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Pello Bilbao gana la etapa y Carapaz, el Giro

Richard Carapaz necesitaba tiempo para sentirse tranquilo, segundos de distancia entre él y los que vienen detrás para sentir que el Giro ya es suyo. El ecuatoriano distanció a Roglic, que llegó casi un minuto más tarde, y el esloveno era el enemigo para la última contrarreloj en Verona. Carapaz encontró esos segundos de tranquilidad y, además, la seguridad de que sus piernas son las más fuertes de la carrera.

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Con esa seguridad, permitió que Landa atacara en la penúltima subida, cuando quedaban casi 13 kilómetros para la meta. El ataque del español permitió ver las debilidades de Roglic, el primero de los favoritos en perder pie. El líder había respondido hasta entonces a todos los ataques, especialmente a los de Supermán López, hiperactivo en la búsqueda de un triunfo de etapa. Pero el colombiano, golpeado por la mala suerte en esta carrera, se encontró con la imprudencia de un espectador que corría al lado de los ciclistas y lo tiró al suelo en la última ascensión. Frustrado, le quitó la gorra de un manotazo y siguió su carrera con dificultades.

Pero es otra guerra diferente a la de Landa con Roglic por el tercer puesto. Por eso atacó sin importarle que Carapaz se quedara solo con Nibali. El ecuatoriano está preparado para todo y lo demostró. El italiano y Carapaz engancharon con Landa en el descenso anterior a la última subida. Roglic sufría por detrás mientras la pelea por la etapa estaba por delante.

Landa, Nibali y Carapaz atraparon al grupo de escapados que se había lanzado en el comienzo de la etapa. Ciccone, el rey de la montaña, y Pello Bilbao, aguantaron con los favoritos. Pero fue el español de Astana el más fuerte. Atacó Landa buscando el triunfo parcial, pero Pello resistió para ganar su segunda etapa en este Giro. A Mikel le quedaba el consuelo de la bonificación por el segundo puesto. Seis segunditos más en la pelea por distanciar a Roglic. El esloveno llegó a 54 segundos y ahora es cuarto en la general, a 13 segundos de Landa. Carapaz puede dormir tranquilo con Nibali a 1:54 antes de la última contrarreloj.