y con el míster que venga, a muerte, para seguir en la misma senda de victorias y confianza que tenemos.

–Su último partido con Zidane fue la final en Kiev, donde como sucedió en el amistoso de España, estuvo a punto de marcar. ¿Un futbolista da vueltas a la cabeza a esas jugadas?

–Me ha venido bastantes veces a la cabeza. ¡Qué pena, qué pena no haberla metido!, hubiera sido la gota que colma el vaso. Pero como con el Madrid todo salió bien, te acuerdas menos. En el partido, según acaba la jugada, tú sabes la ocasión tan clara que acabas de tener y cuando acaba el partido algún compañero te dice: «¡La que has tenido!». Cuando la ves por televisión, te vuelve a dar rabia, pero mientras las cosas salgan bien, se lleva mejor. No era fácil, si en vez de a ese palo, la tiro al otro... pero claro, a toro pasado es más fácil.

–En la final, Dani Carvajal se lesiona, ve que no puede, llora en el suelo, y... Zidane le llama a usted.

–En cuanto veo que «Carva» se tira al suelo, me imagino que voy a salir yo. Era un partido especial, he ganado cuatro Champions, pero ésta fue la primera final. Había jugado de todo, octavos, cuartos, semifinales y ya tenía ganas de participar. Por detrás pensaba: «A ver si tengo suerte y me toca salir hoy». Nunca es alegre cuando te toca por un compañero, pero bueno, me tocó, «Carva» va a poder estar en el Mundial y todo está saliendo fenomenal.

–¿Piensa en algo en ese momento?

–Desde el banquillo se pasa peor, hay más nervios por la impotencia. Se cae «Carva» y pienso «me toca, me toca salir». Te mentiría si no te digo que me pongo nervioso, aunque tampoco es ésa la palabra: es incertidumbre y las ganas de hacerlo bien. Pero bueno, me toca salir muchas veces en esa situación y estoy preparado.

–¿Está siendo su mejor año?

–Se puede decir que sí. El año pasado decía que era mi mejor temporada, por lo conseguido: 39 partidos y una temporada importante, donde me asenté en el primer equipo. Pero este año he mejorado eso: 42 partidos, la final de Champions que tanto deseaba y que ganamos. Me quedo con estos dos últimos años. Son los mejores.

–¿Ha mejorado?

–Entreno con los mejores, llevo años en el primer equipo y en el deporte nunca se para de mejorar y aprender. Y con experiencia, cualquier jugador mejora. Lo que yo intento es seguir con esta concentración.

–¿Le dijo a Carvajal en el vestuario: «El año que viene otra»?

–Eso fue en Cardiff. Nos estaban grabando y él me dice «hay que ir a por otra...» Y fíjate, lo hemos conseguido con lo difícil que es. Se lo hubiera dicho a «Carva» este año, pero estaba fastidiado. Si le pregunto hoy, la ambición claro que es ir a por otra.

–¿Está harto del «Nacho siempre cumple»?

–El año pasado me preguntaban si me molestaba. Me molestaba, aunque no es un insulto. Daba igual lo que hiciera, siempre me lo decían. También te digo que todo ha ido cambiando y ya no lo dicen tanto. Tampoco me afecta, lo que quiero es que cuando juego bien se diga y cuando juego mal, también.

–Ha dicho Modric que antes de la final les enseñaron películas de las dinastías de la NBA.

–Sabíamos que estábamos entrando en la historia no sólo del fútbol, sino del deporte. Vimos a los Bulls, los Lakers... Se te ponen los pelos de punta al pensar que puedes conseguir algo similar. Teníamos una responsabilidad antes del partido contra el Liverpool: era el momento de conseguirlo. Hemos entrado en la historia y estamos orgullosos. Yo siempre he sido de los Bulls porque cuando empezaba a entender estaba Jordan y era el mejor de la historia. Ahora, que está en horas bajas, también soy de los Bulls. De hecho, en Navidad me fui a verlos.

–¿Y quién es el Michael Jordan del Madrid?

–Tenemos a Cristiano Ronaldo, que gana Balones de Oro, títulos para equipos y es un referente mundial y lo demuestra cada vez que juega.

–¿Se va a quedar?

–Estoy tranquilo, tengo la esperanza de que se va a quedar, tiene contrato, le veo feliz y no hay mejor club para ganar títulos. No estoy en su cabeza, pero si tengo que apostar, apostaría que se queda.

––¿De pequeño se atrevía a soñar con tantas cosas?

–Yo soñaba con jugar en el Madrid. Luego, cuando creces vas sabiendo lo que es la Champions y tienes el sueño de conseguirla. Yo tengo cuatro, con 28 años. Si sueñas con una, imagina con cuatro.

–¿De qué jugaba?

–En el club donde jugaba era medio centro ofensivo, pero en cuanto llegué al Madrid me echaron para atrás, y me dijeron que ése era mi sitio.

–Siempre dice que su hermano era el mejor de los dos.

–Todo el mundo lo decía, que era mejor, con una calidad extraordinaria. Ojalá la hubiera tenido yo. Si me tengo que quedar con uno de los dos, me quedo con él

–¿Se picaban cuando eran pequeños?

–Demasiado, era una locura. Todo el día en casa con el fútbol, con los cromos, rompiendo cosas. Mis padres estaban hartos. Jugásemos a lo que jugásemos, nos peleábamos.

–¿Quien ganaba?

–Le saco dos años, era más fuerte, me aprovechaba un pelín.

–Usted es un futbolista tan normal que parece un futbolista raro.

–Lo escucho bastante. No sé cómo explicar eso. Llevo una vida con mis amigos, con mi familia y vivo en Alcalá. Puede que sea un poco diferente. Yo me siento normal y es difícil de explicar, no sé cuál es la diferencia entre una cosa y otra.