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Wimbledon | Nadal sigue siendo el rey: pasa a octavos y conserva el número uno

El español vence con comodidad a De Miñaur (6-1, 6-2 y 6-4) en la tercera ronda de Wimbledon y se asegura el número uno pase lo que pase en el torneo

  • Rafael Nadal. (AP Photo/Kirsty Wigglesworth)
    Rafael Nadal. (AP Photo/Kirsty Wigglesworth)

Tiempo de lectura 2 min.

08 de julio de 2018. 00:30h

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Francisco Martínez.  7/7/2018

Álex de Miñaur, el joven, el aspirante, la promesa, descubrió en primera persona quién es Rafa Nadal. A sus 19 años, se enfrentaba por primera vez al manacorense y apenas le plantó cara. Pese a que este año ha vencido a tenistas como Feliciano López o Milos Raonic, y pese al futuro que tiene por delante, contra Nadal le pudo un poco la presión. Algo tímido, fue engullido por el zurdo, que estuvo firme y sigue creciendo en esta edición de Wimbledon. Con el triunfo (6-1, 6-2 y 6-4) el español se asegura el número uno del mundo cuando acabe el torneo, independientemente de lo que haga Federer, el otro aspirante a liderar el ránking.

En su día más sólido, Nadal ya ha pasado el periodo de rodaje en la hierba. El «Grand Slam» londinense puede ser traicionero en las primeras jornadas, y peligroso, pero Nadal lo ha pasado con nota, sin sufrir y sin ceder un set. Contra Miñaur, el balear se mostró fuerte con su saque y sólido desde el fondo. Siempre se sintió dominador, llevando la iniciativa de los puntos, echando para atrás al jugador «aussie», al que siempre tuvo en movimiento. No tardó en hacer un «break» en un juego que duró más de diez minutos, en el que De Miñaur llegó a salvar hasta cinco pelotas de ruptura, pero acabó sucumbiendo, y le afectó. Después del 3-1, ya no ganaría más juegos en todo el primer set. De Miñaur, pese a todo, demostró en la pista la garra de la que todos hablan y peleó cada pelota. Pero para vencer a Nadal es necesario, entre muchas otras cosas, estar fino en el servicio, y no fue el caso. En el final del segundo set llegó incluso a cometer tres dobles faltas en el mismo juego. Pero no era sólo eso. Es que no hizo daño al manacorense, que restó cómodo casi siempre. El número uno del mundo llegó a dejar uno de los golpes del torneo al ganar un punto con una «gran Willy», golpeando la pelota por entre las piernas. Hasta el final del segundo parcial no llegaron las primeras amenazas de ruptura del australiano, que Nadal salvó. La resistencia no duró mucho más. Con una ruptura en el quinto juego del tercer set, Rafa se lanzó definitivamente a por el triunfo y a por la clasificación para los octavos de final, donde se las verá con el checo Vesely o con el italiano Fognini, un rival que normalmente suele darle problemas. Suben las dificultades, pero también sube el nivel de Rafa, que este año está dispuesto a volver a hacer algo grande en Wimbledon.

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