Tenis

Garbiñe gana a Paula Badosa las históricas semifinales de las WTA Finals

Era la primera vez que dos españolas se enfrentaban en un duelo así. Muguruza se impuso por 6-3 y 6-3 y peleará por ser Maestra con Kontaveit

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Todo fue muy rápido, apenas una hora y 25 minutos desde que en Guadalajara, México, sonó por los altavoces “Bamboleo, bambolea”, de los Gipsy Kings, al final del calentamiento, hasta que Garbiñe Muguruza levantara el puño y se llevara el dedo índice a la sien para celebrar que había derrotado a Paula Badosa (6-3 y 6-3) y que estaba por primera vez en su carrera en el partido por el título de las WTA Finals, o Torneo de Maestras. Sólo Kontaveit (el partido es en la madrugada del miércoles al jueves, a las 2:30, por TVE1) separa a Garbiñe de acabar el año por todo lo alto. Ya se enfrentaron en la fase de grupos y ganó la española por un doble 6-4, vengando el 6-1 y 6-1 que le endosó la estonia hace un mes en Moscú.

Era un partido histórico: dos españolas cara a cara en las semifinales de la competición que mide a las ocho mejores del año. Por primera vez se vivía algo así, ya que cuando la disputaban Conchita Martínez y Arantxa Sánchez Vicario hace más de 20 años no llegaron a enfrentarse. La batalla de la experiencia la tenía ganada Garbiñe, pero este es el año definitivo de la explosión de Paula Badosa, la tenista que dejó atrás los miedos y la depresión después de que el éxito le llegara demasiado pronto para que su tenis fluya por fin: acaba de cumplir 24 años y esto no ha hecho más que empezar para ella. Este curso ha podido con algunas de las mejores del mundo para situarse en el “top 10″ y por eso Muguruza no especuló en ningún momento. Han entrenado juntas, pero nunca se habían enfrentado en un encuentro, y la tenista nacida en Caracas apretó desde el primer momento. Son dos jugadoras agresivas: mejor pegar duro y que corra la rival a tener que ser tú la que vaya de lado a lado. Esa es la filosofía de ambas, aunque ninguna rehúye la pelea si hay que sudar la gota gorda.

Pero Garbiñe no dejó a su rival que hiciera ese juego. Rompió la bola, sobre todo con su golpe de derecha, sin piedad, castigando los segundos saques de Badosa. Hasta se metía dentro de la pista para lanzar un misil al otro lado y a partir de ahí, pasar a dominar. El riesgo de esa táctica es que se pueden disparar los errores, pero supo encontrar el equilibrio para tirar fuerte y profundo sin necesidad de limpiar las líneas.

Al tercer juego ya tenía un break con esa estrategia: iba ganando centímetros poco a poco en la pista pegando duro mientras Badosa retrocedía, como si estuvieran sincronizadas: cuantos más pasos daba Muguruza para atacar, más retrocedía Paula para intentar defenderse, hasta que acababa desbordada. El servicio además acompañaba a la pupila de Conchita. Lo logró mantener sin problemas y cerró el primer set con otro break, confirmado con una derecha paralela, cómo no.

Faltaba por ver la reacción de Badosa, que a estas alturas y con lo que tiene ya vivido no se va a dejar intimidar por ningún escenario. Es una peleona y el partido no está perdido hasta que se gana el último punto. Empezó con una nueva ruptura en contra, pero después le llegaron los tiros ganadores, finalmente ella llevaba el control y mandaba. Se generó sus dos primeras pelotas de break. El problema es que su subida de nivel no coincidió con un bajón de Muguruza. Rescató esas dos pelotas conflictivas Garbiñe y se disparó en el segundo set. Cuando parecía que ya lo tenía, con 4-1 y 0-40, se siguió resistiendo la catalana salvando esa situación y poniéndose 4-2. Pero estaba demasiado lejos. Muguruza no se bajó de la nube.