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El Sevilla tendrá nuevo presidente en Nochevieja

Del Nido júnior sucederá a Castro el día 31 y será el máximo responsable de un Sevilla sin las cuentas aprobadas

José María del Nido Benavente, expresidente del Sevilla, en su turno de palabra. Del Nido Carrasco y Pepe Castro eschuchan atentamente
José María del Nido Benavente, expresidente del Sevilla, en su turno de palabra. Del Nido Carrasco y Pepe Castro eschuchan atentamenteRAUL CAROAgencia EFE

Como si quisiese dar una última pirueta para mostrar su inasequible resistencia, Pepe Castro sigue siendo presidente del Sevilla tras superar la segunda junta general de accionistas en la que no fueron aprobadas las cuentas. Ayer era el día en el que debía permutar el cargo con su vicepresidente primero, José María del Nido júnior, pero el carácter tumultuoso de la asamblea aconsejó dejar ese simbólico momento para el 31 de diciembre, cuando termine el año natural, en estricto cumplimiento del pacto de accionistas suscrito en 2017.

El solomillo de estas asambleas suele estar en la aprobación, o no, de las cuentas y la gestión del consejo de administración, un trámite desfavorable a Castro por segundo año consecutivo. Una exigua mayoría del 53 por ciento –las acciones que representaba Del Nido padre; las suyas y las del fondo inversor de Delaware 777 Partners– rechazó la exposición del director general, José María Cruz, que informó de que el club obtuvo en el ejercicio 22/23 una cifra récord de ingresos de 259,51 millones de euros –casi 215 de cifra de negocios, más 35 por la venta de futbolistas y 10 en conceptos extraordinarios–, pese a lo que ha presentado pérdidas de 19,27 millones en el curso antepasado y un déficit acumulado de más de 80 en el último trienio.

La junta general estuvo marcada por la hostilidad mostrada por el expresidente José María del Nido Benavente, que representaba a más de la mitad de las acciones en la sala, hacia unos dirigentes cuya destitución pretendía forzar en una votación en la que no participó tras habérselo negado un auto judicial emitido el jueves pasado. El secretario del consejo de administración, Alberto Pérez Solano, informó al comienzo de la misma de que existía quórum al haber 92.117 títulos presentes en la sala, el 89,03 por ciento del capital social del Sevilla, detentados por 194 asistentes que representaban a más de 1.800 accionistas. Nada más constituirse la junta general, Del Nido Benavente tomó la palabra para advertir que tenía en su «cartulina la representación de más de la mitad del capital representado», por lo que exigía «poder votar en todos los puntos del orden del día», a lo que finalmente no fue autorizado.

Ahí se terminó el suspense, como viene sucediendo desde que hace un lustro se propuso Del Nido padre desalojar a su sucesor. El resto, en lo que a este cansino culebrón se refiere, fueron dardos más o menos chabacanos entre los contendientes, de los que no se libró siquiera el venerable presidente Roberto Alés, fallecido antecesor del expresidiario y en cuya memoria se cisca éste cada vez que tiene ocasión. Su viuda y madre de la consejera Carolina Alés, Mari Carmen Matador, intervino en Radio Sevilla para recordar que Alés «puso ahí de presidente a José María cuando no tenía ni cien acciones. ¿De dónde ha salido el dinero para tener todas las que tiene ahora? Mi marido tenía las virtudes de la honradez y la gratitud que él no tiene. Yo no tengo la culpa de que sea una persona desequilibrada con un deseo desaforado de ser presidente del Sevilla. Ha ido a por Pepe Castro desde que salió de cárcel».

¿Y el próximo presidente? A José María del Nido Carrasco, motejado como «júnior», le permitieron lucirse con la presentación del proyecto estrella para el Sevilla que pretende dirigir. «El Sevilla demolerá el actual estadio y construirá uno nuevo. Dos temporadas completas fuera del Ramón Sánchez-Pizjuán. El proyecto de ejecución tendrá un coste de 300-350 millones de euros. Se hará sin afectar la confección de las plantillas. Las vías de financiación y el CVC, 60-80 millones, se realizarán sin afectar a lo deportivo. En este sentido, los estudios apuntan a un ingreso superior de 26 millones. Un crecimiento que es perfectamente asumible por la entidad».

El nuevo Sánchez-Pizjuán tendrá dos anillos y esta temporada quedará encargado el proyecto de ejecución. Empezarán las obras el 1 de julio de 2026. «El Sevilla lo necesita y no puede esperar más». Las obras durarán dos años, durante los cuales el equipo se mudará a La Cartuja, y la inauguración está prevista para el verano de 2028. Ocho meses después de que expire el cacareado pacto de accionistas.